ECONOMÍA EN SHOCK

El primer objetivo de Macri y Lacunza: restablecer la relación con un FMI más desconfiado

El flamante ministro enfatizó que la meta del equilibrio fiscal no está en peligro. Macri habilitó reuniones con la oposición para reforzar la confianza
POLÍTICA - 21 de Agosto, 2019

De una semana para la otra, todo cambió. El destinatario del mensaje presidencial pasó de ser el electorado para concentrarse ahora en los mercados financieros y -sobre todo- el Fondo Monetario Internacional.

Mauricio Macri pasó de hablarles -primero enojado- a quienes no lo habían acompañado con el voto del domingo 11 a tratar de seducirlos con medidas de neto corte "populista". Anunció mejoras en el impuesto a las Ganancias, el congelamiento en el precio de los combustibles y mejoras indirectas en los ingresos de los asalariados, los autónomos y los monotributistas. Y un bono extra a los empleados públicos y de las fuerzas de seguridad.

Todas iniciativas con costo fiscal, que la Casa Rosada estimó en $40.000 millones.

El propio Ejecutivo había dejado trascender que esta semana habría más. Concretamente, una tanda de medidas a favor de los jubilados y pensionados.

Sin embargo, el escenario cambió. Y las decisiones fueron suspendidas… Hasta nuevo aviso. ¿Qué pasó?

No se trata del recambio de nombres en el Palacio de Hacienda. Al contrario, Hernán Lacunza es, por formación e historia, más receptivo que su antecesor, Nicolás Dujovne, para aplicar medidas de perfil heterodoxo. No es eso lo que cambió.

La clave hay que rastrearla por la necesidad del Gobierno en que el FMI apruebe las últimas metas fiscales y habilite el giro de u$s5.500 millones lo antes posible.

Justo antes del último fin de semana, tanto en Wall Street como en la City porteña, hubo analistas que se hicieron eco de la posibilidad de que el FMI le suelte la mano a la Argentina. Como sucedió en aquel fatídico 2001.

¿Las razones? No por el posible incumplimiento de las metas fiscales del segundo trimestre -que la misión técnica del organismo debe monitorear en los próximos días- sino más bien por la posible falta de respaldo político ante la incertidumbre política y el posible desvío de las cuentas públicas tras las medidas de la semana pasada.

Así se entiende que Macri haya decidido meter en el freezer las buenas intenciones, lo mismo que María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires. Y el hecho de que Lacunza focalizara su primera aparición pública en demostrar que las medidas no hacían correr riesgos al plan con el Fondo.

Contra lo que suelen realizar los gobiernos cuando toman decisiones de expansión fiscal, Lacunza, en lugar de destacar el esfuerzo del Estado, más bien lo minimizó, con lo cual también minimizaba el impacto económico de los anuncio de la semana pasada.

El giro discursivo de la Casa Rosada intenta entonces poner punto final a la principal incertidumbre existe en los "mercados": que el FMI -verdadero socio del Gobierno durante esta crisis- ha retirado su respaldo.

Desde la oposición también siguen el tema muy de cerca. Alberto Fernández ya manifestó públicamente que enviará a alguno de sus técnicos a la reunión cumbre con el equipo que comanda Lacunza. Sin Matías Kulfas en Buenos Aires por el viaje de "luna de miel", Fernández mencionó a Guillermo Nielsen, Cecilia Todesca Bocco y a Emmanuel Álvarez Agis.

Economistas del equipo del "Frente de Todos" mantuvieron contactos con Washington en las últimas horas para interiorizarse sobre el vínculo FMI-Casa Rosada.

"Estamos monitoreando minuto a minuto", dijeron desde las oficinas del Fondo a esa consulta, sin entrar en mayores detalles.

Todas las fuentes mencionan que es hora de mantener firme la gobernabilidad del país, con el objetivo de que la crisis cambiaria no se espiralice. Con ese mismo sentido de la responsabilidad concurrirán a la reunión entre economistas de uno y otro lado.

Alberto Fernández ya avisó que él no quiere "cogobernar". Mauricio Macri también hizo su aporte: en la mañana del martes, durante la jura de Lacunza, dijo que de ahora en más actuará como Presidente y no como candidato a la reelección.

El temor a que la crisis -que empeora desde abril de 2018- se torne ingobernable ha convocado a los principales candidatos a privilegiar la gobernabilidad por encima de todo. A la espera de la venia del Fondo. Sin esos u$s5.500 millones de septiembre, entonces habrá que empezar a hablar de otra cosa.

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