Se viene la visita de Lula a la Argentina: cómo el Gobierno busca maximizar el rédito político y económico

Tras la insurrección de Brasilia, para el gobierno de Lula es vital mostrar un rotundo apoyo regional. Argentina aspira a sacar rédito político y económico
Por Fernando Gutiérrez
10/01/2023 - 11,00hs
Se viene la visita de Lula a la Argentina: cómo el Gobierno busca maximizar el rédito político y económico

Si la presencia de Lula Da Silva en Buenos Aires, el próximo 23 de enero, ya era un evento que de por sí concitaba el interés político, ahora -tras la intentona golpista del domingo en Brasilia- esa visita adquirió un significado político totalmente diferente.

Vista desde el punto de vista del Gobierno argentino, será la oportunidad de revitalizar el discurso de la resistencia de las fuerzas progresistas ante los "discursos del odio" y de un movimiento neo golpista que se vale del "lawfare". Es decir, en cada gesto hacia Lula y en cada palabra de repudio a la protesta violenta en Brasil, habrá una alusión tácita a situaciones que se viven en Argentina, como el conflicto con el Poder Judicial y la situación procesal de Cristina Kirchner.

El kirchnerismo ya está planteando la situación brasileña en los términos de la "grieta" argentina, por ejemplo al acusar a la oposición por su simpatía con Bolsonaro o por la falta de un repudio claro a los incidentes en el país vecino.

Así, critican el hecho de que Mauricio Macri haya planteado un denominador común entre la protesta violenta en Brasilia y las manifestaciones de diciembre de 2017, cuando el Congreso debatió la fórmula indexatoria de las jubilaciones bajo una pedrea opositora. Y hay una insinuación en el sentido de que la demora de Macri en pronunciarse sobre el tema obedeció a una especulación para ver si la insurrección tenía apoyo político.

Vista desde el punto de vista de Brasil, la visita será la ocasión para escenificar un respaldo regional contundente a Lula, en un momento en el que hay dudas sobre el alcance de la conspiración y se sospecha de connivencia por parte de las fuerzas armadas. Es un momento en el que Brasil está bajo la mirada global, y Lula sabe que quien gane la simpatía internacional contará con plus en la dura contienda política interna.

La excusa para la visita de Lula era la reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), y tendría un tinte reivindicativo, dado que el ex presidente Jair Bolsonaro había retirado a Brasil de ese bloque hace tres años, por diferencias ideológicas.

Tras la insurrección del domingo en Brasilia, Lula trata de mostrar un sólido respaldo internacional
Tras la insurrección del domingo en Brasilia, Lula trata de mostrar un sólido respaldo internacional

"El regreso a la Celac es un paso indispensable hacia la recomposición de nuestro patrimonio diplomático y la plena reinserción del país en la comunidad internacional", dijo un comunicado de la Cancillería brasileña antes de los atentados. Y, dada la reacción de esta organización, que el domingo emitió un fuerte comunicado de repudio a la insurrección, se da por descontado que la reunión tendrá a la situación brasileña como tema central de la agenda.

Acelerador para la agenda binacional

Los gestos de estas primeras horas dejan en claro que el Gobierno argentino espera que, como contrapartida de su explícito apoyo -tanto en la campaña como tras los incidentes-, Lula acelere la agenda integradora con los países que han mostrado mayor sintonía política.

Lo cierto es que, después de lo ocurrido el domingo, el acercamiento a Argentina y a la región pasó a tener para Lula una importancia estratégica mayor a la prevista. Y los funcionarios argentinos, que ya venían haciendo una fuerte apuesta a la ayuda brasileña para fortalecer su posición en un año electoral, tienen ese tema en claro.

El embajador Daniel Scioli, en declaraciones radiales este lunes, calificó como "gran acontecimiento" la visita de Lula y prevé que se pueda avanzar rápidamente en un acuerdo de integración que ponga en práctica propuestas como la moneda común.

