Reunión de transición entre Cristina Kirchner y Victoria Villarruel: ¿qué hay detrás de la cumbre de vices?

El encuentro duró apenas una hora y hablaron sobre temas administrativos. El contraste con 2015 y el temor que agitan en algunos despachos
22/11/2023 - 20:12hs
Reunión de transición entre Cristina Kirchner y Victoria Villarruel: ¿qué hay detrás de la cumbre de vices?

Un día depués de la reunión entre el presidente electo, Javier Milei, y el saliente Alberto Fernández, sus vices Victoria Villarruel y Cristina Kirchner dieron el paso siguiente, en un encuentro con simbolismo por lo que ambas representan pero sobre todo con elementos de política práctica que la líder del kirchnerismo suele manejar con astucia.

La reunión se llevó a cabo en el despacho de la presidencia del Senado que ocupa la expresidenta hasta el 10 de diciembre. Más allá del anuncio oficial que había hecho la vice saliente, la organización del encuentro se manejó con el hermetismo acostumbrado por ella y la idea de ambas partes fue mantener un tono institucional.

En esa línea trabajaron desde el inicio el diputado electo de La Libertad Avanza Guillermo Montenegro, mano derecha de Villarruel, y la secretaria administrativa del Senado, María Luz Alonso, mujer de confianza de Cristina Kirchner.

La primera señal de Villarruel en su llegada al Senado, sin embargo, fue la de manejarse con un hermetismo similar al de la actual vicepresidenta: ingresó por la puerta alternativa de la calle Combate de los Pozos y esquivó así a la numerosa guardia periodística que la esperaba en la entrada principal.

No hubo foto entre ambas, muestra de la carga simbólica de la reunión entre dos mujeres que tienen visiones muy contrapuestas en lo que respecta a los derechos humanos y la última dictadura. No obstante, la vicepresidenta electa aseguró que mantuvieron una "charla amable y agradable" y que "va a ser una transición ordenada".

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Por su parte, la oficina de Cristina Kirchner informó que durante la reunión se coordinó la organización de la Asamblea Legislativa del 10 de diciembre para la asunción de Milei y Villarruel y que también se repasaron cuestiones administrativas, algo inherente a cualquier proceso de transición.

La vicepresidenta electa afirmó que acoordó con Cristina Kirchner una "transición ordenada".

En ese aspecto, la vice saliente le informó a su sucesora que recibió la obra social del personal legislativo (DAS) con $390 millones de déficit mensual y que le deja "un superávit equivalente a cinco meses de prestaciones" y una nómina de 400 empleados menos que la gestión anterior. Todo ceñido a lo protocolar.

El dato saliente fue que Cristina Kirchner evitó la foto con Villarruel, algo previsible a la luz de que simbólicamente ambas representan visiones muy constrapuestas sobre lo que fue la última dictadura: la vice saliente habló no hace mucho de los "hijos de la generación diezmada" de los años '70 mientras que la entrante apunta insistentemente contra el "terrorismo" que también "dejó víctimas".

Pero detrás de ese contraste hay temas más relevantes para la práctica política. Uno es la cuestión administrativa a la que se ciñó el encuentro pero otro, más importante para la puja política, tiene que ver con las interpretaciones que hacen en algunos sectores del peronismo sobre la actitud de Cristina Kirchner de al menos recibirla, algo muy distinto a lo que mostró en 2015.

¿Juego político detrás del encuentro?

En aquel año la transición entre Cristina Kirchner y Mauricio Macri en la Presidencia de la Nación fue mucho más desordenada y el broche de oro fue que la mandataria saliente se negó a hacer el traspaso oficial de la banda y el bastón a su sucesor. Se ve un contraste en la decisión de reunirse con Villarruel, alguien que en apariencia está más en las antípodas de su espacio político.

Una fuente del peronismo no K consultada evaluó ante iProfesional que Cristina Kirchner podría estar tratando de enviar un mensaje a su tropa política y militante de no obstaculizar el arranque de la nueva gestión. De hecho, una de las cosas que destacó Villarruel es que durante el encuentro se acordó llevar a cabo "una transición ordenada".

Esto obedecería a la presunción de que el ajuste que pondrá en marcha Milei podría ponerle rápidamente en contra a una parte de la sociedad que lo apoyó. De darse una situación así podría ser -como todo descontento social- explotable políticamente de cara a las elecciones legislativas de 2025.

Cristina Kirchner deja varios senadores propios que se preparan para discusiones fuertes con el nuevo oficialismo.

Si bien es apenas una interpretación e incluso se contradice con expresiones recientes de algunos sectores ligados al kirchnerismo (como el líder del gremio aeronáutico Pablo Biró), la fuente agrega: "Ojo que Cristina siempre está mirando una jugada más allá".

Pero por otra parte, la presidenta saliente del Senado le deja a Villarruel algo más que una obra social con superávit y una planta de personal reducida: una bancada de 33 senadores de los cuales alrededor de 15 seguirán siendo leales a ella. Y esto ya empezó a agitar en algunos despachos de la Cámara alta el temor a una pulseada fuerte desde el arranque.

El temor que de un sector de la oposición en la era Villarruel

Algunos senadores de Juntos por el Cambio, en especial de la UCR, temen que la bancada peronista/kirchnerista intente usar ese número de votos -cercano a la mayoría de 37- para quedarse con la presidencia provisional del Senado, el segundo escalón en la línea de sucesión presidencial, según deslizó una fuente del espacio ante iProfesional.

Creen que esto sería "una pésima señal" porque les recuerda a la avanzada que hizo el peronismo en ese mismo sentido en 2001, cuando ubicó a Ramón Puerta en la presidencia provisional mientras la vicepresidencia estaba vacante por la renuncia de Carlos "Chaco" Álvarez y el entonces presidente Fernando de la Rúa ya tambaleaba.

Sin embargo, esto no se condice con la interpretación que hacen en algunos sectores del peronismo sobre la decisión de Cristina Kirchner de garantizar una transición ordenada con Villarruel para supuestamente dar el mensaje de no jugar fuerte contra el gobierno de Milei desde el arranque.

Además, en la bancada peronista niegan esa intención y no dieron hasta el momento ninguna señal que vaya en ese sentido. En tanto, a la salida del encuentro Villarruel fue consultada precisamente sobre si habló con Cristina Kirchner sobre quiénn ocupará la presidencia provisional del Senado y la respuesta fue que "es una prerrogativa del presidente Milei".