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Efecto Corte: festeja Cristina un mejor clima electoral mientras se altera el "plan Durán Barba"

Efecto Corte: festeja Cristina un mejor clima electoral mientras se altera el "plan Durán Barba"
La suspensión del juicio a Cristina Kirchner deja a Macri sin una de sus escenas buscadas para la campaña electoral. Y resurgen versiones sobre un "plan V"
Por Claudio Zlotnik
16.05.2019 06.53hs Política

Entre el cúmulo de información proveniente de la Argentina, hubo dos datos que encendieron las señales de alerta en Wall Street.

Una fue la última encuesta que la consultora Managment & Fit presentó ante algunos de los grandes bancos de inversión de Nueva York, y que le da a Cristina Kirchner ganándole a Mauricio Macri por nueve puntos en un eventual balotaje.

La otra se vincula con lo institucional, pero que tiene una única interpretación política: la tensión nada menos que entre Mauricio Macri y la Corte Suprema, ambos máximos exponentes de dos de los poderes del Estado.

Sobre esta última cuestión, la pelea pública entre el jefe de Estado y los jueces en torno a la suspensión del juicio oral y público a la expresidenta por una causa de corrupción dejó expuesto, a los ojos de los inversores, algo que ahora luce como evidente: que el ascenso en las encuestas de CFK termina por influenciar en la toma de decisiones de los jueces.

El escenario ideal, desde la estrategia política, que había imaginado el "gurú" Jaime Durán Barba puede entonces colapsar: si finalmente se mantiene la decisión de la Corte, Cristina Kirchner podría hacer campaña recorriendo el país y no en Tribunales, sentada en el banquillo de los acusados. Una imagen que, obviamente, repercutiría negativamente en sus aspiraciones de regreso al poder.

La pelea pública de Macri y Marcos Peña retando a los cortesanos no hizo más que levantar esta sospecha: que las chances de retorno de Cristina son más serias de lo evaluado hasta hace pocas semanas. Y que, en definitiva, los sondeos de las principales encuestadores reflejan ese escenario.

Managment & Fit, por caso, en un informe escrito en inglés, mantuvo la tendencia que vienen mostrando otras compañías: Cristina Kirchner triunfa en la primera vuelta por 8,6 puntos (35,7% a 27,1% de Macri). Y estira esa diferencia algunas décimas -a 8,9 puntos- en un eventual balotaje: 48,8 a 39,9. En la medición anterior, M&F había dado ganadora a la expresidenta, pero por una diferencia menor, de 6,3 puntos.

Frente a los resultados, desde las filas kirchneristas empiezan a empujar la idea -por ahora inverificable- de un triunfo en primera vuelta. Lo dicen a sabiendas de que en un balotaje se unirían todas las fuerzas anti K, que podrían frenar el regreso de CFK a la Casa Rosada.

Pero, lo cierto, es que algunos de los consultores más reputados deben responder el interrogante de sus clientes. "En algunas zonas donde viven la mitad de los argentinos con menores ingresos, Cristina llega a juntar el 60% de la intención de votos. Ahí está arrasando", dice Federico Aurelio, uno de los encuestadores con más clientes.

"De todas formas, eso no quiere decir que CFK gane en primera vuelta. No porque no pueda llegar al 40% necesario sino porque Macri supera el 30% de las voluntades", agrega Aurelio.

Cambio de manos

"¿Alguien se acuerda de los diez puntos propuestos por la Casa Rosada?", desafía un consultor a un grupo de clientes. Lo hace para demostrarles la vorágine con la que se mueve el escenario político.

La agenda pública, que hace un par de semanas aparecía dominada por la Casa Rosada, con el lanzamiento de "un acuerdo político" de diez puntos, resultó archivada por los movimientos que, sucesivamente, realizó CFK. Primero con la presentación en la Feria del Libro y luego con la visita a la sede del Partido Justicialista.

Como suelen definir los politólogos: "Cristina ganó la centralidad" de la escena pública.

Las elecciones en la provincia de Córdoba, ganadas con una amplitud mayor a la esperada por Juan Schiaretti, fueron corridas de escena. Primero por la mencionada movida de CFK a la sede de la calle Matheu, y luego por la reacción de la Casa Rosada a la decisión de la Corte Suprema.

Eso no significa que el "centro" de la grieta se haya diluído. Eso es lo que, en todo caso, pretenden tanto Macri como Cristina. Es en lo único que coinciden. En la necesidad de la polarización. La polarización es lo que los realimenta y les da más chances.