Por los datos que han trascendido, se trataría de una combinación de un swap de monedas con un sistema de pagos de monedas locales para el comercio bilateral. La cifra que se menciona es de u$s10.000 millones.

Para Argentina, tendría el efecto de reforzar las reservas del Banco Central y, además, potenciar el comercio binacional sin que la escasez de dólares se transforme en un obstáculo.

Alberto Fernández con Daniel Scioli: el embajador en Brasil confía en que la sintonía política con Lula potenciará la negociación económica
Alberto Fernández con Daniel Scioli: el embajador en Brasil confía en que la sintonía política con Lula potenciará la negociación económica

Scioli destaca que, en el período 2020-2022, el intercambio con Brasil alcanzó el récord de una década, con un volumen de u$s28.500 millones, "a pesar de las diferencias políticas e ideológicas".

El embajador -y posible pre candidato presidencial peronista- dio a entender que si con Bolsonaro se lograron esos números, ahora con Lula en el poder el potencial es mayor. "Lula tiene un fuerte compromiso con el Mercosur, y relación privilegiada con Argentina, e instruyó a sus ministros para facilitar todo esto", afirmo Scioli, quien destacó la celeridad con la que fue recibido por el nuevo canciller, Mauro Vieira, y por el ministro de economía, Fernando Haddad.

Por su parte, el ministro de Economía, Sergio Massa, en una entrevista con Perfil el fin de semana, mencionó a Brasil como factor estratégico de crecimiento de la economía local. Y mencionó su aspiración sobre una intensificación de la inversión brasileña en Argentina: "Después del famoso Lava Jato, se dio todo un proceso en el cual las empresas brasileñas dejaron de expandirse", dijo Massa, que cree que se puede recuperar la caída de 40% que tuvo el intercambio entre los dos países.

Los mercados, atentos al riesgo país

Brasil es un hervidero de rumores en las horas siguientes al ataque insurreccional del domingo en la ciudad capital. Las sospechas más graves apuntan a la connivencia de sectores de las fuerzas armadas en los disturbios, mientras los analistas del mercado intentan dilucidar qué tan grave pueda ser el contagio de la volatilidad política a la agenda económica.

A juzgar por las primeras reacciones del mercado financiero, la situación no fue tan grave como se esperaba. El índice bursátil paulista Bovespa pudo revertir una caída inicial y cerrar en positivo, al tiempo que en el plano cambiario hubo una suba leve de o,9% en la cotización del dólar.

Sin embargo, esos primeros números no resultaron lo suficientemente tranquilizadores para los inversores, que se plantean dudas sobre la continuidad de la política económica en el largo plazo. En la prensa brasileña abundaron los análisis sobre un inevitable incremento del riesgo país y hasta sobre la posibilidad de que el ministro Haddad deba ralentizar su plan de suba de impuestos.

Y, también, hay una marcada preocupación por la imagen externa de Brasil tras la conmoción política. Los analistas recordaron que el 50% del movimiento diario de la bolsa paulista responde a inversores extranjeros, que tienen una mayor sensibilidad al riesgo-país que los locales.

La bolsa paulista, donde el 50% del movimiento es de inversores extranjeros, teme el efecto de la crisis política
La bolsa paulista, donde el 50% del movimiento es de inversores extranjeros, teme el efecto de la crisis política

Un reporte del Banco Itaú prevé que haya un primer efecto de pérdida de valor sobre los activos brasileños, "pero con el tiempo el impacto debería disminuir, ya que el foco probablemente retornará al debate de la política económica".

La velocidad de la normalización dependerá, según el consenso del mercado, de las señales que envíe el presidente Lula y de su capacidad para transmitir una sensación de normalidad institucional recuperada.

"Los rumbos del mercado en los próximos días serán definidos por la capacidad de las instituciones de poder evitar la repetición de actos de vandalismo, así como de impedir la adhesión de grupos importantes, como el de los camioneros", consideró un análisis de Orama Investimentos.

