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Alberto F. hace su jugada: ofrece pacto de poder compartido para asegurar apoyo de gobernadores

Alberto F. hace su jugada: ofrece pacto de poder compartido para asegurar apoyo de gobernadores
El precandidato opositor promete a los líderes provinciales del peronismo que les dará participación en el gobierno y que "se construirá poder entre todos"
Por Claudio Zlotnik
03.07.2019 06.05hs Política

Ganado por la ansiedad y sin respuestas satisfactorias por parte de las encuestas, un dirigente kirchnerista -de los que tienen más presencia en los medios electrónicos- decidió ir en busca de la opinión de un caudillo con experiencia en tramas electorales: Mario Ishii. El intendente de José C. Paz fue directo: "Estamos 50 y 50. Para ganar, tendremos que hacer una gran campaña", le dijo.

Un ex diputado K, que suele dialogar varias veces por semana con Alberto Fernández aun desde antes de proclamarse su candidatura, lo pone en código futbolero: "Estamos como Argentina antes del partido contra Qatar por la Copa América. Sabemos que podemos ganarlo, sentimos que tenemos que ganar, pero al partido hay que jugarlo. Y venimos de traspiés, como en ese momento la Selección. No sea cosa que nos compliquemos solos", afirmó.

Lo cierto es que entre la dirigencia kirchnerista existe una gran expectativa por los próximos pasos de Alberto Fernández. Tras el cierre de las listas del fin de semana pasado, entre algunos referentes del espacio opositor se contagió cierta preocupación.

La inquietud tiene su base: el repunte de la competitividad del oficialismo en un contexto de estabilidad cambiaria, la desaceleración de la inflación, la puesta en marcha de algunas medidas para apuntalar el consumo y las sucesivas inauguraciones de obras públicas. Todo, en un combo donde los funcionarios recalcan que en la época del kirchnerismo mandaba la corrupción.

En este contexto, esos referentes kirchneristas evaluaban -incluso con cierto malestar- que Alberto F. se mostrara tibio en la campaña. Sin un discurso "a lo Néstor", que pusiera blanco sobre negro la realidad.

Es decir, mientras que esos militantes observaban cómo Mauricio Macri inauguraba obras señalando al gobierno anterior de corruptos, acusaba a los Moyano de mafiosos y escalaba en las encuestas junto a su candidato a vice de extracción peronista, al mismo tiempo veían que su candidato carecía de una presencia contundente.

El candidato comentó entre sus allegados, antes de volcarse de lleno a la campaña, que necesitaba cerrar con lo "urgente". Se refería explícitamente a los distintos acuerdos con los gobernadores justicialistas, con quienes se reunió -uno a uno- durante toda la semana pasada. Y con quienes compartirá un almuerzo, en conjunto, en las próximas horas. "No es fácil consensuar la agenda entre todos", afirma AF.

El objetivo del candidato es evitar que pueda darse alguna situación de colaboración -por acción u omisión- con la candidatura Macri-Pichetto. En otras palabras, que todos los votos que cosecharon los gobernadores peronistas se traduzcan en sobres en las urnas con la boleta de Fernández-Fernández.

En los hechos, y en los códigos de la política, el encuentro con los mandatarios provinciales funcionará como el lanzamiento formal de la campaña. Después de los trabajosos acuerdos políticos y los armados de las listas, lo que faltaba era el compromiso de los gobernadores para que, decididamente, militen a Fernández en sus distritos. Y no sólo eso: que exista un verdadero compromiso para fiscalizar unos sufragios que se suponen peleados voto a voto.

¿Qué les da a cambio? ¿Qué compromiso asume AF si gana? "Que no los va a dejar afuera de su gobierno. Que los va a necesitar para ganar y también para gobernar. Los gobernadores ya ganaron sus elecciones y ahora escuchan. El dato a favor es que le creen a Alberto. Se conocen desde hace muchos años", comenta a iProfesional uno de los protagonistas.

Una de las preocupaciones de Fernández es evitar que permee el discurso macrista que apunta a que las gobernaciones peronistas nunca han disfrutado mejor situación financiera que en su convivencia con el gobierno de Mauricio Macri y que, en buena medida, ello fue lo que posibilitó los buenos resultados electorales en los recientes comicios provinciales.

Otro de los dirigentes que acompaña a Alberto desde antes que Cristina Kirchner lo nominara, agrega: "Tenemos claro que su gobierno, más que el de Néstor, se parecerá al de Eduardo Duhalde. Al menos en los primeros dos años. Hay que tejer una alianza muy fuerte con los gobernadores para tomar medidas y salir de la crisis".

