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La Argentina no escapa a la recesión y expertos anticipan la economí­a que viene

La Argentina no escapa a la recesión y expertos anticipan la economí­a que viene
En la conferencia realizada por iProfesional.com, Melconian, González Fraga, Ferreres y Broda, anticiparon cuándo se verá la luz al final del túnel
22.05.2009 12.54hs Economía

El "cuánto" puede diferir pero hubo unanimidad en que habrá caí­da. La economí­a argentina no evitará que su producto bruto interno (PBI) retroceda este año, según coincidieron los economistas Carlos Melconian, Javier González Fraga, Orlando Ferreres y Miguel Angel Broda, en un seminario organizado por iProfesional.com.

El que llegó más lejos fue Broda, al prever que la economí­a se contraerá entre un 3 y 5%. El ex presidente del Banco Central (BCRA), González Fraga, lo siguió de cerca y pronosticó una caí­da de entre el 3 y 4 por ciento.

Ferreres se acercó y condicionó el nivel de actividad a la posibilidad de que el Gobierno mantenga el control de las polí­ticas económicas después de las elecciones legislativas del 28 de junio. Previó una contracción de entre el 2,6 y el 3,8%, en caso que esto suceda, y de un 5%, en el caso que no ocurra, escenario que consideró poco probable.

Pero todos los expertos ven luz al final del túnel. Coincidieron en que en 2010 la economí­a se recuperará. Aunque esa recuperación será "amarreta y anémica", según manifestó Broda. El analista espera que el año que viene el PBI crezca 1,5% y en 2011, 2,5%. "Estamos cerca del valle, pero cuando salgamos no nos vamos a dar cuenta", dijo.




Ante un auditorio de más de 500 personas, los expertos intentaron saciar la necesidad de certidumbre para tomar decisiones frente al actual escenario polí­tico-económico y ante la proximidad de los comicios.

Causas
Una de las dudas es por qué después de crecer a tasas superiores al 8% anual este año el paí­s enfrenta tasas negativas. En principio, el colapso económico mundial afecta a la actividad local, pero los economistas coincidieron en que también existen factores internos que condicionan el crecimiento económico.

Según Broda, la caí­da del PBI argentino la causó en un tercio la crisis mundial y dos tercios fue "autogenerada". Esto tiene que ver con una "elevada y creciente intervención estatal en la economí­a, elevada ineficiencia del gasto público y polí­ticas proteccionistas".

Para González Fraga, en cambio, "el problema de la Argentina no tiene nada que ver con la crisis global", sino que "es anterior". "Podrí­amos no haberla sentido", señaló. En opinión del experto, "el desví­o se produjo en 2005" y mencionó el gasto público que, aunque hoy crece al 30% anual, llegó a trepar al 45%; la inflación del 20%; el nivel de pobreza del 32%, y el deterioro institucional, de la mano de los cuestionamientos al Instituto Nacional de Estadí­stica y Censos (INDEC) y el Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA).

Sin embargo, González Fraga mencionó que la crisis mundial sí­ "impactó en el sector externo" argentino porque cayeron las exportaciones de productos del sector automotriz, siderúrgico y metalmecánico en un 50 por ciento.

Y Ferreres coincidió: "La apertura comercial es del 45%. Como la actividad del mundo está en baja, las exportaciones e importaciones también lo están. Por este lado, se afecta a la Argentina y no hay forma de evitarlo". Broda agregó que, de todos modos, la Argentina fue el paí­s de América latina que menos sufrió la menor demanda externa "gracias a la soja".

La dolarización amenaza el crecimiento
"La clave es bajar la dolarización", repitió una y otra vez Melconian. Y señaló que hay un piso estructural de u$s600 millones mensuales, que sube a u$s1.000 o u$s1.500 en momentos de mayor incertidumbre. Previó "un año pesado" con una salida de capitales de entre u$s12.000 millones y u$s13.000 millones. "Alguien tiene que darlo vuelta a futuro", dijo.



Desde inicios del año pasado, se han ido unos u$s23.000 millones. La salida de capitales "refleja la confianza" de la sociedad, dijo Ferreres, y señaló que el rojo de la cuenta capital coincide con la caí­da del í­ndice de confianza del consumidor, fenómeno que repite lo sucedido en 2001.

González Fraga explicó que la gente no sólo saca el dinero del paí­s, compra billetes y coloca depósitos en dólares dentro del sistema por la crisis internacional y por la desconfianza, sino también porque la tasa de devaluación del peso es superior a la tasa de interés que pagan los bancos por los depósitos.

Broda agregó que la sustitución de moneda local por dólares deja un mí­nimo de demanda de pesos para financiar las transacciones. "Si deseo incrementar mi portafolio, sustituyo por bienes: compro ´verdes´ bajando el consumo y eso afecta seriamente el gasto agregado", advirtió.

