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Alberto apuesta a relanzar su gestión, pero la ventana de oportunidad se puede cerrar rápido

Aunque los kirchneristas ven en Alberto un experto en procrastinar los deseos de Cristina, saben también que su debilidad pone en riesgo a todos
Por Gustavo Marangoni
17/11/2021 - 07,02hs
Alberto apuesta a relanzar su gestión, pero la ventana de oportunidad se puede cerrar rápido

Partido y revancha. Dos derrotas. Y aunque la segunda tengo un sabor menos amargo que la primera, el test de medio termino fue negativo para el oficialismo. Chau quorum propio en Senadores y hola paridad en Diputados. Más provincias perdidas que ganadas y un gobierno refugiado en la tercera sección electoral del conurbano bonaerense para pasar la tormenta sin quedar a la intemperie.

Siempre hay estrategias para relatar las adversidades. Algunas son consistentes y otras no tanto. Algunas sirven para mantener la llama de los propios encendidas y otras reducen al mínimo el sentido común. Sostiene un experto en comunicación gubernamental que trabaja hace décadas para el peronismo: "No siempre las elecciones de medio termino anticipan lo que sucederá en las presidenciales. De hecho, cuando el Frente de Todos era el Frente Para la Victoria, fue derrotado en los comicios de 2009 y dos años después se impuso con el 54%, alcanzando con comodidad la reelección de CFK. Y Juntos por el Cambio, cuando era era Cambiemos, ganó en el 2017 para pocos meses después entrar en una crisis sin retorno. Argumentar de este modo hubiese resultado mas razonable, una manera de aceptar los resultados desdramatizándolos. Celebrar el domingo como una victoria no está a la altura de los pergaminos de un movimiento popular como el justicialismo".

Del otro lado de la medianera, desde el búnker de la oposición admiten que "algunos de los nuestros se confiaron demasiado en ampliar el resultado de las PASO y actuaron pensando que iban directo a un 2x1 liquidando también el 2023".

Muchos kirchneristas saben que la debilidad de Alberto pone en riesgo a todos

De todos modos, el domingo fue amarillo. De aquí en más habrá que observar la reacción de los involucrados. Qué es lo que hacen con lo que las elecciones hicieron de ellos. Cómo administran sus resultados. Comencemos mirando al Presidente y lo que se escucha en sus cercanías: "En este oficio hay que contar con dos factores: liderazgo y suerte", dice un veterano jefe de campañas del peronismo. "Hasta aquí Alberto Fernández ha carecido de ambas", agrega.

Compartir vidriera con una vice empoderada le ha restado cualidad de mando, atributo muy ponderado en un movimiento creado por un general. Y en cuanto a la suerte, la pandemia no lo ha ayudado. Frente a estas carencias, se las fue arreglando como pudo entre algunos aciertos iniciales y muchos errores no forzados posteriores.

Ahora, como él mismo lo ha expresado, confía en que empezará la mejor parte de su mandato, con un contexto sanitario mas relajado y la experiencia construida a base de tropezones y caídas. En su entorno creen que las condiciones de la segunda mitad son más propicias: "Está bien, Alberto no es Churchill, pero resistió lo peor, se tragó sapos y humillaciones y tiene aliados que lo quieren bancar porque ven en Cristina un riesgo. ¿O te creés que la CGT unida antes de las elecciones promoviendo actos de apoyo al presidente no es la reacción al amague de la Señora por meterse con la caja de las obras sociales?" advierte un asesor del círculo de Olivos".

Y continúa, locuaz: "Lo mismo sucede con los movimientos sociales y muchos intendentes hartos de los destratos de La Cámpora. La ambulancia está estacionada en la puerta de La Rosada. Con los heridos políticos que dejaron estos dos años puede armarse un hospital de campaña. No digo de una campaña de reelección sino de una para evitar que sigan rompiendo las pelotas".

Expresado con menos literalidad y mas elegancia, la vocación es encontrar un nuevo punto de equilibrio dentro de la coalición. De allí que haya anunciado el proyecto de ley con los pilares básicos de un programa económico para principios de diciembre. Sabe que si puede cerrar ese tema podrá descomprimir el frente económico y mantener a Guzmán y a Kulfas, dos ministros en la mira del Patria desde hace rato.

Alberto quiere mantener a Guzmán y a Kulfas en el gabinete económico

"Ambos son su ultima línea de defensa. Si los entrega, siente que se entrega", agrega una asesora que ya vio partir a Ginés, Losardo y Biondi. Aunque muchos kirchneristas mantienen su escepticismo y ven en Alberto un experto en procrastinar los deseos de Cristina saben también que su debilidad pone en riesgo a todos.

Por ello, entre cierta tolerancia de la vice inspirada en sus propios intereses y el empeño de los que necesitan mitigar la hegemonía kirchnerista quizás pueda gestarse un paréntesis de oxígeno político interno ante los ojos expectantes de una oposición que también tiene que cuidar sus inestables equilibrios internos.

Cuán amplio sea el paréntesis dependerá de las circunstancias, básicamente de la evolución de la inflación y del dólar. Si estas variables siguen rebeldes en los meses de verano quizás la ventana de oportunidad se cierre rápido. Los tiempos de la economía suelen alterar, con frecuencias los planes de la política. Y lo hacen sin demasiados avisos ni pidiendo permiso. Muchas veces, terminan arruinando las vacaciones.