El mensaje a esos mandatarios, precisamente, se divide en dos:

1. Acá se terminó con la construcción de poder con la lógica "amigo-enemigo".

2. Hay que construir poder entre todos.

El mensaje con perfil "albertista"

Entre esta semana y la próxima, Fernández ya le empezará a dar el tono definitivo a su candidatura, a la que intentará consolidar con un perfil propio, lo más independiente posible de Cristina Kirchner.

"Por ahora le falta mucho de 'Albertismo', que es -paradójicamente- lo que venía a traer con su nominación. Pero eso no está apareciendo", analiza un consultor.

El espacio de "Los Fernández" ya contrató los servicios de una consultora internacional que los ayudará a posicionarse en las redes sociales. Y afianzará el mensaje que empezará a bajar el candidato. Fernández sabe que, ya en los próximos días, necesitará concentrarse en las propuestas y dejar atrás las preguntas sobre Cristina y el kirchnerismo duro. Al menos eso es lo que pretende.

"Tenemos en claro que somos novatos en esto. Casi improvisados. Y nos enfrentamos a una maquinaria electoral súper profesional, que se maneja muy bien en las campañas, y que, encima, maneja los 'fierros' del Estado", comenta a iProfesional un dirigente K, con acceso tanto a Alberto como a Cristina Kirchner.

Fernández también tomó la decisión de rodearse de un equipo de comunicación independiente del que hasta ahora funcionó en el Instituto Patria, que seguirá trabajando para la expresidenta. Todo en busca de esa identidad propia.

El gran desafío del espacio kirchnerista pasa por la captura del "10 o 15 por ciento de indecisos", según cuantifican alrededor del candidato.

"El voto de Cristina ya está. Nuestra obligación es ganar la confianza de ese electorado que, en los papeles, resulta muy distinto a quienes votaron alguna vez a Cristina o a Néstor", resalta ese mismo dirigente.

El propio AF ha confiado a dirigentes con los que se reunió en en las últimas jornadas que ese votante, que podría definir el resultado de las PASO y de las elecciones tiene valores complejos; que no decide su voto únicamente en función de la situación económica, ni personal ni general.

Por eso mismo, esos dirigentes se llevaron una especie de "non paper" -una especie de pequeño manual no escrito- con algunas de las ideas centrales que se desplegarán en el inicio de la campaña.

- Debe encararse una campaña apelando a la racionalidad y no a la descalificación del adversario.

- Se evalúa no organizar actos masivos donde se pierde la identidad de los votantes.

- Habrá asimilación de las críticas respecto de los 12 años de kirchnerismo.

- Impulsar propuestas concretas y demostrar que, en caso de regresar al poder, el kirchnerismo es diferente. Y que el que mandará será Alberto Fernández

La idea fundamental será enfocarse en algunos hechos centrales, como la necesidad de un "acuerdo social", como el planteado por la propia Cristina en la Feria del Libro poco antes del lanzamiento de la fórmula.

Ese pacto será con propuestas que, en lo económico, puedan revertir la crisis y mejorar los números de pobreza, indigencia, distribución y de desempleo.

La consigna del comité de estrategia de campaña es conseguir los votos más volátiles. Que en algún momento pudieron haber ido a favor de CFK, sobre todo en 2011, cuando logró el 54,1% de los sufragios.

Pero no se trata de un electoral convencido, ni mucho menos, ya que -en general- vota a favor de la fórmula que percibe triunfante. En los años ‘90 pudo haber confiado en Carlos Menem. Pero después adhirió al kirchnerismo. En 2013 confió que Sergio Massa podría ser el camino. Y después se refugió en Mauricio Macri.

"El perfil del indeciso que debemos buscar, hoy está enojado por la situación económica pero tampoco se olvida de su indignación hacia el kirchnerismo, o directamente contra Cristina, por la intervención del Indec. O por las cadenas nacionales y el sentimiento autoritario de aquellos años", reseña otro de los dirigentes que se reunió con AF la semana pasada.

El candidato asegura que ya está repuesto de salud, y que sólo le queda un poco de tos, resabio de la inflamación de la pleura de hace algunas semanas, que lo tuvo internado un par de jornadas. Quienes lo conocen aseguran que lo ven con "fuerzas y entusiasmado".

No es poca cosa. Todos saben que comenzó una campaña muy reñida y durísima para cualquier cuerpo.

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