MILEI EN EL FORO DE DAVOS

Milei busca sacar rédito en Davos: se alinea con Trump, que patea el tablero y amenaza con lluvia de aranceles

El presidente hablará en el Foro de Davos para defender la doctrina de "políticas públicas con sentido moral" y una afirmación de su vocación aperturista
Por Fernando Gutiérrez
POLÍTICA - 21 de Enero, 2026

El Foro de Davos nunca tuvo un "timing" tan caliente como este año: recibirá a Donald Trump en un mundo convulsionado por la nueva doctrina geopolítica de Estados Unidos, expresada en la intervención directa sobre terceros países y en la voluntad de expansión territorial, como es el notorio caso de Groenlandia.

La histórica alianza entre Estados Unidos y la Unión Europea está sufriendo un creciente desgaste, y Trump está atacando con armas que a los europeos asustan tanto como los misiles: sanciones comerciales por la vía de mayores aranceles. En el caso específico del diferendo por Groenlandia, se aplicará un 10% para un listado de potencias europeas -que incluye a Gran Bretaña, Francia y Alemania-. Y si la cuestión no está resuelta para julio, entonces el gravamen subirá a 25%.

En contraste, el gobierno estadounidense muestra disposición a avanzar en un esquema de preferencias comerciales y de inversión con los países aliados. Y en esa lista hay alguien que está pugnando por ocupar el primer lugar: Javier Milei.

Las señales diplomáticas son inequívocas: desde el apoyo a Trump cuando todavía era candidato, pasando por la temprana propuesta de un acuerdo de libre comercio, la expulsión de la entonces canciller Diana Mondino por no haber votado en contra de la condena de la ONU al embargo sobre Cuba, y terminando con el apoyo explícito a la intervención en Venezuela.

Tanto fue así que el pasado fin de semana, en la cumbre de Asunción, cuando se firmó el histórico acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, Milei se encargó de dar una interpretación radicalmente opuesta a la de su colega brasileño Lula Da Silva.

El brasileño consideró que el acuerdo significaba "un triunfo del multilateralismo contra el aislacionismo". En contraste, Milei se quejó de la excesiva burocracia del Mercosur y advirtió que el tratado con Europa no puede ser el inicio de un nuevo proteccionismo. Por eso, reivindicó el derecho de Argentina a buscar unilateralmente acuerdos con otros países.

"Junto con la finalización del acuerdo marco de comercio e inversiones con los Estados Unidos y los avances en el acuerdo con Panamá, continuaremos consolidando negociaciones junto al bloque con El Salvador, República Dominicana y Ecuador. También estamos avanzando con determinación para concluir negociaciones con los Emiratos Árabes Unidos y ampliar nuestra presencia en Asia a través de mercados de alto potencial como Vietnam, India e Indonesia", dijo Milei ante sus colegas del Mercosur -menos Lula, que mostró su disgusto con un faltazo-.

Apuesta al alineamiento total

Pero los gestos de cercanía hacia Estados Unidos no terminaron ahí. El mismo fin de semana, Milei se mostró complacido por haber sido invitado a sumarse al "Consejo de la Paz" ideado por Trump.

Este organismo creado para supervisar las negociaciones de paz en Medio Oriente ha despertado críticas en los partidos de izquierda, tanto europea como latinoamericana, que ven el riesgo de que Trump quiera, con esta institución, disminuir el protagonismo de la Organización de las Naciones Unidas.

La respuesta de Milei fue elocuente: "Argentina siempre estará del lado de los países que luchan de frente contra el terrorismo, que defienden la vida y la propiedad, y que promueven la paz y la libertad".

En el ámbito diplomático se interpretó esa frase como una confirmación de que Milei apoya una nueva doctrina sobre el derecho internacional, algo que ya había dejado en claro al oponerse a la postura de la mayoría de los líderes latinoamericanos sobre Venezuela.

Ahora, en el Foro de Davos, ante empresarios, funcionarios y diplomáticos de todo el mundo, el presidente argentino busca reafirmar su vocación de liderar en América latina una nueva corriente de inspiración liberal. De hecho, ya adelantó que espera conformar un bloque de al menos diez países.

