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Macri, sin margen para tibiezas, adoptará una actitud agresiva en el segundo debate presidencial

Macri, sin margen para tibiezas, adoptará una actitud agresiva en el segundo debate presidencial

Macri, sin margen para tibiezas, adoptará una actitud agresiva en el segundo debate presidencial
El nuevo debate una semana antes de las elecciones generales se presenta como la última oportunidad para que los candidatos puedan mejorar sus chances
Por Mariano Jaimovich
20.10.2019 08.29hs Política

Los análisis de los últimos días han abundado en metáforas deportivas para graficar la situación de Mauricio Macri ante el debate presidencial: hay cierto consenso respecto de que jugará un "segundo tiempo" después de haberse ido al vestuario con un par de goles en contra. Es decir, no tendrá margen para salir a jugar a la defensiva, como hizo el domingo del primer debate, y tendrá que mostrar una agresividad hasta ahora no vista, si es que quiere recortar la ventaja que le lleva Alberto Fernández.

La mayoría de los politólogos -y también las encuestas post debate- percibió al candidato opositor como un claro ganador de la primera parte. Se lo vio suelto, cómodo, seguro y punzante a la hora de criticar las políticas macristas. Su postura corporal, su tono de voz y las frases del tipo "yo no sé en qué país vive Macri" terminaron siendo lo más recordado del debate.

En cambio, lo que se vio de Macri fue una correcta exposición de logros de la gestión, pero carente de agresividad. Es decir, una estrategia de comunicación propia de quien va liderando las encuestas y no de quien va perdiendo por 20 puntos.

De manera que la expectativa es que esta segunda parte sea más "picante" y que Macri salga a atacar los flancos débiles de Fernández, especialmente en la temática de la corrupción de los ex funcionarios kirchneristas. Y se prevé que el opositor contestará con la misma moneda, al recordar las denuncias que pesan sobre funcionarios macristas, por haber beneficiado a empresarios amigos del Presidente.

También luce como especie de "revancha" para aquellos postulantes que quedaron desdibujados la semana pasada en Santa Fe, como los casos de Juan José Gómez Centurión, que no pudo cerrar sus ideas en los tiempos otorgados, y de Roberto Lavagna y Nicolás del Caño, que recibieron muchas críticas en redes sociales por sus discursos deslucidos.

En resumen, todos los postulantes, en diferente grado, deberán corregir errores y ofrecer más de sí mismos en esta última oportunidad para intentar convencer a los votantes que todavía no definieron su voto.

Sobre todo por el interesante caudal de gente que siguió con atención el primer debate, en base a los más de 31 puntos de rating en total cosechados por el evento en la suma reunida entre canales de televisión abiertos y de cable.

Formato con reglas

Claro, el desafío no se presenta tan fácil para los candidatos dada la coincidencia generalizada respecto a que el propio formato del debate, con temas predefinidos, tiempos breves para cada exposición y la participación de seis personas a la vez, limita mucho a los protagonistas.

"Ahora van a cambiar los temas pero mi impresión es que vamos a ver un debate relativamente parecido, porque el formato es el mismo y eso ya los condiciona mucho", resume a iProfesional el analista Lucas Romero, director de Synopsis.

Por eso estima que los candidatos, sobre todo los que no pudieron acomodarse al sistema implementado de "lucha" discursiva, "harán el ajuste".

En ese sentido, los analistas consideran que un intercambio de posturas tan estructurado deja poco espacio para la "chicana" política ya que, al estar acotados los términos de interpelación a otros candidatos y responder cada uno de ellos a un turno determinado por sorteo, produce que una pregunta incómoda o una crítica punzante queden olvidadas si en el medio se debe aguardar que expongan otros participantes distintos.

En especial, esto condiciona por completo a que pueda haber un intercambio claro, consecutivo, directo y de ida y vuelta entre los dos principales favoritos: Alberto Fernández y Mauricio Macri.

"No me espero un debate donde haya un duro enfrentamiento porque el formato no lo permite, por eso no me espero siquiera algo como ocurrió en 2015, donde era uno contra uno y era más abierta la charla. Por eso, el tono que veo para el domingo es similar al de la semana pasada, con un Macri que le escape a los números de su gestión porque los datos duros no lo respaldan", concluye Esteban Regueira, director de Clivajes.

Al respecto, Romero opina que, en este contexto, donde la elección se encuentra prácticamente definida, habrá un impacto "muy acotado" del debate, ya que considera que su mayor influencia es cuando los candidatos están en una situación más pareja en cuanto a la intención de voto.

Más allá de estas observaciones, el director de Synopsis considera que las exposiciones de los aspirantes presidenciales "son útiles y necesarias porque permiten informar más al votante y, además, permite evaluar algunas actitudes y habilidades de los candidatos, que de otra manera uno no puede evaluar".

Es decir, sirve como un elemento más para valorar las conductas de cada uno de ellos y saber cómo se desenvuelven ante distintas situaciones de tensión.

En el primer debate los cuatro ejes temáticos fueron: Relaciones internacionales; Economía y finanzas; Derechos Humanos, diversidad y género; y Educación y salud.

Este domingo, en el segundo encuentro, los seis candidatos deberán exponer sobre estos otros cuatro grandes aspectos: Seguridad; Empleo, producción e infraestructura; Federalismo, calidad institucional y rol del Estado; y Desarrollo social, ambiente y vivienda.

