LA OTRA ELECCIÓN DECISIVA

Elección clave en la ONU: ¿quién es la periodista argentina que puede derrotar al candidato de Milei?

Este año se elige un nuevo secretario general de Naciones Unidas en un mundo convulsionado. Milei apoya a Rafael Grossi, pero surge una personalidad fuerte
Por Antonio D'Eramo
POLÍTICA - 12 de Enero, 2026

Nunca en sus ochenta años de vida, surgida del fin de la Segunda Guerra Mundial, la Organización de las Naciones Unidas, se mostró tan impotente por alcanzar sus objetivos de gobernanza mundial.

La notable reacción de la administración de Donald Trump de patear el tablero y cambiar las reglas del juego diplomáticas para esbozar un nuevo reparto mundial y crear un nuevo orden con áreas claras de influencias de las potencias actuales, puso en entredicho a una gran cantidad de oficinas dependientes de Naciones Unidas, a las que les ha quitado el sostén económico, y vaciado de contenido.

La reacción intempestiva de Trump para actuar de manera decidida en la crisis venezolana es un reflejo de lo actuado anteriormente por la Rusia de Putin en Ucrania y por las dudas creadas en la población mundial acerca de las causas y de los efectos que se produjeron tras la irrupción del virus del Covid-19 que tuvo consecuencias en todas las áreas prácticas de la Humanidad.

Elección clave en la ONU: periodista argentina puede derrotar al candidato de Javier Milei

En ese contexto, la ONU renovará su secretario general, cuya elección recaerá en un diplomático, un político de Latinoamérica y será esta región, desigual y no exenta de conflictos sociales, de donde provenga un nuevo liderazgo que intente encauzar la gobernanza mundial que tanto parecen despreciar los actuales dirigentes autócratas de las potencias mundiales.

El embajador Rafael Grossi, es el "caballo del comisario" de la Casa Rosada y, posiblemente, de la Casa Blanca. Pero, existe otra funcionaria de carrera de la ONU, eficiente y mujer, que podría acceder al puesto al que nunca se encaramó una mujer. 

Se trata de la periodista y diplomática argentina, Virginia Gamba.

Las chances de Rafael Grossi

El ímpetu con el que el embajador Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), promociona y defiende su candidatura a Secretario General de las Naciones Unidas (ONU), contrasta con el silencio y moderación de Virginia Gamba, Representante Especial en funciones del Secretario General sobre la Violencia contra los Niños en los Conflictos armados en la ONU.

Mientras que Rafael Grossi cuenta con el apoyo explícito de la administración de Javier Milei para presidir la ONU y apela al aura de invencibilidad individual de los argentinos.

"En 2026 vamos a jugar dos mundiales, y yo creo que vamos a ganar los dos", pronosticó en un encuentro con la prensa en La Rural organizado por el prestigioso Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI),  la voz de Virginia Gamba no se muestra con declaraciones altisonantes y sus reportajes, como el que ofreció al periodista Claudio Negrete del diario Clarín, demuestran su preocupación por los chicos que sufren las guerras de un mundo que siempre está en conflicto.

Para la funcionaria de la ONU, "la pandemia de Covid-19 generó más reclutamiento de niños para guerras y explotación de niñas", lo que constituye una de las peores catástrofes que dejo la crisis sanitaria mundial. 

A Virginia Gamba no la auspicia ni Javier Milei ni su canciller, Pablo Quirno, y su postulación tiene el carácter de ser independiente, aunque según supo iProfesional, cuenta con el respaldo de tres países dispuestos a presentarla como candidata durante el extenso período de elección del sucesor del secretario general portugués António Manuel de Oliveira Guterres.

Las chances para acceder al cargo de conducción del organismo creado en 1945, luego del fin de la Segunda Guerra Mundial y de la esperanza iluminista de un constante progreso moral de la Humanidad, están parejas para los dos candidatos nacionales y aunque parezca mentira varios analistas apuestan por Gamba antes que por Grossi.

No es que estén solos en la grilla de partida para alcanzar la secretaría general, pero hay un hecho distintivo que permite que se alineen los planetas para los representantes nacionales. La elección de un nuevo conductor de Naciones Unidas recaerá el próximo año sobre una figura latinoamericana.

El secretario general de la ONU desde 2017, António Guterres, termina su segundo mandato este año. Como establece el tratado internacional fundacional llamado La Carta, el cargo debe renovarse cada cinco años.

Por lo que el 1 de enero de 2027, la principal organización multilateral pasará a estar dirigida por una nueva persona que, según la teórica rotación regional, debería proceder de América Latina. 

Además de Rafael Grossi y de Virginia Gamba, que durante la guerra de Malvinas ejerció el periodismo, los otros candidatos favoritos son, Michelle Bachelet (Chile); Rebeca Grynspan (Costa Rica) y David Choquehuanca (Bolivia).

Acerca de Michelle Bachelet, su trayectoria como presidenta de Chile, en dos ocasiones, es bien conocida en nuestro país, y dirigió la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y fue la primera directora de ONU Mujeres

La candidata de Costa Rica, Rebeca Grynspan, cuenta con una extensa trayectoria dentro del organismo internacional, además de haber sido vicepresidenta de su país durante los años 90. En la actualidad es la titular de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), y también ocupó el cargo de Secretaria General Iberoamericana (SEGIB). Su candidatura se destaca por su experiencia en gestión institucional, cooperación Sur-Sur y políticas económicas orientadas al crecimiento inclusivo.

David Choquehuanca no cuenta con el apoyo explícito de ningún estado nacional, pero sí es avalado por los movimientos indígenas. Exvicepresidente de Bolivia, su candidatura fue presentada por el Pacto de Unidad de Bolivia, una alianza de organizaciones que apoyan los derechos indígenas. 

En este contexto, hay un factor crucial que el gobierno libertario de Javier Milei desdeña, pero que en el resto del mundo sigue contando y tiene mucha incidencia: desde su creación, la ONU, nunca fue dirigida por una mujer.

Así de simple y concreto, a pesar del notable aporte que muchas funcionarias realizaron y realizan a diario en un mundo convulsionado y violento donde el poder del más fuerte continúa siendo la regla.

Por ello, en la tómbola de los pronósticos, las candidatas mujeres pagan mucho menos que los hombres para la elección de un nuevo secretario general durante el año 2026. Porque hasta el propio António Guterres está convencido que su sucesor debe ser una mujer.

El mandato del actual secretario general de la ONU, António Guterres, expira a finales de 2026, por lo que el 1 de enero de 2027, la principal organización multilateral pasará a estar dirigida por una nueva persona que, según la teórica rotación regional, debería proceder de América Latina. Para este relevo, son además mayoría las voces que plantean que ha llegado el momento de que Naciones Unidas tenga a su primera líder mujer. 

Guterres es partidario de la renovación de las instituciones, aunque no logró que, en 2017, cuando asumió el cargo, el Consejo General de la ONU, que lo postuló ante la Asamblea General, se fijara en alguna de las candidatas de entonces.

Sea como fuere, lo grave sería que no existiera el mérito para ocupar un puesto, en este caso de relevancia mundial, pero no es el caso. 

Las mujeres propuestas están altamente calificadas para conducir a la ONU, un organismo que, año tras año, pierde prestigio y se aleja de la gobernanza mundial, cuyos líderes prefieren discutir en otros ámbitos, como el G-20 o las reuniones ampliadas de los BRICS.

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