Avanza la reforma laboral y ahora Milei apura al Senado para un trámite exprés: cuándo empezaría a regir la ley
El gobierno de Javier Milei logró aprobar el proyecto de reforma laboral en la Cámara de Diputados tras casi 12 horas de debate con la asistencia clave de varios gobernadores, que también lo ayudaron a evitar que el proyecto sufriera más modificaciones, y ahora el oficialismo acelera al máximo el debate final del Senado con el fin de que la ley entre en vigor a partir de marzo.
El proyecto de "modernización laboral" se aprobó con 135 votos a favor y 115 votos en contra, sin el artículo que establecía descuentos salariales en caso de licencias por enfermedad, un cambio que el Gobierno se vio forzado a realizar por la presión del PRO y los gobernadores aliados y que obliga a que el texto vuelva al Senado para su sanción definitiva. La secretaria General de Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, llegaron minutos antes de la votación para festejar su triunfo.
La votación de los 26 títulos donde se concentran los 217 artículos del proyecto es central, porque si en esta instancia se introduce otra modificación -por ejemplo, por el rechazo de algún título- los senadores del oficialismo se verán en la incómoda situación de aceptar lo que envió Diputados o insistir en la versión original, con lo que volvería el polémico artículo de las licencias.
Por ello, la votación en particular de los artículos que imponen cambios significativos en salarios, indemnizaciones, vacaciones, horas extra y convenios colectivos es el momento más tenso de la sesión. En ese marco, el oficialismo respiró aliviado cuando se aprobó el Título II del proyecto, que crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) para financiar indemnizaciones y que estaba en riesgo.
Diputados aprobó la reforma laboral y Milei ahora apura al Senado para concretar el paso final
Si bien viajó a Estados Unidos en estos días decisivos para la reforma que se puso como objetivo primordial de las sesiones extraordinarias, Milei mantiene en pie su plan de que la "Ley de Modernización Laboral" se apruebe antes del 1 de marzo, cuando se presentará ante el Congreso para abrir el nuevo período de sesiones ordinarias.
En ese marco, La Libertad Avanza decidió acelerar a fondo en el Senado para tratar de concretar un trámite mega exprés. Antes de que el proyecto se votara en Diputados el bloque oficialista que conduce Patricia Bullrich ya había convocado para este viernes a las 10:00 al plenario de comisiones de Trabajo y de Presupuesto y Hacienda, una jugada con pocos antecedentes y al filo del reglamento.
Allí el oficialismo busca firmar hoy mismo el dictamen para el proyecto que volvió desde la Cámara baja para cumplir con el plazo reglamentario de siete días entre el despacho de comisiones y la votación en el recinto. La meta del Gobierno es que el Senado convierta el proyecto en ley el próximo viernes 27 de febrero.
En caso de lograrlo, la nueva "Ley de Modernización Laboral" quedaría lista para su publicación en el Boletín Oficial durante la primera semana de marzo, cuando entraría formalmente en vigencia con el nuevo "banco de horas", las indemnizaciones sin computar aguinaldo y vacaciones y la jornada laboral con límite extendido a 12 horas y la posibilidad de acordar salarios en cualquier moneda, entre otros puntos centrales.
El oficialismo sorteó el mayor obstáculo: ¿cómo funcionará el Fondo de Asistencia para indemnizaciones?
En la votación en particular LLA logró superar uno de los desafíos más difíciles que se le presentaban: sostener el Fondo de Asistencia Laboral para indemnizaciones que se financiará con aportes que hoy van a la ANSES. Este fue uno de los puntos más criticados en el Senado y volvió a serlo en el debate de este jueves en la Cámara de Diputados.
Un diputado libertario que siguió de cerca las gestiones deslizó a iProfesional en la tarde que los votos para sostener ese título estaban "ajustados". Finalmente, el oficialismo juntó 130 votos con la ayuda del PRO, la UCR y aliados provinciales y le sacó 13 votos de diferencia a la oposición.