Una agenda amplia que puede dar lugar a que los candidatos se sientan más o menos cómodos dependiendo del área en que se haga foco. Por ejemplo, Macri podrá utilizar a favor el de "calidad institucional y rol del Estado" e "infraestructura" como tiro de elevación para mencionar los casos de corrupción del gobierno anterior y los logros que obtuvo durante su gestión en esos sectores.

En cambio, Fernández tendrá como plataforma fértil el poder ahondar en los problemas de "empleo" y "producción" de la actual gestión.

Recalculando estrategias

Los analistas consultados por iProfesional asienten que los candidatos deberán afinar las estrategias para el segundo debate.

"Macri debe arriesgar más y tiene que patear el tablero porque las cosas no están funcionando como ellos necesitan: la épica a favor no se está construyendo todavía y los votos de Fernández no están bajando, y el Gobierno necesita que sucedan esas dos cosas", detalla el analista político Jorge Giacobbe (h).

Al respecto, el politólogo Pablo Roma también considera que "es muy posible que Macri cambie la estrategia, y que ‘ataque’ un poquito más, sobre todo en el eje de corrupción".

Incluso, varios arriesgan que tratará de identificar y relacionar directamente a Alberto Fernández con su compañera de fórmula: Cristina Fernández de Kirchner.

La coincidencia general es que el Presidente deberá cambiar su enfoque en el nuevo debate si quiere ir en busca de su reelección porque, según el análisis de Regueira, en el primer encuentro se lo vio "demasiado rígido, con un discurso estudiado que no le permitió mucho espacio para la espontaneidad".

De hecho, lo más destacado de su intervención fue mencionar que Alberto Fernández señalaba con el dedo de forma autoritaria, algo que fue opacado por la frase en referencia a Kicillof, al cual, "además de tratarlo de gobernador electo lo vinculó con el narcotráfico al hablar de  las ‘narco capacitaciones’".

Por el lado del candidato de Frente de Todos, Regueira elogió que pudo demostrar la tenacidad de todo peronista acompañada con "una fluidez discursiva propia de un docente universitario".

Además, destaca que Fernández, entre sus intervenciones, no obvió datos concretos para exponer el fracaso de la actual gestión en materia económica y social.

"A fin de cuentas su alocución lo colocó como el candidato con mejor desempeño en el debate ya que más del 50% de los consultados lo señaló como el ganador del domingo pasado", resume Regueira.

También Romero opina que el candidato mejor posicionado a ganar las elecciones no tiene motivos para cambiar la estrategia.

"Me pareció acertado que Fernández en el primer debate asuma el rol de representación de una porción del electorado muy enojada con Macri y que tenga esa participación acusatoria y cuestionadora del Presidente. Así que ahora también me lo imagino haciendo foco en un Macri que miente y que fracasó", acota Romero.

Y espera como "efecto" sorpresa del postulante de Frente de Todos que para este segundo encuentro, en el tratamiento del eje "calidad institucional", pueda tener "algunos cuestionamientos en temas de corrupción respecto a la transparencia de la gestión de Cambiemos".

Igualmente, muchos analistas arriesgan que Fernández moderará un poco su comunicación no verbal (sus gestos), para no quedar tildado como soberbio y vinculado a otro estilo de política.

Las otras estrategias

En cuando a los candidatos que ya se considera que no tienen posibilidades de llegar a la Presidencia, los esquemas son muy distintos en base a cómo quedaron configurados después del primer debate.

Para Roma, "Lavagna tiene que cambiar sí o sí" luego de haber quedado descolocado por el formato de intercambio.

A ello agrega Regueira que al ex ministro de Economía durante el kirchnerismo se "lo vio incómodo en el debate, con un discurso monótono que no transmitía convencimiento a quiénes lo escuchaban, dejando, incluso, lugar para un sorpresivo despliegue de José Luis Espert quién, más allá de su poca intención de voto de cara a las elecciones del 27 de octubre, pudo mostrarse suelto, hábil y seguro de sus convicciones dejando una postura final más firme que la del candidato de Consenso Federal".

Por el lado de los otros que no pudieron salir de sus bases, como Juan José Gómez Centurión y Nicolás Del Caño, se estima que deben enfocarse en propuestas más concretas y sólidas.

"El representante del Frente de Izquierda continuó con la lógica de su partido que plantea decisiones económicas tajantes pero que carecen de conceptos que la sostengan y apoya su candidatura en los sectores jóvenes, tratando de captar votos con la discusión de la interrupción voluntaria del embarazo o slogans de política internacional que no son argumentados con propuestas concretas", resume el experto de Clivajes.

Para el caso de Gómez Centurión, la situación se considera similar, ya que "no supo" presentar alternativas viables y concretas más qué la prohibición del aborto, "algo que de hecho rige hoy día en la Argentina".

En cuanto a los ataques que realizó Del Caño para intentar restarle votos a Alberto Fernández, los analistas no lo perciben como un peligro para el candidato del Frente de Todos.

"No se pueden esperar que los planteos de Del Caño socaven los votos de Alberto, eso no se puede ni pensar, son dos ligas diferentes: un planteo adolescente contra uno de poder", finaliza Giacobbe (h).-

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