Venezuela se enfrenta a un vacío de poder e incertidumbre política, tras la captura de Nicolás Maduro
En una operación militar sin precedentes, Estados Unidos lanzó una serie de ataques a Venezuela y, según confirmó el propio presidente estadounidense, las fuerzas de ese país capturaron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, y los trasladaron fuera de Venezuela para ser procesados por cargos de narcoterrorismo en Nueva York.
La confirmación oficial de la Casa Blanca desató una ola de reacciones internacionales y profunda conmoción interna. Mientras líderes como el presidente argentino Javier Milei celebraron el operativo, varios gobiernos del mundo —incluidos Brasil, México, Rusia e Irán— denunciaron la acción como una violación a la soberanía venezolana y una escalada peligrosa en la región.
Desde el gobierno de Venezuela confirmaron la medida, y hablaron de una "gravísima agresión militar" de EE.UU. después de que se reportaran explosiones y el sobrevuelo de aeronaves en Caracas y otras partes del país.
En medio de esa incertidumbre, los funcionarios oficialistas intentaron transmitir calma, aunque sin ofrecer claridad sobre quién estaba ejerciendo realmente el poder en Caracas.
¿Vacío de poder?: la figura de Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Venezuela
Ante la ausencia de Nicolás Maduro, el centro del debate político gira en torno a la figura de la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez, quien, en términos constitucionales, sería quien debería asumir la presidencia de manera interina. Según expertos constitucionalistas, si el presidente deja el cargo antes de completar su mandato, la vicepresidencia es la que —en teoría— tiene la atribución de asumir temporalmente y, dentro de un plazo establecido por la Carta Magna, convocar a elecciones presidenciales.
Sin embargo, la situación en el terreno complica ese escenario: algunos reportes indican que Rodríguez no se encontraba en Caracas al momento de los ataques, sino en Rusia, desde donde emitió mensajes exigiendo "pruebas de vida" sobre Maduro y denunciando la operación estadounidense.
Esto añade un elemento de incertidumbre sobre si podrá efectivamente ejercer el mando desde territorio venezolano o si la estructura estatal se reorganizará en torno a otras figuras del chavismo.
Rodríguez había llegado por primera vez al gabinete cuando ocupó el Ministerio del Despacho de la Presidencia durante el gobierno de Chávez, y luego, en 2017, fue la primera presidenta de la polémica Asamblea Nacional Constituyente.
Egresada como abogada de la Universidad Central de Venezuela, Rodríguez cursó estudios de Derecho Laboral y Sindical en Francia.
¿Edmundo González Urrutia como presidente o elecciones?: un escenario complejo
La Constitución venezolana prevé que, en caso de ausencia absoluta del presidente, se deben convocar elecciones en un plazo determinado, lo que abriría la puerta a un proceso electoral en medio de un clima de polarización y crisis institucional.
Pero llevar adelante unos comicios en un contexto de tensión, sin un consenso político claro y con la infraestructura estatal en desorden, es una perspectiva difícil y de alto riesgo. Además, la oposición venezolana —liderada por figuras como Edmundo González Urrutia, quien algunos países reconocen como presidente electo desde 2024— podría presionar para que el proceso sea amplio, transparente y con observación internacional, algo que sectores oficialistas rechazan de plano.
Desde hace más de un año, Estados Unidos y otros gobiernos habían expresado que no reconocían la legitimidad de las elecciones venezolanas de 2024, en las cuales Maduro fue declarado ganador en medio de denuncias de fraude, y sostuvieron que Edmundo González Urrutia fue el verdadero vencedor electoral.
En ese sentido, algunos actores internacionales consideran que González Urrutia podría ser llamado a asumir una presidencia de transición con apoyo externo. Sin embargo, su retorno y asunción en Venezuela enfrentan barreras prácticas y resistencias internas significativas.
La líder opositora María Corina Machado difundió un mensaje dirigido a los venezolanos en el que proclamó el inicio de una "hora de la libertad" y llamó a avanzar hacia una transición democrática inmediata.
Uno de los puntos centrales del texto es el respaldo explícito a Edmundo González Urrutia, a quien definió como "legítimo Presidente de Venezuela", en referencia a las elecciones del 28 de julio. Según indicó, González Urrutia debe asumir de inmediato su mandato constitucional y ser reconocido como Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional.
La dirigente llamó a los ciudadanos y a las fuerzas armadas a acompañar ese proceso y a sostener la transición hasta su consolidación definitiva.
Venezuela, un país frente a múltiples incertidumbres
Mientras grandes potencias discuten sobre la legalidad y las implicancias de la operación estadounidense, y líderes de la región llaman a la calma o a la condena, Venezuela transita un momento crucial. Las fuerzas del chavismo buscan reorganizarse y evitar una fractura del Estado, la oposición observa cómo aprovechar el momento para avanzar hacia un cambio político, y la sociedad civil se enfrenta a la realidad de un país al borde de lo desconocido.
En este escenario, la pregunta de si habrá nuevas elecciones, si Delcy Rodríguez ejercerá como presidenta interina o si Edmundo González Urrutia asumirá con reconocimiento internacional sigue siendo una incógnita abierta.
La respuesta dependerá tanto de los movimientos internos —incluyendo la posición de las Fuerzas Armadas y los altos mandos del oficialismo— como de la presión y la postura de la comunidad internacional en los días y semanas que vienen.