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Nace una grieta en Juntos por el Cambio: UCR discrepa con Macri sobre si hubo golpe en Bolivia

Nace una grieta en Juntos por el Cambio: UCR discrepa con Macri sobre si hubo golpe en Bolivia
El conflicto en Bolivia dividió opiniones en la coalición entre quienes lo califican como crisis institucional y los que dicen que es un golpe de Estado
Por Leonardo Coscia
11.11.2019 14.57hs Política

Una nueva grieta parece haber aparecido en la ya debilitada estructura de la alianza Juntos por el Cambio a partir de la postura que debía tomarse ante la grave crisis institucional que atraviesa Bolivia y que derivó en la renuncia de Evo Morales a la Presidencia, no sin antes denunciar que fue víctima de un "golpe de Estado".

Es que la postura del Gobierno que encabeza Mauricio Macri en relación a lo sucedido en el vecino país es cuestionada por distintos integrantes del oficialismo, en especial por sus socios de la Unión Cívica Radical que sostienen, al igual que el kirchnerismo, que lo de Bolivia fue "un golpe Estado".

Esta falta de discurso unificado ante un tema tan delicado ocurre en momentos en que la UCR alista su propio sector "combativo"  bajo el liderazgo del presidente del partido, Alfredo Cornejo, que se puso al frente de una ofensiva hacia el interior de Juntos por el Cambio para disputar todos los lugares de poder y quitarle la centralidad a Mauricio Macri.

Y la cuestión boliviana parece dejar al desnudo las diferencias entre los socios de la coalición todavía gobernante.

Este lunes, al igual que lo hizo el domingo el Gobierno encabezado por Mauricio Macri prefirió evitar hablar de un golpe de Estado en Bolivia, sino que el país limítrofe atraviesa sólo una "crisis institucional".

El encargado de llevar el mensaje fue el canciller argentino Jorge Faurie que dijo que "no están los elementos para definir como un golpe de Estado" lo sucedido en Bolivia durante el domingo, después de que Morales renunciara tras el pedido de dimisión por parte de las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, distintos sectores del radicalismo, e incluso algunos dirigentes del PRO prefirieron contradecir la postura oficial.

"Cuidar la democracia en el continente implica un esfuerzo por calificarla. No a las trampas! No a las injerencias externas! No al Golpe de Estado! Si al pluralismo, la democracia y la convivencia pacífica", afirmó a través de un comunicado el Comité Nacional de la UCR que encabeza el mendocino Alfredo Cornejo.

A través de un documento firmado por Cornejo y el tucumano José Cano, el Comité Nacional de la UCR llamó  a la paz social en Bolivia y rechazó "injerencias externas" al país, a la vez que repudió "el Golpe de Estado", al destacar la importancia de defender "el pluralismo, la democracia y la convivencia pacífica" en la región.

Así, las autoridades del máximo organismo partidario de la UCR  llamaron "a la paz social y a elecciones libres y transparentes" en Bolivia y sostuvieron que "el continente necesita recuperar la normalidad institucional, en base a una observancia estricta de los procesos electorales".

"No es justo someter a las sociedades al agobio, por una vocación de perpetuidad ilegal. Las autoridades electas en cada comicio deben gozar de la legitimidad que da la limpieza en dichos procesos".

Asimismo, la UCR afirmó que "el cuidado en los procesos, el respeto a la división de poderes, las reglas de equidad en la competencia política son el fundamento de la convivencia cívica. Las tensiones deben resolverse en su marco legal sin injerencias ajenas al poder civil".

En esa línea, el jefe de los senadores de Cambiemos, el radical Luis Naidenoff, declaró que "el único camino" posible en Bolivia tras la renuncia del presidente Evo Morales son "las elecciones libres" y afirmó que "las intervenciones militares jamás deben ser la respuesta".

"La historia nos ha demostrado que las intervenciones militares jamás deben ser la respuesta a un conflicto político", sostuvo el senador en una declaración difundida esta mañana.

El senador consideró que "el único camino democrático tal como marcó la OEA son las elecciones libres y transparentes, en el marco de las instituciones y el Estado de Derecho".

Otro que se expresó sobre el tema fue el ex diputado y vicepresidente de la UCR, Federico Storani, quien incluso cuestionó a su correligionario, el embajador argentino en Bolivia, Normando García, por afirmar que "no se trató" de un golpe de Estado.

"La postura del embajador argentino en Bolivia no es la de la UCR. Para la UCR este es un golpe de Estado. El Gobierno otra vez no nos consultó antes de emitir el comunicado sobre Bolivia. Es un claro golpe de Estado", dijo Storani, quien desde hace un tiempo es crítico de la administración de Macri.

Por su parte, el dirigente radical Ricardo Alfonsín sostuvo que "en el marco de protestas masivas y violentas, las fuerzas policiales y las armadas desconocieron la autoridad presidencial".

"Eso, en Bolivia y en cualquier parte, no es otra cosa que un golpe de Estado. Más allá de la legitimidad o no de las protestas, nada justifica el golpe", indicó Alfonsín.

La voz "disidente" del macrimo fue la del diputado nacional de Cambiemos Daniel Lipovetzky quien cargó las tintas contra el canciller Jorge Faurie por el comunicado emitido el domingo por la noche. Tan fuerte sonaron sus críticas que fueron celebradas incluso por el presidente electo, Alberto Fernández.

