Efecto 29M: la CGT entra de lleno en la campaña y le marca la cancha a la próxima gestión
El Gobierno trataba anoche de tragar de a poco el sinsabor que le dejó el paro general convocado por la CGT. La sexta medida de fuerza en la era Macri paralizó las principales ciudades del país y vació la capital, en donde fue notoria la ausencia de transporte y se montaron ollas populares junto con piquetes en los accesos.
Dónde voto: consultá el padrón para las próximas elecciones presidenciales
Una escena de conflicitivdad que, si bien se intentó aplacar con operativos de seguridad y el estreno de un camión "supervalla", terminó por impactar en los ánimos de un oficialismo preocupado por recuperar imagen en la antesala de las elecciones primarias.
La señal más visible fue la omisión de toda mención directa a la medida por parte del Presidente. En el festejo del Día del Ejército, Macri se abstuvo de confrontar con el sindicalismo y se limitó a hacer un llamado a "dejar atrás el pasado y mirar el futuro". Las principales voces que asumieron esa tarea fueron, en cambio, la de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, que se mostró "harta" de los paros y monitoreó desde un centro de control el desenvolvimiento de la protesta, mientras que el ministro de Producción, Dante Sica, acusó a los gremios de usar el paro como una "plataforma política", luego de considerarlo una acción "inoportuna".
En un clima de efervesencia electoral, la dirigencia sindical salió a capitalizar lo que todos coincidieron en calificar como el paro más "contundente" en rechazo a la política económica desde la asunción de Macri. La foto de un paisaje urbano desolado fue posible gracias a la excepcional confluencia entre la cúpula de la CGT, el Frente Sindical Nacional que encabeza Hugo Moyano e integran las dos CTA, y los poderosos gremios del transporte, cuyo poder de fuego fue clave para garantizar el éxito de la medida. Mientras que los movimientos sociales y los sindicatos clasistas concretaron más de 65 cortes en todo el país, en un intento por darle un caracter activo a la protesta.
Sin expectativas de una respuesta oficial, el alto nivel de adhesión que exhibió la medida de fuerza con el cierre de grandes empresas y pequeños comercios reforzó anoche en varios cuarteles gremiales la sensación de aislamiento del oficialismo.
Massa tras la fórmula Kicillof-Magario: transita una avenida del centro cada vez menos ancha
De igual modo renovó el interés de la cúpula por ocupar un lugar más protagónico en la interna peronista y recuperar el rol histórico de interlocutor político ante una próxima gestión después de octubre. "Ya no sabemos con quién negociar, nadie negocia con débiles. Así que esto sirve para plantear nuestros reclamos al gobierno que venga, es un proceso abierto de negociación", explicó a iProfesional un dirigente de la UOM.
Por estas horas, tanto duros como dialoguistas en la central obrera comparten el diagnóstico pesimista de que los cambios llegarán con un nuevo gobierno. El cotitular de la CGT Héctor Daer reiteró ayer por la tarde la necesidad de medidas urgentes de "rectificación" por parte del Gobierno, mientras que su par Carlos Acuña se quejó de que las autoridades "escuchan solo a los acreedores". Los dos dirigentes encabezaron una conferencia en la sede de Azopardo, acompañados en la misma mesa por el estatal Andrés Rodríguez, el albañil Gerardo Martínez, el judicial Julio Piumato y el textil Hugo Benítez, entre otros dirigentes de peso en el consejo directivo.
La alianza de los "gordos" (grandes gremios de servicios), "independientes" de buen diálogo con las autoridades y los sindicatos alineados con Luis Barrionuevo, intentó insistentemente sostener una estrategia dialoguista. La idea era que la negociación redundara en fondos para las obras sociales, el freno a los juicios por tratamientos costosos y medidas de alivio. Pero la creciente pérdida de poder adquisitivo de los salarios, sumado a los despidos y los intentos oficiales por avanzar en reformas desgastaron a la conducción y precipitaron el año pasado la salida del consejo directivo de una docena de miembros, acaudillados por Moyano.
El líder camionero fue el primero en hacer ayer un balance por momentos irónico en la conferencia que protagonizó pasadas las 11 de la mañana en la sede de su sindicato. Allí repudió los hechos de represión en Puente Pueyrredon, dijo que el único camión que anduvo fue "el de Bullrich" y advirtió sobre la posibilidad de concretar nuevas medidas, aunque sin precisar definiciones. El sindicalista, que apoyó a Macri al principio de su gestión, hizo una autocrítica velada al reconocer que muchos trabajadores se "confundieron" en confiar en Cambiemos. Lo dijo rodeado de dirigentes disidentes de la CGT, las dos CTA, y del intendente de Merlo Gustavo Menéndez, una pieza del armado de la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Kirchner.
"Cristina Kirchner asusta y Mauricio Macri decepcionó"
La irrupción de Fernández en el escenario político provocó una estampida en la central obrera similar a la ocurrida con varios gobernadores. Mientras algunos sindicalistas siguen apostando al peronismo federal y otros a Roberto Lavagna, como es el caso de Barrionuevo, el precandidato presidencial ungido por Cristina estuvo el viernes pasado con Daer, Acuña y el metalúrgico Antonio Caló, mientras que el sábado se mostró en un acto en Merlo con Moyano y el titular de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky, y con el portero Victor Santa María en un acto en Ferro. Todos ellos concidieron en el paro general de ayer, en el que la izquierda además llamó a movilizarse y fijar uno nuevo de 36 horas.
La medida fue la sexta durante la gestión macrista, si se cuenta la del 30 de abril pasado impulsada por el Frente Sindical Nacional. Con un impacto más limitado, esa protesta frente a la Casa Rosada alcanzó para sacudir a la dirigencia de Azopardo y arrastrar consigo a los gremios del transporte, presionados por las señales de ruptura en el gremio de los colectiveros. Ese sindicato junto con los de la actividad ferroviaria tuvieron otros motivos adicionales para parar ayer: negocian por estas horas sus paritarias y esperan una compensación por los descuentos en Ganancias por trabajar feriados y horas extra. "Queremos que recapaciten", dijo Sebastián Maturano, dirigente de La Fraternidad.