Estados Unidos se retira de decenas de organismos internacionales y profundiza su repliegue global
Estados Unidos dará un nuevo paso en su alejamiento de los organismos multilaterales. El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que dispone la salida del país de 66 organizaciones, agencias y comisiones internacionales, en su mayoría vinculadas al sistema de Naciones Unidas, según confirmaron fuentes oficiales de Washington.
La medida, rubricada el miércoles, suspende el respaldo estadounidense a entidades dedicadas a temas como población, clima, trabajo y derechos humanos. Un funcionario del gobierno, que habló bajo condición de anonimato, explicó que la decisión forma parte de una revisión integral del rol de EE.UU. en instituciones internacionales que la Casa Blanca considera incompatibles con su agenda.
De acuerdo con el Departamento de Estado, muchas de estas organizaciones fueron clasificadas por la administración Trump como promotoras de políticas de diversidad y programas identificados como "woke", una línea ideológica que el gobierno republicano rechaza abiertamente.
"La administración Trump ha encontrado que estas instituciones son redundantes en su alcance, mal gestionadas, innecesarias, derrochadoras, mal administradas, capturadas por los intereses de actores que impulsan sus propias agendas contrarias a las nuestras, o una amenaza para la soberanía, las libertades y la prosperidad general de nuestra nación", señaló la cartera diplomática en un comunicado oficial.
La Casa Blanca confirmó la medida en un mensaje en redes:
"Hoy, el presidente Donald J. Trump firmó un Memorándum Presidencial que ordena la retirada de Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales que ya no sirven a los intereses estadounidenses, entre ellas:
- 35 organizaciones no pertenecientes a la ONU
- 31 entidades de la ONU"
Un giro que sacude la cooperación internacional
La decisión se conoce en un contexto de fuerte endurecimiento de la política exterior estadounidense. En las últimas semanas, Washington combinó retiradas diplomáticas con acciones de alto impacto, como la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y las reiteradas amenazas de Trump de avanzar sobre Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía de Dinamarca.
El repliegue actual profundiza una estrategia iniciada meses atrás, cuando Estados Unidos ya había suspendido su apoyo a organismos clave como la Organización Mundial de la Salud, la Unrwa, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la Unesco. En paralelo, el gobierno adoptó un esquema selectivo de financiamiento, eligiendo qué agencias considera alineadas con los intereses nacionales y cuáles no.
Este cambio marca una ruptura con la postura histórica de Washington frente a la ONU, sostenida durante décadas por administraciones tanto republicanas como demócratas. El impacto ya se siente en el organismo multilateral, que debió avanzar en recortes de programas y personal en medio de un proceso de ajuste interno.
Impacto en la ayuda internacional y el clima
La retirada estadounidense también tuvo consecuencias en organizaciones no gubernamentales que trabajan junto a la ONU. Varias de ellas informaron el cierre de proyectos tras la reducción de fondos decidida el año pasado por el gobierno norteamericano, que recortó la asistencia exterior canalizada a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).
Uno de los movimientos más sensibles es la salida de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Unfccc), el tratado firmado en 1992 por 198 países para apoyar financieramente políticas climáticas en naciones en desarrollo. Este acuerdo constituye la base legal del histórico Acuerdo de París, del cual Trump ya se había retirado al inicio de su primer mandato.
El presidente estadounidense, que ha calificado al cambio climático como un "engaño", refuerza así su distanciamiento de los foros globales dedicados a la reducción de emisiones y la transición energética.
Especialistas en clima advirtieron que la decisión de Washington podría debilitar los esfuerzos internacionales para reducir los gases de efecto invernadero. "Da a otras naciones la excusa para retrasar sus propias acciones y compromisos", señaló Rob Jackson, climatólogo de la Universidad de Stanford y presidente del Proyecto Global de Carbono, que monitorea las emisiones de dióxido de carbono a nivel mundial.
Los expertos coinciden en que será difícil lograr avances significativos sin la participación activa de Estados Unidos, uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero del planeta. Mientras tanto, los científicos siguen alertando sobre el impacto del cambio climático en el aumento de inundaciones, sequías, incendios forestales, lluvias extremas y olas de calor, fenómenos cada vez más frecuentes y severos.