La ambiciosa reforma impositiva de Milei: menos impuestos y una futura guerra entre gobernadores
El presidente de la Nación, Javier Milei, a través del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, les solicitó a todos sus ministros que preparen paquetes de reformas para los años que quedan de su mandato.
De acuerdo con lo que pudo saber iProfesional de fuentes cercanas a la Casa Rosada, la orden es que cada uno deberá presentar por lo menos 10 reformas.
Al respecto, Adorni manifestó en un reportaje a Radio Rivadavia que el oficialismo podría contar con 50 proyectos de reformas para enviar este año.
Esto indica que desde el oficialismo tienen confianza en que el debilitamiento de la oposición lo permite y que en las últimas semanas encontraron los mecanismos necesarios para que aliados circunstanciales apoyen sus principales iniciativas, como los proyectos de Ley de Modernización Laboral, Ley de Glaciares y Ley de baja de imputabilidad de menores.
La reforma impositiva que se anunciaría el 1 de marzo
Pero es muy probable que Milei anuncie una futura reforma impositiva el próximo 1 de marzo, al inaugurar las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación.
Una parte de este proyecto de ley sería el capítulo que quedó afuera de la Ley de Modernización Laboral, referido a la reducción del Impuesto a las Ganancias para las empresas, al que se le podrían agregar algunos aspectos impositivos novedosos.
Hay que recordar que en enero la discusión por la Ley de Modernización Laboral con los gobernadores obligó al Gobierno a sacar el capítulo fiscal por el fuerte reclamo, tanto de oficialistas aliados como de opositores, que exigían revisar la baja del Impuesto a las Ganancias para empresas incluida en el proyecto, ya que, según estimaciones preliminares, la medida provocaría una pérdida de coparticipación federal cercana a los 3 billones de pesos, de los cuales 1,7 billones perderían las provincias.
Por lo tanto, la mesa política del Gobierno decidió excluir ese capítulo fiscal, que se incorporará en el nuevo proyecto de Ley de Reforma Fiscal que el oficialismo enviará al Congreso luego del 1 de marzo próximo.
Será una profunda reforma tributaria enfocada en la reducción del Impuesto a las Ganancias para personas físicas y sociedades, que oscilaría del 30% al 27% y del 35% al 31,5%, a partir de este año, junto con la eliminación de impuestos internos y la simplificación del sistema para fomentar inversiones.
Los ejes centrales de la reforma
Entre los ejes de esa reforma podemos citar:
Reducción de alícuotas del Impuesto a las Ganancias para sociedades y alivio fiscal para individuos.
Eliminación de tributos, donde se contempla eliminar impuestos internos sobre productos electrónicos, automotores y motos, embarcaciones, seguros y servicios financieros.
Reducción y/o eliminación de impuestos distorsivos: se buscará reducir o eliminar impuestos como el impuesto al cheque, retenciones al agro e Ingresos Brutos, aunque de manera gradual para no comprometer el superávit fiscal de los dos próximos años.
Renta financiera: se intentarán suprimir impuestos cedulares sobre la renta financiera y la enajenación de inmuebles.
El IVA dividido: la propuesta sería dividir el IVA entre un componente nacional y uno provincial para fomentar la competencia impositiva.
El diseño técnico y las consultas a tributaristas
De acuerdo con lo que pudo saber iProfesional, el encargado del diseño es el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, pero desde el Gobierno han consultado a distintos estudios impositivos y contables y a varios expertos tributaristas, entre otros a Líbano Kusa, del estudio Bruchou & Funes de Rioja, y a César Litvin, del Estudio Lisicki, Litvin & Abelovich.
Entre otros puntos novedosos estaría la modificación futura de la Ley de Coparticipación Federal, que desde el equipo económico consideran muy distorsiva y desigual porque premia a las provincias que menos recaudación propia tienen y castiga a las que recaudan más.
De acuerdo con la opinión del CEO de Lisicki, Litvin & Abelovich, César Litvin, una buena reforma tributaria solo será viable si el IVA dividido se contempla junto con IIBB y las tasas de Seguridad e Higiene (TASH) que cobran los municipios sin una contraprestación en la mayoría de los casos.
En relación con un IVA dividido, donde la Nación se quedaría con una tasa del 9,5% y cada provincia aplicaría una alícuota propia, Sebastián Domínguez, CEO de SDC Asesores Tributarios, manifestó que la gran ganadora sería la provincia de Buenos Aires.
En ese aspecto, hay que señalar que en la actualidad las provincias reciben un porcentaje automático de IVA en la coparticipación federal que es independiente del valor agregado que se genera en su jurisdicción y, por ese motivo, los gobernadores, sobre todo de las provincias más pequeñas, no tendrían incentivos para cambiar el esquema.
El reclamo por Ingresos Brutos y tasas municipales
Desde el Gobierno consideran que el impuesto al cheque y las retenciones al campo son los peores impuestos y que los gobernadores tienen que reducir Ingresos Brutos, que es el peor de los impuestos, y que los intendentes también deben eliminar o reducir las tasas municipales que cobran a individuos y empresas.
El problema es que en muchas provincias el IIBB representa el 80% de sus ingresos, por lo que para ir reduciéndolo se necesitará una reforma tributaria muy equitativa.
El sector privado ya no le reclama al Gobierno por el cobro del IIBB, sino por los pagos adelantados del mismo, que en la mayoría de los casos nunca se compensan a través de un sistema muy perverso como el SIRCREB, que por lo general no devuelve el dinero retenido a los contribuyentes por los gobiernos provinciales, excepto Tierra del Fuego.
La pesadilla del SIRCREB y el reclamo empresario
Según una reciente encuesta de la Unión Industrial Argentina (UIA), los saldos a favor de Ingresos Brutos que las provincias les deben a las empresas alcanzan montos actuales equivalentes a más de 50.000 millones de pesos, y un 57% corresponde a jurisdicciones donde las firmas no tienen establecimientos.
El Sistema de Recaudación y Control de Acreditaciones Bancarias (SIRCREB) es un sistema que posibilita el cumplimiento de los regímenes de recaudación del Impuesto sobre los Ingresos Brutos correspondientes a los contribuyentes comprendidos en las normas del Convenio Multilateral, aplicable sobre los importes que sean acreditados en cuentas abiertas en entidades financieras.
También es aplicable a contribuyentes locales de Ingresos Brutos de aquellas jurisdicciones que han adherido a esos efectos al sistema.
El relevamiento de la UIA detectó que las alícuotas efectivas de IIBB se acercan al 4% en todo el país, cuando el máximo debería ser del 1,5%.
Además, el estudio destaca que más del 10% de las compañías considera irrecuperables esos saldos y el 40% señala demoras de hasta un año para la devolución. Por otra parte, un 77% de los encuestados solicitó la devolución o reintegro de los montos retenidos y no obtuvo resultados