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El efecto imprevisto de la "hiper polarización" lleva a que la meta del 45% de los votos aparezca factible ya en las PASO

El efecto imprevisto de la "hiper polarización" lleva a que la meta del 45% de los votos aparezca factible ya en las PASO
El escenario que se preveía para octubre se está produciendo con antelación, lo que obliga a los candidatos mayoritarios a disputar los votos del centro
Por Claudio Zlotnik
22.07.2019 06.57hs Política

"Hiperpolarización". Esa es la palabra más escuchada en las últimas jornadas en los mentideros políticos. La utilizan analistas, consultores y los propios protagonistas. Se refiere al escenario político que, a gran velocidad, va fluyendo rumbo a las PASO.

A menos de tres semanas para las elecciones, que en rigor definirá las candidaturas de las generales de octubre, los dos búnkers de los cuales saldrá el futuro Presidente ya manejan un escenario en el que las candidaturas de Mauricio Macri-Miguel Angel Pichetto y la de "Los Fernández" concentran nada menos que el 80% de los votos.

Incluso, en el Instituto Patria -desde donde se maneja la campaña de Cristina Kirchner- no descartan que la hiperpolarización se acerque al 85 por ciento.

Esto implica que el escenario de definición que se esperaba para octubre podría ocurrir ya en las PASO de agosto. Y se entusiasman con que la fórmula opositora se ubique ya en "zona de victoria en primera vuelta".

Esa misma lectura se está haciendo en estos días en otras oficinas, aunque con menos triunfalismo: los operadores financieros -tanto de la City porteña como de Wall Street- están yendo a posiciones defensivas, a la espera de que la situación se aclare. Es que, tal como informó iProfesional, el escenario que se abre para el dólar varía mucho según qué candidato se imponga

Lo cierto es que se ve un escenario inédito de la política argentina de los últimos años. De hecho, en las últimas competencias hubo tres corrientes bien diferenciadas: los dos polos determinados por el oficialismo de Cambiemos, a un lado, y el kirchnerismo, del otro. En el medio, el peronismo "moderado" liderado por Sergio Massa, hoy candidato estelar en las boletas de los Fernández.

El hecho de que el "espacio del medio" -hoy representado por Lavagna-Urtubey- se haya reducido (algunos hablan directamente de una implosión) da lugar al crecimiento de los dos polos. Un verdadero "mano a mano" que, a la hora de estimar un resultado, la mayoría de los encuestadores grafica como una verdadera moneda al aire.

Lo cierto es que, bajo este nuevo escenario pre electoral, los "laboratorios" de ambos lados se han puesto a elaborar distintos escenarios para el 11 de agosto a la noche, una vez que se conozcan los resultados.

Consultores como Rosendo Fraga y Lucas Romero (Synopsis), entre otros, ya hablan de la cada vez mayor probabilidad que el futuro presidente de los argentinos se defina en octubre. Es decir, que Macri o Fernández gane en primera vuelta por llegar al 45% de los votos, el "piso" a partir del cual un candidato puede ganar en primera vuelta.

"Es perfectamente posible que uno de los candidatos obtenga entre 42% y 44% de los votos y quede a un paso de ganar en primera vuelta, en octubre", afirma Fraga.

La estrategia de los comandos de campaña a uno y otro lado de la grieta se focalizará en ir a la pesca de esos votantes que podrían definir la pulseada. ¿Cómo? ¿Dónde? En el Instituto Patria, los estrategas se manejan con mapas en donde se detallan los distintos resultados que Daniel Scioli consiguió en octubre de 2015. Provincia por provincia; región por región en cada uno de esos distritos.

La conclusión que sacan es que, al día de hoy, existen tres grandes desafíos que Alberto Fernández tiene por delante: 

-Uno, estirar al máximo posible la diferencia a favor en el conurbano bonaerense, capaz de compensar la segura pérdida por una gran ventaja en la Ciudad de Buenos Aires. En el Instituto Patria estiman que Horacio Rodríguez Larreta podría triunfar con el 55% de los votos, y Macri obtener no menos del 52%.

-Intensificar la campaña en el norte del país. Son diez provincias: Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones. En 2015, la diferencia favorable a Scioli en el denominado NOA y NEA del país alcanzó a 1,4 millón de votos. No será fácil: en algunos de esos distritos gobierna Cambiemos, como Jujuy y Corrientes. La apuesta será que Sergio Massa, que obtuvo un buen caudal de sufragios en aquel entonces, pueda repetir esa perfomance cuatro años más tarde. Por eso mismo, Massa ya inició su recorrido por esa zona. Empezó por Jujuy.

-La lupa también está puesta sobre la provincia de Córdoba, donde está el segundo mayor padrón electoral del país. Si bien ahí se descarta que Macri volverá a ganar, la fórmula de "los Fernández" buscan achicar la diferencia, acaso en la provincia anti K por excelencia. Por eso mismo, Alberto F. hizo un recorrido de dos jornadas antes del fin de semana visitando intendentes cordobeses.

