Cómo piensa Peter Thiel, el polémico megamillonario que visitó a Milei
Son dos hechos significativos que sirven como declaración de principios del presidente, Javier Milei que ha decidido darle un giro autoritario a su administración. Por un lado recibió al influyente, poderoso y megamillonario estadounidense Peter Thiel, creador de Pay Pal y de una compañía, Palantir, que muchos equiparan al Gran Hermano que todo ve y controla imaginado en el siglo pasado por el escritor George Orwell.
Por el otro, el cierre de la sala de periodistas de la Casa Rosada es un paso más a las enormes restricciones que tienen los profesionales para informar acerca del Poder Ejecutivo Nacional.
Sin considerar las razones argüidas por las que se adoptó esta drástica decisión atribuida a la Casa Militar que resguarda la Casa de Gobierno, hay que considerar la ocasión en la que se decide. El mismo día que llega el empresario estadounidense al despacho de Javier Milei y que es autor de "una frase temeraria", como la catalogó el diputado nacional, Hernán Reyes. "La libertad es incompatible con la democracia".
Esa frase le valió el mote de tecno fascista a Thiel. El mismo empresario que es recibido con honores por un presidente elegido por el voto popular pero que no duda en poner límites a instituciones, como la prensa, que salvaguarda a la democracia y de ofender de manera decidida a sus representantes, los periodistas y cronistas, a través de sus diatribas y sus fieles seguidores en redes sociales.
Quién es Peter Thiel, el multimillonario tecnológico que se reunió con Milei
Ahora bien, que la anécdota no desvirtúe lo importante. Peter Thiel es importante. Es más importante que Javier Milei y el presidente lo sabe. Véamos las razones.
Peter Thiel es fundador de PayPal y cofundador de Palantir, Thiel es una de las figuras más influyentes y controvertidas del ecosistema tecnológico global. Y es un primus inter pares de la elite tecnológica estadounidense de Sillicon Valley.
Además de haber sido uno de los primeros inversores externos de Facebook, lidera el fondo Founders Fund, desde donde impulsó empresas como SpaceX y Stripe, consolidando su rol en el desarrollo del capitalismo tecnológico.
Pero, su creación más importante que le valió ser un proveedore estrella de la CIA y el FBI es la empresa Palantir. El verdadero Gran Hermano. Palantir Technologies, es una compañía especializada en el análisis masivo de datos con fuerte presencia en agencias de inteligencia y defensa. Sus plataformas permiten integrar y procesar información para la toma de decisiones.
Muchos analistas de la cuarta revolución industrial que atraviesa la Humanidad a una velocidad nunca concocida por los profundos cambios que está aportando en todas las civilizaciones, coinciden en resumir que significa una República Tecnológica. Una República que ya no es ideal como la de Platón, que en definitiva fue un conservador que siempre analizó con desconfianza la democracia, sino que, al contrario del filósofo ateniense, en este tiempo y lugar puede volverse una realidad.
El fin del liberalismo clásico y la democracia liberal por un nuevo orden donde la libertad individual es el valor central.
Qué es una república tecnológica segun Thiel y sus seguidores
El empresario estadounidense es un entusiasta del gobierno libertario de Javier Milei. Quiere que le vaya bien y hasta pueden generarse inversiones en el país por esa particular sintonía ideológica que muestran los dos actores de esta historia. Pero el ciudadano debe comprender que es la república tecnológica que propician los tecno empresarios estadounidenses.
La noción es tan clara que Thiel y el CEO de su compañía, Alex Karp redactaron 22 puntos en forma de manifiesto. El manifiesto de Palantir cuyos principales puntos son los siguientes:
1. Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que lo hizo posible. La élite de ingenieros de Silicon Valley tiene la obligación de participar en la defensa de la nación.
2. Debemos rebelarnos contra la tiranía de las aplicaciones. ¿Es el iPhone nuestro mayor -si no el mayor- logro como civilización? Este dispositivo ha cambiado nuestras vidas, pero ahora quizá esté reduciendo y limitando nuestra visión de lo posible.
3. El correo electrónico gratuito no basta. El declive de una cultura o civilización —y de su clase dirigente en particular— solo será perdonado si dicha cultura es capaz de garantizar el crecimiento económico y la seguridad de la sociedad.
4. Los límites del poder blando, de la retórica vacía, han quedado al descubierto. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que llamamientos morales. Requiere poder duro y el poder duro en este siglo se basará en el software.
5. La cuestión no es si se crearán armas basadas en la IA, sino quién las creará y con qué fin. Nuestros adversarios no se detendrán a participar en debates teatrales sobre la conveniencia de desarrollar tecnologías de importancia crítica para el ejército y la seguridad nacional. Actuarán.
6. El servicio nacional debe convertirse en una obligación universal. Como sociedad debemos plantearnos seriamente abandonar el ejército reclutado sobre una base voluntaria y librar la próxima guerra solo si todos comparten sus riesgos y costes.
