Piratería: empresas de software apuestan a educar al consumidor
El 77% del software que se utiliza en la Argentina es trucho. Este índice se ubica por encima del promedio de América latina, que alcanza 68% y de países como Honduras y Panamá. Para peor, el nivel alcanzado en el 2005 es más alto que el del 2004, que fue de 75%, y el del 2003, que llegó a 71%, según el estudio anual de la Business Software Alliance (BSA), una asociación que agrupa a decenas de desarrolladores de software del mundo.
Para la entidad, este índice provocó que la industria del software viera incrementadas sus pérdidas por piratería, pues pasaron de u$s108 M en el 2004 a u$s182 M en el año que se fue.
"Muchas de las computadoras que se comercializan a través de las casas que ensamblan equipos no salen con el software original.
Si advertimos que la mitad de las computadoras que se vendieron el año pasado fueron para el mercado hogareño se nota que muchos de los equipos ensamblados o bien salieron con software pirata o bien con software libre al que, luego, se le agregaron programas comerciales", explicó a Infobae Marcela Monteros, gerente general de Sofware Legal Argentina (SLA), asociada a la BSA.
Para la ejecutiva, "no hay reglas claras para el uso de la propiedad intelectual en el país". Y agregó que "si no somos capaces de defender internamente el correcto consumo de nuestros productos, sólo vamos a exportar y a consumir productos de afuera". Monteros dijo que se apuesta a la educación del consumidor en torno a las ventajas de usar un software en regla.
La estrategia de Software Legal también consiste en acercarse más al Gobierno, en especial a a la Oficina Nacional de Tecnologías de la Información (ONTI) para tener mayor conciencia y voz sobre el uso de la tecnología, y trabajar en el cumplimiento de la Ley de Propiedad Intelectual.
Los socios de la SLA son Adobe, Apple, Autodesk, Axoft, Borland, BSA, Edusoft, Icube, Latinsoft; Max Business, Microsoft, New Horizons, Panda Software, ProRM Argentina, Prosys, Symantec, TacticaSoft y TEG Solutions.
Lo que constituye piratería de software depende de qué tipo de licencia tiene el software en cuestión. Por ejemplo, la licencia de un paquete al por menor sellado de Microsoft Windows XP (el que se compra en la góndola de un retailer) no le permite Esto explica por qué las tecnológicas propietarias de la licencia Microsoft siempre aplican precios modulables y nunca uniformes. En cambio, el software falsificado es el que se ha fabricado o copiado de manera ilegal. "Puede resultar muy difícil reconocerlo, aunque la falta de componentes o un código clave suele ser indicativo de que el software no es auténtico", señalaron desde Microsoft. "A este tipo de software no lo protege garantía alguna y no es posible su actualización. Además, la descarga de actualizaciones proporcionadas por los distribuidores de software mediante Internet podría resultar muy complicada", advirtieron. Desde SLA recordaron que usualmente, el software original viene en cajas impresas en alta calidad con vistoso packaging. Estas cajas contienen, entre otras cosas, los manuales de los productos, que en muchas oportunidades consisten en voluminosos tomos. Las cajas también contienen un juego de disquetes o CDs, identificados con etiquetas preimpresas que indican el nombre del productor del software, su versión y su lenguaje. Estos vienen impresos en muy alta calidad en uno de sus lados con la correspondiente gráfica y datos del producto. Finalmente, y de gran importancia, las cajas del software original contienen la licencia de uso del mismo, que es un contrato entre el productor y el usuario comprador del paquete en el cual se especifican los derechos y obligaciones del usuario y del productor del software. "Este es el único elemento legal que autoriza a utilizar un paquete de software", remarcaron desde SLA. Por el contrario, indicaron, "el software trucho carece de la gran mayoría de estas características: no viene contenido en ninguna caja, generalmente carece de manuales, o éstos son fotocopiados e incompletos, generalmente son grabados en disquetes o CD de marcas comerciales (que continúan visibles) y son etiquetados a mano o con burdas impresiones. Asimismo, carecen de la licencia de uso del software". La Ley de Propiedad Intelectual expresa que el uso no autorizado del software (sin la licencia de uso correspondiente) constituye un delito a la misma. En el caso de las licencias de productos en entornos de redes, el principio general es que en una red se debe contar con tantas licencias de uso de un producto como usuarios del mismo haya. César Dergarabedian
instalar el software en más de un equipo. Por otro lado, una licencia por volumen puede darle el derecho de instalar el software en diversos equipos, de cinco hasta varios miles.
En el caso de software ya instalado en su nuevo equipo, es probable que encuentre una pegatina adherida a la parte inferior del equipo, en el bastidor: se trata del certificado de autenticidad. En el caso de equipos de más de tres años, hay que buscar los certificados de autenticidad en la portada del manual o como documentos independientes.
Desde Microsoft explicaron que tendrá que pedir a su distribuidor o fabricante un certificado de autenticidad nuevo. El antiguo se despega del equipo y se devuelve a Microsoft. El distribuidor o fabricante recibe un certificado de autenticidad de recambio que podrá pegar en el bastidor del equipo.
"Sin embargo, no bastan simples declamaciones de principios, por lo que adicionalmente, deberá llevar a cabo políticas prácticas que reflejen esta decisión, como proveer los programas originales necesarios para llevar a cabo el trabajo diario de sus empleados, etc", advirtieron. En ese sentido, "es beneficioso llevar a cabo auditorias periódicas acerca de los usos de software en su empresa, como una manera más de evitar responsabilidades y de mostrar una clara conducta a sus empleados".
"Es decir, si en una red hay 34 usuarios del procesador de textos, se debe contar con 34 licencias de uso del mismo", explicaron desde SLA. Respecto de las redes en sí mismas, en algunos casos se licencian para un número determinado de usuarios y, obviamente, el número de usuarios de la red no debe de superar dicho número. En el caso de las redes peer to peer (compañero a compañero), se debe obtener tantas licencias (unitarias o en paquetes) como usuarios tenga la red, ya que éstas normalmente se licencian de a un usuario.
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