Sin embargo, la definición de ese "centro" -la definición del peronismo alternativo- es lo único que puede, a esta altura, modificar el actual esquema. La sensación que existe en el mundillo político indica que esa respuesta se conocerá en las próximas dos semanas.

El politólogo y consultor Lucas Romero lo grafica de esta manera: "Así como los argentinos iremos a votar en las Primarias en agosto, ahora es el momento de las Primarias de los políticos. Ellos son los que están eligiendo cómo y con quiénes jugar".

Romero, director de la consultora Synopsis, asegura que la definición de la estrategia de "Alternativa Federal", con Schiaretti, Lavagna y Massa a la cabeza, es el gran partido que se viene. Es decir, si finalmente ese espacio se conformará como un verdadero polo de atracción que rompa "la grieta".

Todo, en medio de versiones de una negociación subterránea (y nunca confirmada) entre Massa y el kirchnerismo. E incluso de una posibilidad, hasta ahora lejana, de que el propio Lavagna acepte al final una Primaria con el tigrense para definir un único candidato.

¿Y por Casa (Rosada), cómo andamos?

No es el único que reflector encendido. En los centros financieros prestaron suma atención a una definición de Marcos Peña en los últimos días.

Cuando el director de Perfil, Jorge Fontevecchia, quiso saber si había chances de que Macri no sea candidato, el jefe de Gabinete respondió: "Si viéramos un indicador de que no hay manera de ganar si no se cambia el candidato, seríamos los primeros en analizarlo. Hoy no dicen eso las encuestas", dijo el funcionario clave de la administración.

Esa respuesta volvió a abrir cuestionamientos sobre el futuro electoral del Presidente, algo que había quedado de lado algunas semanas atrás, luego de que el propio Macri sepultara el reclamo expreso del "círculo rojo".

El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, volvió a explotar la bomba en las últimas horas: "No hay que descartar que Macri no sea candidato", expresó.

"Cambiemos solo no puede lograr los objetivos, se necesita un poder político mayor al que ha logrado construir Macri", disparó. "Ese poder político mayor requiere de ampliar a figurar representativas de la política argentina en un programa similar al que dio origen al 2015 pero corrigiendo las cosas que se hicieron mal. Me parece que Urtubey, Schiaretti, Lavagna o Massa podrían contribuir a esa ampliación", agregó. 

Esa propuesta responde al reclamo a viva voz que vienen haciendo algunos dirigentes de peso del radicalismo que -como Cornejo- mantienen un puente con Lavagna, con Martín Lousteau, y con los demás miembros del peronismo no K.

La hipótesis de ese sector radica en que, sin una reformulación de Cambiemos, sería dejarle el camino despejado al regreso de Cristina Kirchner. Y el principal argumento refiere que, a esta altura, ya no hay tiempo ni para que la economía le ofrende una buena noticia al oficialismo. Ni tiempo para que el PJ Alternativo se transforme en un polo que quiebre la grieta.

También esa propuesta iría en contradicción contra la línea que siempre ha defendido el estratega Durán Barba, para quien Macri no debe formar un frente común con otros candidatos, porque eso sólo favorecería a Cristina. De hecho, ya en 2015 impuso su criterio cuando convenció a Macri de que -contra la opinión de todo el "círculo rojo"- rechazara una alianza con Sergio Massa.

Lo cierto es que ahora los consultores vienen testeando que la crisis está torciendo voluntades entre los electores que hasta hace poco esperaban el surgimiento de una alternativa al kirchnerismo y a Macri. Y que en las últimas semanas, ante esa indefinición, prefieren el castigo a la Casa Rosada y, de última, volver a probar con CFK.

A grandes trazos, Romero (Synopsis) habla de un 40% de los votantes que se muestran profundamente "anti kirchneristas" y otro 40% que podría votar a la ex Presidenta, ya sea por convicción o por descarte.

En todo caso, y en medida que el renovado reclamo de parte de la UCR tome fuerza, el oficialismo tendría un problema adicional: cómo hacer para que conviva el actual Presidente y el candidato de su propia fuerza, sin que eso no genere turbulencias, contradicciones y, a la vez, un desgaste en la figura que se postule.

Aunque se llame María Eugenia Vidal, que hoy en día tiene una imagen más positiva que el Presidente.

Como puede apreciarse, el escenario político está plagado de turbulencias. Se mueve todo el tiempo. Y será así las próximas semanas.

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