7. Si un marine pide un rifle mejor, debemos crearlo; lo mismo se aplica al software. El país debe ser capaz de continuar el debate sobre la legitimidad de las acciones militares en el extranjero sin vacilar en su compromiso con aquellos a quienes hemos enviado a la zona de peligro.
8. Los funcionarios públicos no están obligados a ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que paga a sus empleados como el Gobierno federal paga a los funcionarios públicos difícilmente sobreviviría en el mercado.
9. Debemos mostrar mucha más indulgencia hacia quienes han elegido la vida pública. El espacio público —con sus ataques mezquinos y superficiales contra quienes se atreven a dedicarse a algo distinto del enriquecimiento personal— se ha vuelto tan despiadado que la república ha acogido en sus filas a no pocas personas ineficaces y vacías, cuya ambición sería perdonable si tras ella se escondieran al menos algunas convicciones auténticas.
10. La psicologización de la política contemporánea nos desvía del camino. Quienes buscan en la arena política alimento para el alma y una fuente de autorrealización, quienes confían demasiado en que su vida interior encontrará expresión en personas con las que quizá nunca se encuentren, se sentirán decepcionados.
11. Nuestra sociedad se ha apresurado demasiado a celebrar la derrota de sus enemigos y, a menudo, se regodea de ello. La derrota del adversario es motivo para detenerse, no para regocijarse.
12. La era atómica está llegando a su fin. La era de la contención nuclear se desvanece y da paso a una nueva era de contención basada en la inteligencia artificial.
13. Ningún otro país en la historia mundial ha promovido los valores progresistas más que este. Los Estados Unidos están lejos de la perfección. Pero es fácil olvidar cuántas más oportunidades existen en este país para quienes no pertenecen a la élite hereditaria, más que en cualquier otro Estado del planeta.
14. El poderío estadounidense ha garantizado una paz de una duración sin precedentes. Demasiados han olvidado, o tal vez dan por sentado, que el período de casi un siglo durante el cual se ha mantenido, de una forma u otra, la paz en el mundo sin grandes conflictos militares entre las grandes potencias. Al menos tres generaciones -miles de millones de personas, sus hijos y ahora sus nietos- nunca han conocido una guerra mundial.
15. Es necesario revisar el desarme de Alemania y Japón tras la guerra. La restricción impuesta a Alemania se ha convertido en una medida excesiva, por la que Europa está pagando ahora un alto precio. El compromiso pacifista japonés, igualmente ostentoso, si se mantiene, también amenaza con alterar el equilibrio de poder en Asia.
16. Debemos aplaudir a quienes intentan construir allí donde el mercado ha fracasado. La cultura popular se burla del interés de Musk por las grandes narrativas, como si los multimillonarios debieran limitarse a permanecer en su nicho y dedicarse al enriquecimiento personal. Cualquier curiosidad sincera o interés genuino por el valor de lo que ha creado acaba siendo rechazado u ocultado tras un desprecio mal disimulado.
17. Silicon Valley debe desempeñar un papel en la lucha contra la delincuencia violenta. Muchos políticos estadounidenses han tirado la toalla ante la delincuencia violenta, renunciando a cualquier intento serio de resolver el problema o de asumir el más mínimo riesgo político en busca de soluciones —en lo que debería ser una lucha desesperada por salvar vidas humanas.
18. La intromisión despiadada en la vida privada de las figuras públicas ahuyenta a demasiados talentos del servicio público. El espacio público se ha vuelto tan despiadado que la república ha sido colonizada por un número considerable de figuras ineficaces y vacías, cuya ambición podría perdonarse si detrás de ella se escondiera al menos algún sistema genuino de creencias.
19. La cautela en la vida pública, que fomentamos sin querer, es destructiva. Quienes nunca dicen nada incorrecto, a menudo no dicen nada significativo.
20. Es necesario oponerse a la intolerancia generalizada hacia las creencias religiosas en ciertos círculos. La intolerancia de la élite hacia las creencias religiosas es, quizá, uno de los indicios más elocuentes de que su proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que muchos de sus participantes están dispuestos a reconocer.
21. Algunas culturas han dado lugar a logros fundamentales; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Ahora todas las culturas son iguales. La crítica y los juicios de valor están prohibidos. Sin embargo, este nuevo dogma silencia el hecho de que ciertas culturas —y subculturas— han creado auténticas maravillas. Otras han resultado mediocres o incluso regresivas y perjudiciales.
22. Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin contenido. Nosotros —en Estados Unidos y en Occidente en general— hemos evitado durante los últimos cincuenta años definir las culturas nacionales en nombre de la inclusividad. Pero ¿inclusión de qué exactamente?
Son fragmentos del libro n.º 1 en ventas según el New York Times "La República Tecnológica: el poder duro, las convicciones blandas y el futuro de Occidente" — Alexander K. Karp y Nicholas W. Zamiska.
La era de la vigilancia global se encuentra entre nosotros sin que tomemos real conciencia de ella. Orwell lo predijo, Thiel y otros lo lograron. Un verdadero liberal jamás podría estar de acuerdo con una era de control total.