Se vio asistido también por tres abstenciones y seis ausentes, casi todos del interbloque de Provincias Unidas que responde principalmente a los gobernadores Martín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Ferraro (Santa Fe). Entre las ausencias estuvieron precisamente los cordobeses Ignacio García Aresca, Alejandra Torres y el exgobernador Juan Schiaretti.
Los aportes al nuevo Fondo, que podrá ser utilizado por los empleadores como alternativa al sistema indemnizatorio actual, serán del 1% en el caso de las grandes empresas y del 2,5% en las MiPymes, una diferenciación que el Gobierno había tenido que acordar en el Senado con los aliados, que cuestionaban la idea de "subsidiar los despidos con aportes de la ANSES" por igual en ambos casos, como preveía el proyecto original.
El otro título en riesgo es el último, donde se pone un plazo de dos años para la derogación de regímenes y estatutos profesionales, entre ellos el Estatuto del Periodista (Ley 12.908). Durante el debate hubo muchos diputados que responden a los gobernadores con los que contaba el oficialismo, entre ellos la neuquina Karina Maureira.
Cómo logró Milei la aprobación de la reforma laboral: el momento en que peligró la sesión
El presidente de la Cámara baja, Martín Menem, abrió la sesión a las 14:15 con 130 diputados sentados en sus bancas, apenas uno más de los necesarios para tener quórum. Para llegar a ese número el oficialismo necesitó, además del PRO y la UCR, de los 15 legisladores que responden a los gobernadores de Tucumán, Osvaldo Jaldo; de Catamarca, Raúl Jalil; de Salta, Gustavo Sánez, y el mandamás de Misiones Carlos Rovira.
Los mismos gobernadores llevaron a sus diputados a votar a favor del proyecto, aunque hubo excepciones. El catamarqueño Sebastián Nóblega, hombre de Jalil, anticipó durante el debate que votaría en contra. Durante el transcurso de la sesión hubo momentos en que el oficialismo dudó de tener asegurada una mayoría sólida.
Al igual que lo había hecho la semana pasada en el Senado, el ministro del Interior, Diego Santilli, se instaló en la Cámara baja para asegurarse de que no hubiera fugas. El resultado final de la votación en general, con seis votos más de los 129 que necesitaban como mínimo y una diferencia considerable sobre el rechazo, lo dejó tranquilo.
Cerca de la medianoche, el Gobierno pareció contar también con una sutil ayuda del jefe del bloque PRO, Cristian Ritondo, quien apuró la votación. Primero, renunció a dar su discurso de cierre y avisó que nadie del bloque amarillo hablaría porque "ya está todo dicho". Poco después, antes de que tomara la palabra su par de La Libertad Avanza (LLA), Gabriel Bornoroni, como último orador, le pidió a viva voz que hiciera lo mismo. El libertario aceptó y no habló, para pasar a votar.
Si bien el oficialismo demostró estar sobrado de votos, cerca de las 22:00 hubo un episodio que hizo peligrar la sesión. Aprovechando que no había quórum porque varios diputados había salido del recinto, el diputado de Unión por la Patria Marcelo Mango presentó una moción para que el proyecto volviera a comisión. Las mociones, según el reglamento, deben votarse inmediatamente. Julia Strada, del mismo bloque, lo respaldó y dijo que debía levantarse la sesión por falta de quórum.
Con el recinto semi vacío y con Luis Petri en la presidencia en reemplazo (momentáneamente) de Menem, los pocos oficialistas presentes hicieron tiempo como pudieron hasta que volvieran sus diputados y los dialoguistas. Una de las encargadas de esa tarea fue Silvana Giudici quien, una vez que volvieron todos y se rechazó la moción del peronismo, hizo una jugada que tomó por sorpresa a más de uno: planteó otra moción "para votar en media hora", mucho antes de lo previsto.
Finalmente, el oficialismo retiró esa moción cuando el clima en el recinto se apaciguó. Pero la pulseada fue uno de los momentos más tensos de la sesión y exhibió que cualquier cosa podía ocurrir hasta el momento de la votación. El apuro que le imprimió Ritondo al tramo final del debate fue sugestivo en ese contexto.