"La historia se acelera": Groenlandia desata un cambio de era en la relación entre Europa y Estados Unidos
El desconcierto que atraviesa hoy a las capitales europeas quedó sintetizado en una frase de un diplomático escandinavo en Bruselas: "La historia está acelerando tan rápido que parece una película de ficción".
Durante décadas, el continente vivió bajo una certeza inalterable: Estados Unidos era el garante último de su seguridad. Ninguna generación europea contemporánea conoció un escenario distinto. Ese orden, sin embargo, comienza a desmoronarse y coloca a los líderes actuales frente a una prueba inédita.
Washington endurece el discurso
La alarma se encendió tras una entrevista televisiva de Stephen Miller, jefe de Gabinete de la Casa Blanca y figura central del entorno de Donald Trump. Consultado sobre Groenlandia, territorio bajo soberanía danesa, no descartó el uso de la fuerza y fue tajante:
"Groenlandia debe convertirse en territorio de Estados Unidos. ¿Qué derecho tiene Dinamarca a controlarla? Estados Unidos es la potencia de la OTAN. Nadie luchará contra Estados Unidos por Groenlandia".
Las declaraciones marcaron un punto de quiebre. Ya no se trataba de una amenaza externa tradicional, sino de un cuestionamiento directo desde el principal aliado histórico.
Copenhague reaccionó de inmediato. El domingo expresó su rechazo, el lunes recibió el respaldo político de los países escandinavos y el martes el apoyo escaló a un nivel mayor con un pronunciamiento conjunto europeo.
Un comunicado que marca un límite
Las seis principales potencias militares del continente —incluidas Francia y el Reino Unido, las únicas con capacidad nuclear— difundieron una declaración conjunta junto a Dinamarca. El texto fue firmado por Emmanuel Macron, Friedrich Merz, Giorgia Meloni, Pedro Sánchez, Keir Starmer, Donald Tusk y la primera ministra danesa Mette Frederiksen.
Amén del contenido, el gesto político fue contundente: el Reino Unido, fuera de la Unión Europea, e Italia, cuyo gobierno suele mostrarse cercano a Trump, se alinearon con Dinamarca.
El documento recuerda a Washington que Europa ha reforzado su presencia militar en el Ártico, incrementado inversiones y realizado maniobras para garantizar la estabilidad de la región. Además, subraya que "la seguridad en el Ártico debe lograrse de manera colectiva, defendiendo los principios de la Carta de las Naciones Unidas, incluida la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras".
También enfatiza que "Estados Unidos es un socio esencial en este empeño, como aliado de la OTAN y en virtud del acuerdo de defensa entre el Reino de Dinamarca y los Estados Unidos de 1951".
El cierre del texto refuerza una idea que se repite en las últimas semanas en Europa: "Groenlandia pertenece a su pueblo. Corresponde a Dinamarca y a Groenlandia, y sólo a ellos, decidir sobre los asuntos relativos a Dinamarca y Groenlandia".
Una Europa fuerte en lo económico, débil en lo militar
La crisis deja al descubierto una fragilidad estructural. La Unión Europea es una potencia económica y normativa, pero fue concebida para operar en un mundo regido por reglas compartidas y respeto al derecho internacional.
Ese diseño muestra sus límites en un escenario donde actores como Rusia —y ahora también Estados Unidos— desafían abiertamente esas normas. Durante 85 años, Europa confió su estabilidad al paraguas nuclear estadounidense. Hoy, esa garantía ya no parece segura.
La OTAN, en riesgo
La Alianza Atlántica, pilar central de la defensa europea, depende casi por completo del respaldo de Washington. Sin él, advierten analistas, podría quedar reducida a una estructura vacía. Las señales provenientes de Estados Unidos alimentan el temor de un vaciamiento progresivo o incluso de un abandono.
Los gobiernos europeos reaccionan con cautela, pero el diagnóstico es cada vez más claro: la integridad territorial ya no está garantizada y las amenazas no provienen de un solo frente. Para Europa, enfrentar simultáneamente la presión rusa y la incertidumbre estadounidense configura un escenario para el que no estaba preparada y que redefine por completo su lugar en el mundo.