Además, Argentina, en un gesto que no pasa inadvertido para Trump, refuerza además la preferencia del dólar como moneda global, dejando de lado el coqueteo que el anterior gobierno peronista había tenido con el bloque BRICS, que busca una alternativa de pago que prescinda de la moneda estadounidense.

Convulsión global, ¿ventaja para Argentina?

La aspiración de Milei es obtener ventajas económicas en un entorno geopolítico muy revuelto. El solo hecho de que se apliquen aranceles a productos de Europa implica tácitamente una medida preferencial para el resto de los países. Y, en el caso concreto de Argentina, habrá además reducciones arancelarias en algunos rubros y compromisos de inversión directa.

No fue casualidad que el presidente argentino haya elegido vestir el uniforme de la petrolera YPF al aterrizar en el nevado paisaje de Davos. De hecho, en el gobierno esperan que la exportación energética deje este año un ingreso neto en torno de u$s9.000 millones.

Milei quiere posicionar a Argentina como un socio ideal en la política energética de Trump, que se opone a la agenda europea de transición a nuevos recursos. Más bien al contrario, Argentina aspira a convertirse en jugador global del petróleo "shale", el mismo que Trump está reimpulsando en su país.

En contraste con la preocupación global sobre cuál sería el impacto de la situación venezolana y la crisis iraní sobre el precio del petróleo, en Argentina se veía un clima de optimismo. Algo que se reflejó, por ejemplo, en el proyecto conjunto de Pan American Energy -dirigida por el argentino Marcos Bulgheroni- y la petrolera Continental Resources. El negocio implica el desarrollo de cuatro nuevas áreas en Vaca Muerta, gracias al know how de la compañía estadounidense, una de las pioneras en las técnicas de extracción del petróleo shale. No por casualidad el propietario de Continental, Harold Hamm, es conocido por el apodo de "rey del fracking".

Por su parte, el CEO de YPF, Horacio Marín, destaca la continua mejora en la rentabilidad de los proyectos. Lo cual no solamente implica un crecimiento acelerado en la producción de petróleo y gas licuado, sino que además se realiza con menores costos. Ya es célebre su definición respecto de que el yacimiento de Vaca Muerta puede seguir siendo competitivo incluso son una caída del precio del crudo hasta u$s45, algo que nadie ve factible en el corto plazo.

Recalculando el discurso liberal

Es claro que el alineamiento automático con Trump no siempre le resulta cómodo a Milei, que debe responder a críticas sobre cómo concilia su discurso libertario con los elogios al mandatario estadounidense, que mantiene un discurso nacionalista y hasta proteccionista.

Es así que, desde Cristina Kirchner hasta la Unión Industrial le han recordado que Trump no ha tenido empacho en fijarse como objetivo explícito el retorno de la producción industrial que había sido tercerizada en países asiáticos. Por no mencionar su ataque a la independencia de la Reserva Federal, un tabú en la política interna estadounidense.

Milei responde a esas críticas con una defensa del pragmatismo, algo que de hecho su propio gobierno aplicó con el gradualismo en el desarme de los controles de capitales y en las bajas de retenciones a los agroexportadores. De hecho, el tema que eligió para su discurso de Davos fue la necesidad de "diseñar políticas públicas desde un punto de vista moral y no utilitarista".

Tal como lo entiende el presidente, no es justo plantear políticas de protección sectoriales, como las que vienen reclamando la industria textil y la de electrodomésticos, porque implica castigar al resto de la sociedad y violentar derechos de propiedad. La línea argumental del gobierno es que sí hay un plan productivo, pero que, a diferencia de los de inspiración "desarrollista", no consiste en elegir a sectores ganadores, sino en generar condiciones de desarrollo mediante la apertura de la economía.

Pero claro que no todo será filosofía política en la agenda de Milei. No por casualidad, viaja con su ministro de economía, Toto Caputo, que mantendrá reuniones con los jefes de los principales bancos y fondos de inversión globales. Argentina, que hace poco obtuvo un préstamo "repo" por u$s3.000 millones de dólares para renovar deuda, aspira a mejorar su acceso al mercado de crédito, donde todavía sigue pagando una tasa muy superior al promedio de la región.

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