Hay consultores que abonan la posibilidad de que esa estrategia tenga éxito. Por caso, Lucas Romero, de Synopsis, destaca que bastaría con que Fernández mejorase la muy pobre performance de Scioli en los principales seis distritos para ubicarse en el entorno del 45% de los votos.

No parece una tarea imposible si se considera que Scioli había obtenido en Córdoba apenas el 19% de los votos, en Ciudad de Buenos Aires el 24%, en Santa Fe y Mendoza 31% y en provincia de Buenos Aires un 37%.

"Si a esos guarismos se le suman 10 puntos, no son números alocados que pueda obtener Fernández. Eso representa 7 puntos más a nivel nacional", observa Romero.

"Es decir, Scioli tuvo a nivel nacional 37% en primera vuelta y quizás con esa suba ahora llegaría el Frente de Todos a 44%. Por eso soy cauteloso sobre los que dicen que Macri gana, porque juntar a toda la oposición fue un gran hecho electoral y le está dando niveles de apoyo suficiente para pensar que ese espacio puede conseguirel 45% de los votos y ganar en primera vuelta. De hecho, con indecisos hoy nuestras encuestas le dan al frente opositor alrededor de 42%", argumenta. 

Macri, a la caza de los desencantados

Desde el búnker de la fórmula oficialista tienen en foco a los votantes de José Luis Espert, Juan José Gómez Centurión y a los de Lavagna-Urtubey. En la Casa Rosada están convencidos de que la mayor parte de los votantes de uno y otro espacio votarían por Macri-Pichetto si hubiera ballotage.

Lo que sucede ahora es que, ante la hiperpolarización, el oficialismo necesita de esos votos ahora, en agosto. Para demostrar el máximo de competitividad, ya en las PASO. Y no en octubre.

Por eso mismo ya se ha puesto en marcha una segmentación de las propuestas de campaña. Para ir en busca de esos votantes, que se identifican con el arco ideológico más a la derecha, incluso del Gobierno.

Algunas de las medidas anunciadas en los últimos días fue orientada a ese grupo: el nuevo Servicio Cívico Voluntario. "Gendarmería es la institución más valorada del país, mucho más que la educación pública", sentenció la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, como para que no quedaran dudas de esa intención.

En el mismo sentido puede ubicarse a la organización del Desfile Militar del último 9 de Julio. Y el discurso bien segmentado del propio Pichetto, que directamente identificó a Axel Kicillof con el marxismo.

Cerca de Alberto Fernández tomaron nota de esta movida. Como ya se informó en iProfesional, en el comando de campaña del Frente de Todos tratan de revertir lo que, admiten, fue un error en el diagrama al inicio de la campaña.

La principal objeción que le formulan a Fernández desde las propias filas kirchneristas es que al candidato le faltan propuestas "que le cambien la vida a la gente".

Para apuntar en ese sentido se están definiendo voceros en cada una de las materias. Y contratarían a la agencia brasileña de Augusto Fonseca -la misma que utilizó en su momento Daniel Scioli- para unificar la campaña de ahora en más.

El consumo, eje de la campaña

En su última aparición pública, en Mar del Plata, Cristina Kirchner expuso uno de los principales caballitos de batalla del espacio K: "¿Esto es capitalismo? No, no, no. Capitalismo era cuando Axel era ministro de Economía y la gente compraba, consumía y podía viajar", dijo, en una de las frases más festejadas por los militantes.

La crisis económica golpea el bolsillo de la población, y CFK contrasta esta realidad con su gestión.

De acuerdo a los últimos registros de las consultoras especializadas, el consumo masivo volvió a derrapar en junio. La medición de AC Nielsen marcó un retroceso de 7,9% ese mes, contra junio del año pasado.

Y Kantar, en un informe reservado, apuntó a una caída del 9% el mes pasado; un guarismo peor que en mayo, cuando fue del 6 por ciento.

La Casa Rosada, frente a este cuadro de situación, modificó su estrategia. En los últimos meses relanzó el programa de Precios Cuidados y el "Ahora 12", en una versión similar a la que existió durante el kirchnerismo.

La aspiración es que estas medidas, que se complementan con la postergación de incrementos en las tarifas de los servicios públicos, que según el Estudio Broda equivalen a nada menos que $100.000 millones que, en lugar de ir hacia las empresas, se queda en los bolsillos de los usuarios.

La pregunta, en todo caso, antes y ahora, es si este tipo de medidas son consistentes y duraderas en el largo plazo.

En medio de la campaña, esa respuesta se pasa por alto. Ya habrá tiempo para las evaluaciones. Si es como ahora apuestan en los comandos de campaña, eso sucederá a partir del próximo 28 de octubre.

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