La CGT prepara un paro contra la reforma laboral para alejar el "fantasma de una fractura"
La aprobación del proyecto de reforma laboral en el Senado aceleró los tiempos de la Confederación General del Trabajo (CGT), que convocó para este lunes a las 11, a una reunión del consejo directivo con "carácter de urgencia", ante el tratamiento de la iniciativa en la Cámara de Diputados. Uno de los cotitulares de la central obrera, Cristian Jerónimo, aseguró que el cónclave es para definir "la fecha de un paro nacional", al considerar que existen "condiciones políticas y consensos sindicales suficientes para avanzar en una medida de fuerza".
El cese de actividades sería para el jueves, cuando está convocada la sesión en la Cámara Baja, sumando una nueva movilización a la plaza de los Dos Congresos. La decisión de la CGT tiene dos mensajes: Fijar un rol francamente opositor al gobierno de Javier Milei y correr el protagonismo del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) que ratificó una jornada de protesta nacional para el jueves, con huelgas y marchas, contra la reforma laboral.
Huelga de gremios combativos: apareció Pablo Moyano
Por ahora, la dirigencia asegura que no hay quiebre en el movimiento obrero. Sin embargo, las voces de descontento se escuchan desde el último congreso donde salió electo el triunvirato que conforman Jerónimo, Jorge Sola y Octavio Argüello. Están los que reclamaban la vuelta a un solo secretario general y los que exigen un duro plan de lucha contra el gobierno libertario.
Subidos a esta demanda nació el FreSu, integrado por metalúrgicos (UOM), estatales (ATE), las dos CTA, Aceiteros, Pilotos, Viales y Marítimos y Portuarios, entre otros. El espacio busca sumar a Pablo Moyano quien, después de un tiempo fuera de escena, se lo vio activo en la última marcha al Congreso. "Pablo nos dijo que va a participar", afirmaron fuentes del sector, recordando las reuniones que el camionero mantuvo con el secretario General de la UOM, Abel Furlán y el líder de ATE, Rodolfo Aguiar.
El desembarco de Moyano en el FreSu también significaría un aviso para la CGT. "Hay que seguir en la calle para no dejar la presión", agregaron los voceros, que prometieron un plan de lucha sostenido, más allá de lo que decida el consejo cegetista. Agregaron que "el Frente se mantiene unido y sigue creciendo con la incorporación de nuevos sectores sindicales que entienden que el límite es el avasallamiento de nuestros derechos".
¿Acompañarán La Fraternidad y la UTA?
Más allá de los gremios combativos, hay sindicalistas de peso que plantean la necesidad de una protesta contundente. "Insistimos con dialogar y el gobierno nos ningunea", afirmó un dirigente del sector industrial y graficó: "La policía de Santa Fe, sin liderazgos ni representantes, hizo un paro y consiguió un 40 por ciento de aumento salarial. Nosotros nos movilizamos y los Senadores aprobaron la reforma".
Otra de las críticas fue la logística de la movilización. "No puede ser que te metan a 10 tipos y la foto de la protesta sea uno tirando una molotov. Teníamos que estar ahí, al frente del vallado para ser garantes de una manifestación en defensa de los derechos de los trabajadores", afirmó.
La efectividad del cese de actividades tendrá éxito en tanto y en cuanto adhieran dos gremios que no están en el consejo directivo de la central: La Fraternidad (conductores de locomotoras), que encabeza Omar Maturano y los choferes de colectivos (UTA), que dirige Roberto Fernández.
Reunión de CGT: definen las medidas de fuerza
Jerónimo, en tanto, confirmó la reunión del consejo directivo para este lunes, advirtiendo que se vendrá una jornada de protesta frente a lo que calificó como "un ataque directo a los derechos de los trabajadores", subrayando que la central obrera viene advirtiendo con claridad que el proyecto constituye "un proceso de ley regresivo, con una redacción maliciosa y una carga ideológica que va en contra de todos los derechos, tanto colectivos como individuales del mundo del trabajo".
Reiteró que la iniciativa no tendrá impacto real en la creación de empleo, sino que responde a la necesidad de "tapar el fracaso del plan económico del gobierno, privilegiando a los sectores más concentrados y a la especulación financiera". Sostuvo que muchos legisladores no comprendieron cabalmente el alcance del texto hasta etapas avanzadas de su tratamiento, e instó a representantes políticos y gobernadores a reflexionar sobre las consecuencias sociales y económicas que generaría su aprobación.
Aclaró que la CGT no rechaza la discusión sobre modernización laboral, pero explicó que "cualquier proceso de actualización normativa debe surgir de una negociación equilibrada entre trabajadores y empleadores", condición que "no ocurrió", ya que "los planteos sindicales no fueron considerados".
"Buscan debilitar al sindicalismo"
El también secretario General de los Empleados del Vidrio consideró que "están dadas las condiciones y se vienen generando consensos colectivos hacia una huelga nacional". Detalló que "la CGT agrupa a cientos de organizaciones sindicales y las definiciones estratégicas se adoptan en su órgano colegiado", luego de un plan de acción desarrollado en distintas etapas. Destacó que "la resolución final del conflicto trasciende el ámbito gremial, dado que la aprobación o rechazo del proyecto depende de decisiones políticas institucionales".
Avisó que la iniciativa en debate busca debilitar el rol del sindicalismo, al considerar que "se promueve la ruptura de la estructura representativa de los trabajadores con el objetivo posterior de avanzar sobre derechos y conquistas históricas". Asimismo, cuestionó el modelo económico por el endeudamiento de los hogares, el aumento del costo de vida, la pérdida de empleo y el cierre de empresas, señalando que "la mayoría del pueblo argentino atraviesa una situación crítica, mientras sectores concentrados resultan beneficiados".
En términos históricos, evaluó que la reforma en discusión representa "la más regresiva y perjudicial de las últimas décadas, incluso por encima de procesos de apertura económica previos". En esa línea, planteó la necesidad de construir "un modelo de país con justicia social e integración plena, que incluya al conjunto de la población y no a una minoría".