NUEVO GOBIERNO

Milei avanza con el reparto de poder, mientras se tensa la relación entre Macri y Bullrich

El desafío del presidente electo es construir un gobierno eficiente tomando todo prestado, o adquiriendo funcionarios que no son de su entorno cercano
Por S.R.
POLÍTICA - 04 de Diciembre, 2023

El presidente electo Javier Milei teje y desteje, construye y derrumba, prueba y reformula, se encuentra en un proceso único e histórico que nunca se ha vivido en la Argentina: la puesta en marcha de un gobierno nuevo, en medio de una crisis económica y social sin precedentes, casi sin ningún equipo. Es como sí, jamás hubiera previsto que su acceso al gobierno era una realidad posible, o como sí, incluso valorando la posibilidad, no hubiese tenido como ni con quienes construirlo.

El apoyo de Patricia Bullrich y Mauricio Macri antes de la segunda vuelta le cayó como anillo al dedo, no solo para anotarse la victoria, sino además para contar con los equipos técnicos suficientes para abordar el complejo funcionamiento del Estado argentino. "Esto no es como creen. Los ministros tienen una botonera limitada, los secretarios también, debajo de ellos se despliega un complejo mundo de subsecretarios, directores nacionales, directores generales, directores simples, coordinadores y personal, que puedan llevarte a una gran gestión o a un fracaso estruendoso, porque todos manejan su pequeña porción de poder burocrático, pero es poder al fin", explica un especialista en administración pública.

Es absolutamente real. El entramado de la administración estatal es complejo y arduo. "Se dice que debes contar con 5 mil personas para ocupar todos los espacios del Estado Nacional. Supongamos que Milei los reduce, ¿a cuantos? ¿2 mil? Perfecto, ¿Dónde están los 2 mil funcionarios de Milei?", se preguntan los expertos.

No están, son 60 técnicos sin ninguna experiencia en la administración pública, los que acompañan al presidente electo. Por eso la necesidad de entregar porciones completas a gente en capacidad de gestionar, como Patricia Bullrich. "La interna con Macri lo tenía muy preocupado a Javier, porque bloqueaba la definición de Patricia y no tenía cómo resolver el tema seguridad que es fundamental. Ahora ya está, descansa en alguien que puede armar y gestionar el ministerio completo", dicen en sus cercanías.

Este cronista pregunta por Victoria Villarruel, la vicepresidente que el mismo Milei había dicho, se encargaría de las designaciones en esa área. "Fue un recurso de campaña para no decir que no tenemos nada, pero la verdad es que no tenemos. Como leí alguna vez por ahí: "llevarle el lemon pie a (Jorge) Videla no te da conocimientos de seguridad, ni de defensa tampoco"". Relegada la vice a su rol constitucional, la adquisición de Bullrich era fundamental para el libertario.

Los tironeos con Macri y la ayuda de Bullrich

Pero los tironeos con Macri van a seguir ofreciendo obstáculos. El presidente electo decidió que no podía hacer lugar al presupuesto de que Macri iba a coparle la administración con su gente. "Javier creyó que eso implicaba iniciar como títere, peor que Alberto Fernández, y la verdad es que no lo podía permitir. La decisión tomada en el Congreso apunta a diluir esa idea. Ya habló con Cristian (Ritondo), le pidió que lo espere, que cuando ya no sea por presión de Macri, tomaría las riendas de la Cámara".

En el PRO algunos, en silencio, consideran que la presión del ex presidente fue tanta, que terminó arruinándole la presidencia de Diputados al hombre de Mataderos. "Milei estaba totalmente decidido, no había dudas, lo quiere a Ritondo, cuando llegó a la Cámara lo cuido, le enseñó, desinteresadamente, no había ninguna chance de que llegará donde llegó y Cristian estuvo ahí. Él sabe que es mucho más que (Martín) Menem para el rol, pero dárselo hoy, era una señal de entregar el poder a Macri, no era un buen modo de empezar", explican en las cercanías del presidente electo.

El desafío del presidente electo es construir un gobierno eficiente tomando todo prestado, o adquiriendo funcionarios que no son de su entorno

Macri y Bullrich, sin retorno

Las definiciones siguen en veremos. Bullrich ha ofrecido a Milei un listado de gente de su confianza para cubrir cargos clave de la administración, con los que el libertario podría tener más control de las carteras y organismos descentralizados. Ese listado gigante de funcionarios que se requieren y que el titular del Ejecutivo no tiene, bien podrían provenir a los equipos de campaña de la ministra de Seguridad, que primero va a completar los equipos de su cartera, después va a armarle el suyo a Luis Petri en caso de que definitivamente se haga cargo de Defensa y luego entregará el listado de profesionales al presidente. 

A diferencia de cómo lo manejó Macri, serán sugerencias. "Mauricio solamente sabe ser jefe, cuando te sugiere te está imponiendo. Patricia armó un sistema de diálogo colaborativo con Javier, fue más inteligente", explican los que saben leer la psicología del León. 

Y la distancia entre la ex candidata presidencial y el fundador del PRO, es, por ahora, irreparable. Durante la campaña y después de que el ex presidente se bajó de la postulación y volcó a todos sus hombres a colaborar con Bullrich, empezó un tira y afloja que no fue demasiado constructivo. "Yo estaba ahí cuando Mauricio le quiso imponer a (Germán) Garavano como Ministro de Justicia y Patricia lo sacó cagando, ya estaba complicado el vínculo", cuenta una fuente muy cercana a ambos protagonistas. 

Cerca de la designada titular de la cartera de Seguridad, cuentan que incluso desde el gobierno de Cambiemos la puja de personalidades era complicada. "Macri dejó que durante el caso Maldonado, Marcos (Peña, ex jefe de Gabinete), le exigiera a Patricia que entregara un par de gendarmes para descomprimir", cuenta una fuente que ejerció un importante rol junto a Bullrich por entonces. "Ella lo sacó vendiendo almanaques y lo mandó a avisarle a Macri que no cuenten con ella para eso, que si quería eso mejor la echara. Desde entonces Patricia no se somete a Macri, se considera una par", explica la misma fuente.

En definitiva, el gran desafío del presidente electo es construir un gobierno eficiente tomando todo prestado, o adquiriendo cientos de funcionarios que no son de su entorno cercano, algo que alguna vez hizo también Néstor Kirchner, con la ventaja de que, viniendo del peronismo, uno sabe que los muchachos, siempre, saben apapacharse al calor del poder.

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