Un 25 de mayo con protestas del campo y comerciantes: Alberto intentará revertir las críticas

Un 25 de mayo con protestas del campo y comerciantes: Alberto intentará revertir las críticas
El nuevo "banderazo" estará liderado por el interior que se opone al intervencionismo. El Gobierno justifica las medidas con la mejora en asistencia social
Por Fernando Gutiérrez
24.05.2021 16.20hs Política

Otro feriado, otra jornada nacional de protesta. La secuencia, a esta altura, ya no sorprende, y más bien podría decirse que es una marca registrada de la gestión de Alberto Fernández, desde la primera gran demostración ocurrida el 20 de junio del año pasado, en medio de la controversia causada por la iniciativa de estatizar la empresa cerealera Vicentin.

Y, como en aquella oportunidad, esta vez la convocatoria a la protesta ha tenido más fuerza en el interior rural que en Buenos Aires. Hay, incluso motivos de enojo diferenciados.

En el caso del interior el disparador ha sido el cierre exportador de carne, las sanciones a empresas alimenticias y las reiteradas alusiones de los funcionarios sobre cómo el boom de los precios de commodities está en el centro de las causas que provocan la inflación.

Es por eso que se percibe cierto "síndrome de Vicentin", en el sentido de que la protesta es protagonizada por una clase media rural que siente amenazado su estilo de vida y que descree del discurso oficial de que las medidas extremas durarán sólo un mes hasta que haya un reacomodamiento de precios relativos, como prometió el ministro Matías Kulfas.

Más bien al contrario, lo que se percibe es que este cierre puede ser apenas el inicio de una saga de medidas tendientes a captar las "rentas extraordinarias" del sector agroexportador. No faltan señales en ese sentido, tales como declaraciones de funcionarios en reclamo de mayores retenciones hasta las críticas a la publicación de balances sin pérdidas para grandes empresas alimenticias, como si el hecho de no mostrar números en rojo fuera de por sí la prueba de aumentos de precios injustificados.

Lo cierto es que es en las provincias donde se ha notado una mayor predisposición a la protesta. Y el dato político del que se ha tomado nota en el Gobierno es que, tal como había ocurrido con el caso Vicentin, hay cierta actitud cómplice por parte de los gobiernos provinciales, que no quieren enemistarse con la opinión pública mayoritaria en sus territorios.

Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, las provincias agropecuarias por excelencia, son las que más claramente han dejado en claro este fenómeno. En el caso de la primera, incluso con declaraciones del propio gobernador Omar Perotti, que no ha tenido inconveniente en diferenciarse de Alberto Fernández.

"La solución es aumentar la producción y no cerrar las exportaciones. Tenemos las condiciones para abastecer el mercado interno y externo, manteniendo la posibilidad de exportar nuestros productos al mundo", dijo el gobernador.

Todo un contraste con las declaraciones que se escuchan desde el ala dura del kirchnerismo, como por ejemplo la diputada Fernanda Vallejos, que justificó el cierre exportador con el argumento de que hay empresas que "tienen que resignar una partecita de su rentabilidad" y que "llega un momento en el que hay que actuar, aunque haya sectores a los que la intervención del Estado, obviamente, no les gusta". La diputada -una de las consideradas más cercanas a Cristina Kirchnerr- reconoció que en el centro del problema de la carne está la disminución de la oferta, pero a diferencia de lo que plantean los productores, argumentó que una forma de incentivar esa producción es con mayor intervencionismo en el sector del maíz, productor usado como insumo para el ganado.

Lo cierto es que todo este debate ha levantado la temperatura en el interior, donde las convocatorias a la protesta han sido acompañadas por consignas como "El campo se levanta" y "Revolución por la libertad".

Las recientes medidas intervencionistas en el agro han exacerbado la predisposición a la protesta en el interior
Las recientes medidas intervencionistas en el agro han exacerbado la predisposición a la protesta en el interior

La oposición, al margen pero presente

Desde el inicio de los "banderazos", las convocatorias han tenido diversidad de temas protagónicos, pero algunas características se han mantenido inalteradas. Por caso, hubo ocasiones en las que la motivación de la protesta fue la oposición a la cuarentena dura, en otras predominó el rechazo a las iniciativas por la reforma de la justicia (con mensajes dirigidos especialmente a Cristina Kirchner), y en otras oportunidades se planteó la defensa de la Ciudad de Buenos Aires ante los cambios en el reparto de los recursos de coparticipación.

Pero el clima de las protestas ha sido siempre el mismo: una convocatoria informal, originada desde las redes sociales de Internet y pequeñas organizaciones, a las que luego adhieren organizaciones partidarias o dirigentes en forma particular.

La concurrencia está compuesta mayoritariamente por esa clase media que desde los "cacerolazos" y los actos de apoyo a Mauricio Macri le tomó cierto gusto al hecho de ganar la calle y desafiar al peronismo en el terreno en el que se supone que tenía una presencia casi monopólica.

Más allá de que pueda haber un tema específico de convocatoria, raras veces hay una proclama ni documentos escritos ni, mucho menos, partes oratorias en los que un dirigente pueda asumir el protagonismo. Lo cual no implica que algunos hayan logrado sacar un provecho político de estas jornadas. En ese rubro se destaca Patricia Bullrich, una de las más aplaudidas por su postura de oposición dura ante el Gobierno.

