Para Trump, la guerra con Irán "terminó" y se lo comunicó al Congreso: "Las hostilidades han cesado"
La Casa Blanca comunicó formalmente al Congreso de Estados Unidos que considera concluida la guerra contra Irán, al asegurar que "las hostilidades han cesado". La notificación fue enviada por el presidente Donald Trump mediante una carta dirigida a los líderes legislativos, en una jugada que le permite evitar solicitar una nueva autorización para continuar las operaciones militares.
El envío se produjo justo cuando se cumplía el plazo de 60 días establecido por la Resolución de Poderes de Guerra de 1973, normativa que obliga al presidente a obtener aval del Congreso para sostener acciones bélicas prolongadas. Ese límite vencía el 1 de mayo, tras el inicio del conflicto el 28 de febrero de 2026.
Donald Trump da por terminada la guerra con Irán: "Las hostilidades han cesado"
En su carta, Trump sostuvo que las hostilidades finalizaron en los hechos semanas atrás. "No ha habido intercambio de disparos entre las Fuerzas Armadas de Estados Unidos e Irán desde el 7 de abril de 2026. Las hostilidades que comenzaron el 28 de febrero han cesado", afirmó.
La administración también argumentó que el cese al fuego vigente desde principios de abril implica que el reloj legal dejó de correr. En esa línea, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, defendió ante el Congreso que el plazo "se pausa o se detiene" en un contexto de tregua.
Sin embargo, especialistas en derecho constitucional y legisladores de la oposición cuestionaron esa interpretación. El senador demócrata Tim Kaine fue directo: "No creo que el estatuto apoye eso". Más tajante aún fue su colega Richard Blumenthal, quien sostuvo que "no hay botón de pausa en la Constitución ni en la ley".
El trasfondo del conflicto institucional radica en que el Congreso no autorizó formalmente la guerra ni aprobó una prórroga para una retirada ordenada, como prevé la legislación. De hecho, el Senado rechazó reiteradamente iniciativas para frenar las operaciones, mientras los legisladores se retiraron de Washington por una semana de receso.
Pese a declarar el fin de las hostilidades, la propia Casa Blanca reconoció que la amenaza iraní "sigue siendo significativa". En paralelo, Estados Unidos mantiene un bloqueo naval para impedir la salida de petróleo iraní, mientras Teherán conserva el control del estratégico estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio energético global.
Al ser consultado, Trump descartó de plano buscar autorización legislativa y apeló a antecedentes históricos. "Ningún otro presidente lo ha pedido antes", afirmó, al tiempo que calificó la ley de poderes de guerra como "totalmente inconstitucional", una postura que también sostuvieron en el pasado mandatarios como Bill Clinton y Barack Obama.
Dentro del propio oficialismo republicano comenzaron a surgir señales de incomodidad. El líder de la mayoría en el Senado, John Thune, descartó por ahora avanzar con una votación para autorizar el uso de la fuerza, aunque varios legisladores pidieron discutir el tema.
Entre ellos, la senadora Susan Collins votó junto a los demócratas para frenar el conflicto y advirtió que el plazo legal "no es una sugerencia, es un requisito". Otros senadores republicanos también reclamaron mayor participación del Congreso en decisiones militares, incluso condicionando futuros fondos para la guerra.
La disputa abre un nuevo capítulo en la tensión histórica entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo en Estados Unidos respecto al uso de la fuerza militar. Mientras la Casa Blanca busca cerrar el frente bélico sin pasar por el Congreso, crecen los cuestionamientos sobre la legalidad de esa decisión y sus implicancias institucionales.