DISCURSO CALIENTE

"Vení a explicarme qué pasó con Nisman": el cruce de Milei con los legisladores kirchneristas en el Congreso

Sin nombrarla, Milei aludió a la "líder presa", repasó causas judiciales y lanzó fuertes acusaciones contra la expresidenta en el Congreso
Por iProfesional
POLÍTICA - 02 de Marzo, 2026

La apertura de sesiones ordinarias estuvo atravesada por un fuerte cruce político. El presidente Javier Milei interpeló de manera directa a los legisladores kirchneristas y los desafió a dar explicaciones sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman.

En un discurso cargado de cuestionamientos, el mandatario vinculó el atentado contra la AMIA con el memorándum firmado con Irán durante la gestión de Cristina Kirchner. En ese contexto, lanzó: "Ustedes que se entregaban a Venezuela y que se entregaban a los terroristas de Irán, que nos metieron dos bombas, ¡dale! Donde la corrupta, además, firmó un memorándum. Vení a explicarme qué pasó con Nisman".

Luego redobló la embestida: "¡Dale! ¡Manga de asesinos y chorros!".

Milei apuntó a la "líder presa" y agitó las causas judiciales

Aunque evitó mencionar de forma explícita a la expresidenta, las alusiones fueron constantes. En otro tramo, expresó: "Vamos, sigan mintiendo, manga de ladrones, manga de chorros. ¡Por eso tienen a su líder presa! Y va a seguir presa por la causa de los Cuadernos, va a seguir presa por el Memorándum de Irán, va a seguir presa por lo que hizo con Vialidad, porque es una chorra, porque fueron los más chorros de la historia".

También ironizó: "El político que roba y cobra coimas es un traidor a la Patria, si no vayan y revisen la causa de la jefa de la banda".

Silencios, abucheos y reproches

Los momentos más tensos se vivieron en los intercambios con la oposición, que alternó silencio y silbidos ante las acusaciones. Frente a la falta de aplausos desde esos sectores, el Presidente lanzó: "Ustedes también podrían gritar porque soy presidente de ustedes aunque no les guste", y agregó: "No pueden aplaudir porque se les escapan las manos a bolsillos ajenos".

Poder, Estado y reformas

En la parte final, Milei defendió la idea de que su gobierno busca devolverle poder a la ciudadanía. "No le pedimos el voto a la gente para que nos dé el poder, sino para devolvérselo a ellos", afirmó. Y añadió: "Nos han dicho que el Estado es nuestro salvador, que debemos obedecer y depender. Pero la realidad es otra".

Dirigiéndose nuevamente a la oposición, sostuvo: "Mientras ustedes redactan regulaciones, nosotros creamos riqueza".

Antes de concluir, remarcó la importancia de contar con una "brújula moral", ya que sin ella "terminás haciendo causa común, con dictadura, sin pericia, y terminás yendo a contramano de la historia". En esa línea, aseguró que el futuro inmediato exige "un diagnóstico correcto, una brújula moral calibrada y el coraje para actuar".

Como anticipo legislativo, anunció que cada ministerio elaboró diez paquetes de reformas estructurales y adelantó que, mes a mes, enviarán nuevas iniciativas al Congreso para su tratamiento.

La reforma más importante que prometió

Durante los días previos a las sesiones, el Gobierno filtró que Milei presentaría 50 reformas al hablar ante la Asamblea Legislativa, pero finalmente fue mucho más lejos y prometió "un paquete de 90", a razón de diez proyectos planteados por cada ministerio. Entre ellas mencionó la del Código Civil y Comercial, la del Código Aduanero, la de la Justicia y la del sistema electoral.

En esa última, no mencionó la eliminación de las PASO -que el Gobierno igualmente tiene en agenda- sino que se enfocó en "reforma el financiamiento político" para "transparentar las relaciones entre el empresariado y los políticos". Fue una mención calculada, a tono con un discurso en el que presentó a los dos sectores como una sociedad y llegó a llamarlos "enemigos de los argentinos".

Sin decirlo, Milei los presentó como la nueva casta y empezó a diseñar así un adversario en momentos en que la ausencia de una oposición nítida lo deja solo frente al electorado, mientras sobrevuelan noticias de cierre de empresas o fábricas y despidos. La confrontación con los diputados del kirchnerismo, a los que les gritó desde "manga de chorros" hasta "asesinos", le sirvió para ello.

La nueva polarización con el kirchnerismo, a pesar de ser un espacio que está en evidente retroceso, así como la construcción de un rival son elementos clave para su plan de ir por la reelección en 2027, pero no sirven sin una promesa de futuro. Milei combinó todo eso en su discurso, montado en la pelea que mantiene con los industriales argentinos por la amplia apertura de importaciones, que reivindicó.

Más allá de los cruces a los gritos con la oposición, que fueron muchos, el punto central del discurso de Milei empezó cuando señaló que "los empresarios prebendarios no pueden comprar privilegios que los políticos corruptos no ponen a la venta" y disparó que "sorprende la defensa de los políticos populistas en favor de la industria subsidiada" que, según dijo, "perjudica a casi 48 millones de personas".

Sin nombrar a Paolo Rocca, de Techint, ni a Javier Madanes Quintanilla de Fate y Aluar, volvió a criticar la venta de tubos de acero a "4 mil dólares cuando se paga 1.400 dólares" en otros lugares del mundo y de "neumáticos 3 o 4 veces más caros contra la extorsión de tirar 900 empleados a la calle mientras se negocia la protección de aluminio". Y agregó: ¿O les parece bien pagar una remera básica 50 dólares cuando la importada cuesta 5 dólares?".

Con su política de apertura de importaciones, según dijo el Presidente, "ganan 48 millones de argentinos y pierden unos pocos: los empresarios ineficientes y los políticos corruptos". Y agregó: "Salvo para este grupo de poder, el resto todos ganan". En ese sentido, nuevamente habló del "principio de revelación" que "muestra quiénes son los enemigos de los argentinos".

La diatriba le sirvió para cuestionar más adelante lo que llamó el "fetiche industrialista", una definición muy fuerte en el contexto actual de su programa económico. En ese marco, Milei subrayó: "Muchos temen que en la Argentina de mañana falte trabajo pero nosotros no" porque Argentina podrá "suplir con creces la demanda de trabajo por la retirada de viejas industrias".

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