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Con guiño a Cristina, el Gobierno retoma agenda original de reformas y pide "sacrificios" a empresarios

Con guiño a Cristina, el Gobierno retoma agenda original de reformas y pide "sacrificios" a empresarios

Con guiño a Cristina, el Gobierno retoma agenda original de reformas y pide "sacrificios" a empresarios
En medio de la interna oficialista, el Gobierno intenta poner condiciones al diálogo social para no ser acusado de defender una agenda del "establishment"
Por Juan Manuel Barca
16.07.2020 06.45hs Política

Alberto Fernández escuchó las críticas de la vicepresidenta y ahora busca negociar impuestos y concesiones laborales. La idea es que los empresarios y sindicalistas hagan "sacrificios" para salir de la emergencia y concentrar los esfuerzos en disminuir la desigualdad en el peor momento de la pandemia.

Ese fue el mensaje del ministro de Trabajo, Claudio Moroni, durante la reunión multisectorial realizada este miércoles en la Casa Rosada para debatir la eventual conformación de un Consejo Económico y Social, un proyecto que el secretario de Asuntos Estratégicos Gustavo Béliz se comprometió a enviar al Congreso ante el reclamo renovado de las cámaras empresarias y la CGT de ser convocadas a una mesa de diálogo para definir medidas urgentes.

"La vocación tiene que ser la disminución de la desigualdad, ya sea de recursos, género, raza o religión. Eso no significa abandonar otras agendas, pero la multiplicidad de agendas es cada vez mayor", señaló Moroni en el marco de la charla "Diálogo en acción en Argentina: Hacia un Consejo Económico y Social", organizada por Béliz junto la cartera laboral y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Y advirtió que la convocatoria a un espacio tripartito institucional "no puede quedarse solo en un asesoramiento, sino que tiene que haber un compromiso de los actores, con sacrificios y renuncias permanentes que el Estado debe articular".

El Ejecutivo condicionó así el avance de eventuales acuerdos a la negociación de concesiones en materia impositiva y laboral por parte del sector privado y el sindicalismo, cuyos representantes insistieron este miércoles en ser parte de las decisiones y una rápida reactivación de la economía.

"Estamos frente a crisis inédita con impacto en el empleo, la vida de las empresas y la calidad de vida de sociedad", dijo el vicepresidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja. Y propuso reemplazar el "paradigma de confrontación" por uno colaborativo y "descentralizar" las decisiones para impulsar las economías regionales.

El ministro de trabajo, Claudio Moroni, advirtió que el pacto social implicará
El ministro de trabajo, Claudio Moroni, advirtió que el pacto social implicará "sacrificios"

Lobbys en la nueva agenda

Desde el sector sindical, el cotitular de la CGT, Héctor Daer, destacó en tanto la convocatoria como un hecho inédito y la diferenció de una cumbre similar realizada por Mauricio Macri hacia el final de su gestión también auspiciada entonces por la OIT. Pero en contraste con la postura empresaria sostuvo que el objetivo debe ser "resolver temas estructurales como la desigualdad, la informalidad y las brechas sociales".

Y una vez concluida la reunión, dijo en declaraciones a Radio Perfil que "si el diálogo social empieza por la reforma laboral no hay diálogo", poniendo así un freno a la sugerencia de algunos sectores gremiales y empresarios de revisar en lo inmediato los convenios laborales.

Del encuentro en Casa Rosada participó también la asesora presidencial Cecilia Nicolini, el coordinador de la ONU, Roberto Valent, y el titular de la OIT en Argentina, Pedro Américo de Furtado, junto con el secretario de la Cámara de Comercio (CAC), Mario Grinman (CAC), el secretario de relaciones internacionales de la CGT, Gerardo Martínez, y el titular de la CTA de los Trabajadores, Hugo Yasky.

Martínez insistió en la convocatoria urgente a un espacio de "concertación", mientras que Grinman llamó a desarrollar un modelo económico "sustentable" para que "las empresas inviertan y el Estado genera las condiciones necesarias", marcando su preocupación por el rumbo económico.

Con la premisa de evitar un colapso del sistema sanitario, Alberto Fernández busca avanzar en una retirada ordenada de la cuarentena, manteniendo en forma transitoria el esquema de emergencia montado desde el inicio del aislamiento para evitar un estallido social.

El Presidente sabe que el panorama económico de los próximos meses será mucho peor por el aumento de la pobreza, el desempleo y el cierre de empresas. Con ese cuadro, la idea es sostener los subsidios a empresas (ATP) y familias (IFE), y extender hasta fin de año de la prohibición de los despidos y suspensiones por fuerza mayor vigente desde fines de marzo, como anticipó este miércoles iProfesional.

Aunque rechazan la medida, los empresarios ya la consideran una batalla perdida. Eso sí, a cambio, los funcionarios esperan que la CGT renueve las rebajas salariales de hasta 25% pactadas con la UIA hasta fines de julio o mantenga congeladas las paritarias. No será fácil: la central obrera recibió fuertes cuestionamientos del camionero Hugo Moyano y las dos CTA por ese motivo.

Por otra parte, el Gobierno trata de retomar la iniciativa en el Congreso, donde tiene trabados sus principales proyectos. El impuesto a las grandes fortunas, por la resistencia del empresariado y la oposición. Y la Ley de Teletrabajo, por las presiones del sector privado para suavizarla y los cambios exigidos ahora por el kirchnerismo para endurecerla.

El acercamiento de Fernández a la dirigencia empresarial es objeto de debate interno en el oficialismo
El acercamiento de Fernández a la dirigencia empresarial es objeto de debate interno en el oficialismo

Un lugar en la mesa chica

El Gobierno enfrentó en las últimas horas un fuerte embate del oficialismo encabezado por Cristina Kirchner, tras la foto de Alberto Fernández con siete miembros del G6 y Daer en la celebración del Día de la Independencia.

Esa convocatoria, de similitudes incómodas con otros actos en tiempos de Macri y alentada aparentemente por Béliz, fue rebalanceada este miércoles con un elenco empresario reducido a solo dos exponentes del sector y una plana gremial ampliada con Yasky, quien ofició de virtual emisario de la vicepresidenta.

El sindicalista más afín a Cristina pidió la inclusión de los pequeños productores rurales, economías regionales y pymes. Una estratagema para licuar el poder de la CGT y el G6. Y apuntó contra el macrismo: "Argentina antes del coronavirus ya tenía crisis y la agenda inicial del gobierno era el hambre, con el reparto de la tarjeta alimentaria, y la deuda externa".

"Hoy se profundizó, por eso es imprescindible el tratamiento inmediato de una agenda que debe conectar con las necesidades del país", aseguró. Por lo que planteó priorizar el retorno seguro al trabajo ante la probable continuidad de la pandemia y la sanción de las leyes demoradas.

En el regreso al Parlamento subyace un deseo compartido por La Cámpora y Sergio Massa: incidir en decisiones que podrían desdibujarse en espacios inciertos como las mesas chicas con el establishment. 

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