"No coincido con el comunicado de Cancillería. La posición tiene que ser muy clara de que esto fue un Golpe de Estado y hay que repudiarlo", dijo el legislador que este año desplazado de la lista de diputados nacionales y debió conformarse con una banca de diputado provincial a partir de diciembre.

A su vez, a través de las redes sociales, la diputada radical Karina Banfi, también expresó en duros términos, tras enumerar las irregularidades en el reciente proceso electoral boliviano: "Repudio el golpe en Bolivia. Elecciones transparentes y el cumplimiento de la Constitución son el único camino para recobrar el orden institucional".

Desde el Gobierno, la actitud parece ser menos enérgica respecto a lo que pasa en Bolivia. El presidente Macri llegó a la Casa Rosada a las 9.45 para presidir la reunión de gabinete y, en un fugaz diálogo con los periodistas acreditados dijo: "Todos estamos preocupados por Bolivia".

Tras la reunión,  el canciller Faurie intentó relativizar las diferencias al asegurar que "el gobierno de Cambiemos es una alianza que respeta las distintas ideas de cada uno".

"La coalición tiene distintas vertientes de pensamiento político", agregó el canciller, que siguió sosteniendo la postura oficial.

La UCR está dispuesta a pelearle a Macri el liderazgo de Juntos por el Cambio

El radicalismo ya tiene su propio sector o "duro" bajo el liderazgo de Alfredo Cornejo, que se puso al frente de una ofensiva hacia el interior de Juntos por el Cambio para disputar todos los lugares de poder y quitarle la centralidad a Mauricio Macri.

Desde la derrota electoral de Juntos por el Cambio, en cada charla sobre el futuro de la coalición en su rol opositor suena el nombre de Cornejo como un condicionante para cualquier definición junto al de otras tres figuras: el histórico operador radical Enrique "Coti" Nosiglia y el del senador electo Martín Lousteau.

Ese trío aparece hoy en la disputa de todos los lugares clave para la futura oposición, entre ellos, la jefatura de los bloques de la Cámara de Diputados y del Senado, la Auditoría General de la Nación (AGN) y los lugares que le corresponderán al PRO y la UCR en el Consejo de la Magistratura.

Fuentes del radicalismo señalaron que ese sector encabezado por el gobernador saliente de Mendoza y diputado electo mantiene latente la amenaza de romper los bloques parlamentarios en su reclamo de tener una mayor presencia en los lugares de decisión de la coalición opositora.

En la Cámara de Diputados, donde Cornejo asumirá una banca el 10 de diciembre, el mendocino reclama el lugar que actualmente ocupa Mario Negri como jefe del bloque de la UCR mientras que en el Senado promueve a Lousteau para ese mismo cargo, que actualmente tiene Luis Naidenoff.

Si bien tanto Negri como Naidenoff afirman en privado tener los votos necesarios para ganar ambas pulseadas, el radicalismo "combativo" no da tregua y, cerca del mendocino, remarcan siempre que pueden que "no va al Congreso a ser un diputado más".

El juego combinado de estos actores en la interna opositora fue confirmado a la agencia NA por una fuente que señaló que Lousteau no tiene decidido si quiere encabezar el bloque de senadores radicales, pero "sí le interesa que Cornejo presida el interbloque de diputados".

La presión de este sector también llegó a la AGN, donde el PRO imagina ubicar a Miguel Pichetto como titular, pero "la traba son Nosiglia, Cornejo y Lousteau", según afirmó a Noticias Argentinas una fuente de ese organismo, que remarcó que en la pulseada por la presidencia de los bloques del Congreso resisten al ex compañero de fórmula de Macri.

Y es que el objetivo de la ofensiva de esa tríada radical es precisamente correr al macrismo de la centralidad que ocupó durante estos cuatro años en Juntos por el Cambio y establecer una mesa de conducción para la alianza, donde la UCR tenga más poder de decisión.

Teniendo en cuenta que en esa mesa imaginan sentados al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y a la gobernadora bonaerense saliente, Maria Eugenia Vidal, queda en evidencia que este sector de la UCR no le apunta al PRO sino específicamente a Macri y a su jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Las quejas de Cornejo por la forma de gobernar de Macri y Peña son conocidas, ya que no las ocultó en 2018 cuando la corrida bancaria combinada con aumentos tarifarios pusieron en jaque a la economía y, además de reclamar mayor participación de la UCR en la coalición, mantuvo latente una posible ruptura con el PRO.

La intención de Cornejo y compañía de acotar el papel de Macri dio otros ejemplos tras las elecciones: después de que Juntos por el Cambio diera vuelta la derrota sufrida en las PASO en Mendoza, el gobernador saliente atribuyó el resultado al trabajo de la UCR y evitó darle mérito al jefe de Estado.

Otro ejemplo lo dio Julio Cobos, senador nacional por Mendoza que actualmente apoya a Cornejo y que recientemente señaló que la derrota electoral se debió a que "no se cumplieron los objetivos prometidos", al tiempo que remarcó que "por primera vez en la región un oficialismo fue por la reelección y no lo logró".

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