Más ambigua es la reacción de los manifestantes frente a Mauricio Macri, que físicamente ha mantenido distancia de las concentraciones pero que, en varias ocasiones, ha aprovechado el momento político para dar a conocer cartas a título personal en las cuales califica a los "banderazos" como continuadores históricos de las marchas del "Sí, se puede" de 2019. Es decir, una forma indirecta de confirmar que no está dispuesto a renunciar al liderazgo del espacio opositor.

Las restricciones, otra vez en cuestión

En este 25 de mayo, además de la cuestión específica del campo y las medidas intervencionistas, entre los motivos de protesta estará un clásico de estos "banderazos": la crítica a la política sanitaria contra la pandemia.

En esta ocasión, el malhumor se dirige tanto hacia la gestión en la compra de las vacunas como en el regreso a las medidas duras de confinamiento de la población y cierre de comercios. De hecho, en las últimas jornadas se han visto conatos de enfrentamiento por parte de comerciantes que se han manifestado contra las medidas o que, directamente, han decidido desafiar la prohibición de las autoridades.

Han sido particularmente tensas las situaciones vividas en Córdoba y en Tucumán, donde llegó a haber escenas de tensión entre comerciantes y la policía.

Claro que en este tema, a diferencia de lo que ocurre con otros temas de la agenda nacional, es más complicado para la oposición política la diferenciación con el Gobierno. Por caso, para Horacio Rodríguez Larreta, que tras el enfrentamiento judicial con Alberto Fernández sobre el tema de las clases presenciales, decidió cerrar las escuelas mientras dure el período de excepción.

Tanto es así que la comunicación oficial del gobierno porteño reitera a la población el pedido de cuidado y cumplimiento de los protocolos con la consigna "quedate en casa".

Aun así, hay una convocatoria para la tarde del 25 de mayo en el obelisco. En muchos casos impulsada por nuevas organizaciones, tal como una "Red de Ciudadanos Libres", han crecido desde pequeños grupos de estudios hasta ganar cierta capacidad de influencia política gracias a su firme oposición a las medidas de restricción a la circulación y la actividad comercial.

Tedeum virtual y argumentos de Alberto

Como siempre, el Gobierno tiene la disyuntiva sobre cómo responder a estos desafíos a su pedido de confinamiento. En teoría le asiste el derecho de sancionar con multas y hasta de aplicar la fuerza para disolver las aglomeraciones. Pero, como en todas las ocasiones anteriores, es seguro que preferirá mantenerse al margen, apostar a que la convocatoria sea discreta y luego criticar desde las redes sociales, cargando las responsabilidades en los líderes de la oposición.

En tanto, llevará adelante la agenda oficial del 25 de Mayo. Que, por segundo año consecutivo, no podrá tener el tradicional Tedeum en la catedral metropolitana, dadas las medidas de prevención contra los contagios. Tal como ocurrió el año pasado, Alberto Fernández asistirá a la ceremonia de manera virtual desde la residencia de Olivos, donde escuchará la palabra del arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli.

Según ha trascendido, Poli centrará su mensaje en la necesidad de superar los gestos de división política y en extremar la atención hacia los sectores que más han sufrido el receso de la economía.

El tedeum se producirá, por otra parte, apenas dos semanas después del encuentro que Alberto Fernández mantuvo con el Papa Francisco, en el marco de la gira presidencial por Europa, en la cual buscó señales de apoyo en la renegociación argentina de sus deudas con organismos multilaterales de crédito. 

El arzobispo Mario Poli, en tedeum virtual, hará llegar el mensaje de superación de la grieta política
El arzobispo Mario Poli, en tedeum virtual, hará llegar el mensaje de superación de la grieta política

El presidente, acaso ya previendo esta situación, hizo referencia en los días previos a la ampliación de la ayuda social, al referirse a la ejecución de un presupuesto de $480.000 millones para ese fin. Alberto recordó que estas medidas no habrían sido posibles de no haber sido concretado el polémico impuesto extraordinario a las grandes fortunas.

En el Gobierno están dispuestos a que este tema pueda transformarse en una respuesta a las manifestaciones de protesta contra la política económica, incluyendo las discutidas medidas de intervención en el sector agropecuario.

Pero, además, se espera que el Gobierno quiera contrarrestar las críticas de la oposición con anuncios más concretos en lo que considera el tema más sensible en este momento para la población: la gestión de la campaña vacunatoria contra el Covid.

Se destaca en ese sentido la llegada de las primeras vacunas de AstraZeneca, procedentes desde México pero cuyo principio activo fue desarrollado en Argentina tras la firma del convenio con la universidad de Oxford.

Largamente demorada por problemas logísticos y regulatorios, esta vacuna llega con un semestre de retraso, y desde el Gobierno no descartan que haya una comunicación directa entre Alberto y su colega Andrés Manuel López Obrador, para destacar la importancia de haber superado las dificultades.

Para el Gobierno, en definitiva, será la reedición de una situación conocida: un feriado en el cual se disputará con una oposición de presencia callejera el protagonismo político, y en el que tratará de justificar sus medidas más controversiales, tanto en el plano de la economía como en la gestión de la política sanitaria.

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