Hay fuerte especulación en los medios brasileños en el sentido de si lo acontecido el domingo será beneficioso para Lula o si debilitará su gestión. "La aceleración de la violencia en las manifestaciones acabará dividiendo al público indeciso, ya que quienes apoyan los actos violentos son minoría; con las consecuencias de estos incidentes, la tendencia es de mayor previsibilidad y menos incertidumbre a lo largo del año", señaló un analista de Benndorf Research.

Pero otros fueron menos optimistas. Como TAG Investimentos, que consideró: "La izquierda seguirá con el enorme desafío de mantenerse en este equilibrio inestable".

Bolsonaro, blanco de las sospechas

Lo cierto es que, en estas horas, la situación todavía está lejos de considerarse como normalizada. Las noticias que se han conocido agregan más dudas que certezas respecto del alcance de la conspiración. Se supo que los actos vandálicos incluyeron el robo de armas, todo bajo la sospecha de la inacción de militares.

Además, se informó que parte del plan era el bloqueo a refinerías de petróleo en cinco estados del país, una situación que finalmente fue frustrada por las fuerzas policiales.

Todo lo cual renueva las preguntas respecto de qué tan organizados estaban los insurrectos, quiénes fueron los instigadores y financistas, y qué tan fuertes eran sus apoyos políticos.

El ex presidente Jair Bolsonaro es acusado de instigar el golpe y podría ser expulsado de Estados Unidos por pedido de aliados de Joe Biden
El ex presidente Jair Bolsonaro es acusado de instigar el golpe y podría ser expulsado de Estados Unidos por pedido de aliados de Joe Biden

Mientras tanto, el nivel de agresividad política en las redes sociales llegó a tal punto que Facebook anunció que borrará todos los contenidos que impliquen un apoyo explícito a los incidentes del domingo en Brasilia.

Y la discusión recién está empezando en la propia interna del gobierno: el presidente Lula criticó públicamente a su ministro de defensa, Jose Múcio, por haber calificado como manifestaciones democráticas a los cortes de ruta y manifestaciones realizadas por partidarios bolsonaristas luego de la elección, a la que califican de fraudulenta y cuyo resultado no reconocen.

La conmoción también se da en el sector del ex presidente Bolsonaro, que quedó en la mira del mundo como principal instigador. El Partido Liberal, que llevó a Bolsonaro a la presidencia en 2018, se apuró a tomar distancia de la insurrección y publicar un comunicado de repudio a los incidentes.

Sin embargo, el propio Bolsonaro, que permanece en Orlando, Estados Unidos, desde dos días antes del vencimiento de su mandato, tuvo una actitud ambigua. Publicó en Twitter -recién sobre las 21 horas del domingo- una tibia condena por "depredaciones e invasiones de espacios públicos" pero no hizo mención alguna a una intentona golpista. Y equiparó lo ocurrido el domingo con manifestaciones de la izquierda en 2013 y 2017. Finalizó con un "repudio a las acusaciones, sin pruebas, contra mí por parte del actual jefe del Ejecutivo de Brasil".

El tuit de Bolsonaro fue interpretado en el ámbito político brasileño más como una expresión de adhesión que de repudio a las manifestaciones violentas de Brasilia, y abundaron las acusaciones respecto de que él, al plantar la sospecha del fraude electoral, había insuflado el espíritu bélico en sus seguidores.

Mientras el ambiente se tornaba más enrarecido por las informaciones de una internación urgente de Bolsonaro por dolores abdominales, llegaron noticias de un creciente movimiento de presión política para que el gobierno del presidente Joe Biden expulse del país al ex mandatario brasileño.

En todo caso, la gran duda del momento es qué tiene previsto hacer Bolsonaro en el corto plazo y si, en caso de un retorno a Brasil, existe la posibilidad de que sea acusado formalmente como el instigador de una intentona golpista, una situación de consecuencias políticas impredecibles.

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