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Mes movido para Milei: qué hay detrás de las renuncias en el Ministerio de Economía

Enero fue un mes de remezones y renuncias en el ministerio que dirige Luis Caputo. Cuáles son las internas que preocupan al Gobierno
27/01/2026 - 18:01hs
Mes movido para Milei: qué hay detrás de las renuncias en el Ministerio de Economía

Mientras Javier Milei explicaba en un salón semivacío de Davos que "Maquiavelo ha muerto", su visión de la eficiencia, la moral y la justicia, el liberalismo y el triunfo definitivo de Occidente sobre el socialismo, su gobierno atravesaba este enero terremotos silenciosos. Renuncias, desplazamientos, denuncias por corrupción, sospechas de sobreprecios y tensiones internas se acumularon en las áreas más sensibles, aquellas que, paradójicamente, se vinculan con las empresas. El contraste fue brutal: el Presidente buscó mostrarse como faro ideológico global, pero su gabinete económico, que Milei dice que es "el mejor de la historia", crujió como pocas veces desde el inicio de la gestión.

La mayoría de las salidas se concentraron en el Ministerio de Economía que conduce Luis "Toto" Caputo, un espacio atravesado por internas, superposición de poder y un triángulo decisorio cada vez más visible entre el propio Caputo, Karina Milei y el asesor todoterreno Santiago Caputo.

"Las renuncias de funcionarios de segunda línea pasan por debajo del radar, pero la verdad es que se juegan muchos conflictos de poder", dijo este lunes un funcionario de Economía. No prevén un 2026 muy sencillo, especialmente en la economía real por la apertura de importaciones, tipo de cambio y falta de consumo.

El caso Transporte

El caso más explosivo fue la renuncia, o mejor dicho desplazamiento, del secretario de Transporte, Luis Pierrini. El funcionario dejó su cargo en medio de una denuncia penal por una presunta defraudación al Estado cercana a los 30 mil millones de pesos a través del sistema SUBE. La acusación apunta a maniobras de alteración de datos técnicos para inflar subsidios, con empresas como La Nueva Metropol y Dota bajo la lupa. Pierrini, hombre del ex titular del ARCA Juan Pazo, alegó "motivos personales". En la Casa Rosada admiten que esa explicación es formal.

La salida se aceleró tras una investigación periodística de La Nación y una denuncia presentada por la asociación Arco Social, que habló de una omisión funcional grave por parte de las autoridades. Caputo actuó con el aval de Karina Milei y designó como reemplazante a Fernando Herrmann, un arquitecto sin experiencia en transporte, pero con respaldo político interno del karinismo.

La renuncia de Pierrini no vino sola. También dejaron sus cargos Gerardo Boschín, presidente de Trenes Argentinos Operaciones, y Leonardo Comperatore, titular de Trenes Argentinos Infraestructura. Los reemplazos son Sebastián Georgetti y Fabián González, respectivamente. Georgetti era boletero de la línea Sarmiento y González es ingeniero administrativo.

Control político

Ambos movimientos, aseguran en el sector, no se explican sin la venia de Santiago Caputo, que amplía su radio de control sobre las empresas públicas estratégicas. Caputo maneja el área ferroviaria junto con su hermano Francisco Caputo y algunas conexiones con empresarios cercanos a Sergio Massa que permanecen desde la gestión del ex ministro de Economía.

Pierrini había sido ungido por Juan Pazo, ex titular del ARCA, que también renunció al gabinete de Toto Caputo en diciembre de 2025 sin demasiadas explicaciones. No tenía hoy un padrino político en el gabinete.

Cambios regulatorios

También presentó su renuncia Carlos Casares, interventor del Enargas, desplazado en el proceso de unificación con el ENRE para dar lugar al nuevo Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENRGE). Casares se fue dejando una carta con tono institucional, pero cargada de reproches: no fue consultado, no fue elegido y, en los hechos, quedó "prescindible".

"No es el tipo de gestión que queremos para el nuevo Ente", explicaron fuentes oficiales. La gestión de Milei decidió meses atrás unificar el Enargas y el ENRE, que regulan el gas y la energía eléctrica y el nuevo Enrge estará a cargo de Marcelo Lamboglia, actual interventor del ENRE. También en esa decisión influyó Caputo, el asesor presidencial en propaganda.