Las alternativas para financiar la salida de capitales fueron expuetas por los economistas al auditorio. Sin financiamiento externo, "se necesita que suban las exportaciones, que suban menos las importaciones o generar confianza para evitar la fuga", sostuvo Melconian.

El director de MyS Consultores explicó que hoy el Banco Central "evita la corrida porque existe superávit comercial", pero señaló que éste está sustentado en una caí­da de las importaciones por encima de las exportaciones.

"Con una visión de corto plazo, el derrumbe de las importaciones le sirve al productor local y al mercado cambiario", pero "cuando el PBI se quiera recuperar van a faltar insumos y productos", advirtió Melconian. "Tamaño ajuste importador resulta insostenible porque en algún momento traba la producción", explicó, y concluyó que "o se normaliza la importación o baja más el PBI".

Los otros peligros
A pesar del adverso contexto internacional, el precio de la soja le está dando un respiro a las exportaciones argentinas. Para González Fraga, "que el centro de consumo de bienes durables [en EE.UU.] sea motivo de austeridad, pero que no lo sean los alimentos, no es tan mala noticia para la Argentina".

El economista destacó que los precios de las commodities "viven un rebote" y que la soja en u$s430 "es una situación favorable". "El mundo no nos da la espalda", dijo, y recordó que once paí­ses adoptaron polí­ticas para producir biocombustibles y para frenar el calentamiento global, y que "eso también empuja la soja".

A pesar del alza de los precios, Ferreres señaló que este año se producirá una "reducción importante de la cosecha" que "empeora" el volumen de dólares que se obtiene por ella. "Cada vez juntamos menos", dijo.

Melconian coincidió. Calculó que se perderán 30 millones de toneladas de granos, hasta los 58 millones. "Bienvenida la suba del precio, pero no llegamos al precio por cantidad que supimos tener", sostuvo.

Además de las exportaciones agrí­colas, las industriales también están amenazadas. Ferreres señaló los problemas de competitividad por los salarios más altos que se pagan a nivel local respecto del principal paí­s al que se le venden nuestros productos, que es Brasil.

Y dijo que los sueldos registrados en la Argentina son de u$s900 promedio, en tanto, el salario en negro de Brasil es de 600 dólares.

"La Unión Industrial evita hablar de este tema para no generar polémica y entonces lo que hace es apuntar a subir el tipo de cambio", resaltó.



Para Melconian, los salarios que crecen a un ritmo menor al de los últimos años, producto de un empleo estancado, afectarán el consumo masivo a fin de año. En tanto, Ferreres explicó que ya la gente compra menos bienes durables por el miedo a perder el empleo, un temor que tiene el 40% de los argentinos.

El nivel de consumo es relevante porque, antes, Melconian habí­a señalado que el nivel de actividad se hizo consumo dependiente, al explicar el 70% del PBI.

La caí­da de la inversión no es fácilmente sustituible. González Fraga explicó que "no hay posibilidad de sostener la economí­a, aún en sectores que no están mal, si colapsa la inversión". Y contó que, por ejemplo, en el sector agropecuario, no hay ánimo de invertir sino de ahorrar.


Melconian agregó un ingrediente financiero "que puede alargar la recesión". Explicó que "hay una desmonetización real porque el dinero transaccional y el crédito suben menos que la inflación" y mostró que los préstamos crecí­an a más del 40% promedio, en 2007, y, en lo que va del año, al 14,8%. "Los bancos están lí­quidos, pero la macro está seca", señaló.

Después de las elecciones
El resultado de los comicios y la consecuencia en las decisiones gubernamentales es la gran duda de los empresarios y profesionales. Melconian explicó que "hasta el 29 de junio a la noche, la economí­a y la polí­tica estarán paralizadas". Pero el 30 de junio, "alguien se tiene que hacer cargo, gane o pierda, porque tiene vida propia", dijo.

En el mismo sentido, Broda dijo que la economí­a se dirige a la recesión con inflación. El Gobierno "necesita un programa. No puede seguir con organismos sueltos que dictan polí­ticas económicas sin coordinación" (respecto del Banco Central, Secretarí­a de Hacienda y de Finanzas).



De manera unánime los economistas subrayaron la necesidad del paí­s de recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) a raí­z del deterioro fiscal que observan. "No es complicado de hacer", dijo González Fraga. Y coincidió con sus colegas en que si no, "esta polí­tica no es sostenible dos años más". Y se refirió a una mayor dolarización, menos caja para las provincias y consiguiente emisión de cuasimonedas, más inflación y más problemas sociales y sindicales.


Verónica Dalto
© iProfesional.com

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