La cartera de Economía había sufrido un remezón tras la traumática salida en noviembre del año pasado de Ornella Calvete, hija de Miguel Calvete, salpicado por el caso de las supuestas coimas del Andis y se le encontraron en su casa US$ 700 mil sin declarar.

Ornella Calvete es la pareja de Javier Ignacio Cardini, que era subsecretario de Gestión Productiva, un cargo que le habían inventado para satisfacer un deseo de Francisco Caputo, hermano de Santiago Caputo, dentro del área de Producción que comanda Pablo Lavigne, secretario de Coordinación Productiva, debajo del ministro Luis Caputo, que en diciembre también perdió al subsecretario de Economía del Conocimiento, Santiago Pordelanne, pero al igual que Marcos Ayerra, ex secretario Pymes, en estos casos por buscar otros horizontes profesionales y sin conflictos.

En paralelo, el Gobierno confirmó la salida de Pablo Santos al frente del Renaper, funcionario que respondía a Guillermo Francos, y su reemplazo por Diego Sebastián Pérez Lorgueilleux, hombre del ministro del Interior, Diego Santilli. Otro movimiento que reordena poder interno.

Escándalo en NASA

Pero el capítulo más delicado estalló en Nucleoeléctrica Argentina (NASA), la empresa que obsesiona a Milei como emblema del futuro nuclear, la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. Allí fueron apartados el gerente general Marcelo Famá y el gerente de Coordinación Administrativa Hernán Pantuso, dos hombres de extrema confianza de Demian Reidel, el físico amigo del Presidente y presidente de la compañía.

Las denuncias internas y judiciales hablan de presuntos sobreprecios de hasta 140% en licitaciones para servicios de limpieza en las centrales Atucha I y II, con maniobras de direccionamiento que ahora investiga la Justicia Federal. El escándalo partió al directorio, expuso una feroz interna y dejó a Reidel, alias "Satanás", rodeado de silencios incómodos y enemigos crecientes dentro de La Libertad Avanza.

Un 2026 complejo

Todo esto ocurrió mientras Milei predicaba en Davos sobre la moral del capitalismo, la eficiencia del mercado y el fin de la política tradicional. Demian Reidel es un hombre del riñón de Milei, a tal punto que presidió hasta el año último el Consejo de Asesores Económicos.

Puertas adentro, además, el Gobierno no proyecta un 2026 sencillo. En Economía hablan de una recuperación industrial "moderada", heterogénea, sin euforia. "No vemos a nadie tirando manteca al techo", admite un funcionario.

La apertura de la economía avanza sin pausa y golpea con fuerza a sectores sensibles: textil, calzado, muebles, juguetes y alimentos, todos intensivos en empleo pyme.

La lógica oficial es clara: la economía debe abrirse, ordenarse y dejar atrás privilegios. El problema es la velocidad del shock. Empresarios reconocen que la apertura "vino para quedarse", pero advierten que muchos no lograron adaptarse a tiempo. El empleo pyme sigue cayendo, especialmente en el interior.

Privilegios y conflicto interno

En la Casa Rosada reconocen que el ajuste no pasa hoy por el gasto, sino por la revisión de exenciones impositivas y regímenes especiales, pero el problema consiste en las peleas internas que estos privilegios generan hacia el interior del Gobierno. Si fuera por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, eliminaría todos los privilegios.

Pero el problema pasa por las consecuencias que esos privilegios impositivos desencadenarían en caso de ser eliminados. El problema, admiten, es político y económico a la vez: intereses sectoriales poderosos, burocracia "infernal" y un equilibrio inestable entre avanzar o frenar.

Mientras tanto, la realidad avanza y el mercado se reordena. La industria enfrenta una selección natural sin anestesia. Las importaciones de China están generando estragos entre los industriales argentinos. Y el Gobierno, que en Davos promete un futuro de eficiencia y reglas claras, en casa lidia con renuncias, sospechas y un gabinete económico que, lejos de blindarse, mostró grietas profundas. Habrá crecimiento, dicen, pero sin tirar la casa por la ventana.

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