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El alto costo político que paga Milei por bancar a Adorni: cae en las encuestas y se devalúa su discurso "anti casta"

Las acusaciones contra el jefe de gabinete ingresaron en una fase de espiralización. El presidente cae en las encuestas y el kirchnerismo festeja
06/05/2026 - 07:00hs
El alto costo político que paga Milei por bancar a Adorni: cae en las encuestas y se devalúa su discurso "anti casta"

El hecho de que se hable ya no de Manuel Adorni, sino de la "cascada" de su casa de country y hasta se haya convertido en meme de las redes y motivo de chanzas, da la pauta de qué tan grave el tema se ha convertido para Javier Milei: está devaluando el discurso oficialista sobre la honestidad como pilar de la gestión y el desprecio por la impunidad de "la casta".

La cascada, cuyas fotos circularon y hasta el propio Milei retuiteó, entra en esa categoría que ha sido estudiada por los politólogos en los últimos años. Igual que las valijas de José López, igual que la "reconstrucción" en el estudio de TV de Jorge Lanata sobre el espacio que ocupaban los euros que Lázaro Báez recolectaba por la obra pública. Se trata de acusaciones cuya potencia reside en la imagen.

A Adorni, en definitiva, no se le ha imputado delito contra el Estado, sino que más bien las sospechas están centradas en hacer lo que tantos argentinos de clase media: guardar dólares bajo el colchón, mantenerlos fuera del radar de ARCA y utilizarlos en efectivo gastos turísticos o arreglos inmobiliarios.

Podría hasta usarse su caso como ejemplo ilustrativo de por qué Toto Caputo aboga por la "dolarización endógena" y la formalización de los u$s200.000 millones que los argentinos mantienen ociosos, ahorrados por fuera del mercado de capitales.

Pero el empecinamiento en negar lo evidente hace que las faltas de Adorni parezcan mucho peores, porque a la falta se le agrega la opacidad a la hora de dar información. Ya en su primera conferencia de prensa, el intento por acallar a los periodistas y reprocharles que se pusieran en rol de jueces trajo un efecto boomerang.

La comparecencia ante el Congreso el 29 de abril confirmó que la oposición no tiene fuerza como para aplicar un voto de censura, sino que más bien corre tras el humor de la opinión pública. Pero Adorni se equivocó al creer que allí iba a terminar su lapidación mediática: sus bienes son visibles, hay fotos de la "cascada" y de la factura por las refacciones. Su departamento de la calle Miró suele estar custodiado por gendarmes, para evitar que los estudiantes de la vecina Facultad de Filosofía y Letras caminen la cuadra de distancia desde la calle Puan para hacer clases abiertas y "escraches".

Al jefe de gabinete y vocero le resulta difícil hoy anunciar cualquier tema de la agenda económica del gobierno sin que la conferencia de prensa se enrarezca y termine derivando en un debate sobre la declaración patrimonial.

Ruido de fondo

Y hay señales de que el gobierno está acusando el golpe: entre rumores sobre tanteos a posibles sucesores de Adorni, se supo que Milei recibió a un grupo de "influencers" de las redes sociales para definir la estrategia en la nueva etapa de la "batalla cultural", y que tiene a los periodistas como centro de las acusaciones.

Ya circulan versiones sobre que el cargo fue ofrecido a Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, quien se mostró renuente, y sugirió que asumiera el diputado -y ex ministro de defensa- Luis Petri.

Como ruido de fondo, circulan encuestas que marcan un preocupante ascenso en la intención de voto de Axel Kicillof, quien le saca una diferencia de 12 puntos a Milei en un sondeo de la consultora Zuban Córdoba.

La pauta de que en el gobierno se toman en serio esa amenaza la dio el ministro de economía, Toto Caputo, en el foro Llao Llao, durante el pasado fin de semana largo. El ministro intentó transmitir su optimismo por los dólares que aportarán los sectores emergentes, como el petróleo y la minería, pero no pudo eludir el tema que sobrevolaba las mesas del "círculo rojo". Por eso minimizó las chances presidenciales de Kicillof, en una intervención que sonó algo contradictoria, dado que fue él mismo quien explicó que los bonos con vencimiento en 2028 tenían un diferencial de tasa de más de tres puntos respecto de los que vencen en 2027, justamente por el "riesgo kuka" que perciben los inversores.

Tal vez peor que el fenómeno Kicillof sea el hecho de que se está poniendo sobre la mesa nombres de presidenciables afines al ámbito empresarial, sobre todo después de las peleas públicas de Milei con el líder de Techint, Paolo Rocca, y de Aluar, Javier Madanes Quintanilla.  

Es en ese punto que se plantea el interrogante obvio: ¿por qué Milei se ha empecinado en sostener a Adorni? Algunos politólogos, como Andrés Malamud, arriesgan que el funcionario cumple una función de "pararrayos", y concentra las críticas en un momento en que la agenda económica muestra problemas. Pero también mencionó un tema de la interna: desprenderse de Adorni significaría una merma en el poder de Karina Milei frente al sector liderado por Santiago Caputo.

El discurso moralista, en riesgo

Pero más allá de la especulación sobre qué ocurrirá con Adorni, lo que resulta innegable es que Milei ya empezó a pagar un costo político: su discurso sobre la moralidad como principio rector del gobierno y su apuesta a la diferenciación con el peronismo está sufriendo un golpe.

Tras el escándalo de Adorni, y con el efecto acumulativo de casos como la criptomoneda Libra, y la agencia Andis, al presidente se la hace cada vez más difícil sostener discusiones con el kirchnerismo como las del pasado 1° de marzo al inaugurar las sesiones del Congreso.

De hecho, en este momento los encuestadores observan que Kicillof no es percibido como un dirigente corrupto, aun cuando sea apoyado por el kirchnerismo, que ha tenido varios funcionarios condenados, incluyendo a Cristina Kirchner.

Milei, en cambio, sí aparece salpicado por las sospechas, lo cual pone en duda si podrá mantener su discurso moralista en la campaña electoral de 2027. Más bien, comentan los analistas, deberá centrarse en su eficacia para superar el trauma de la inflación y mostrar una recuperación en la actividad productiva y el empleo.

¿Adorni será víctima del pragmatismo?

Lo cierto es que Milei ya ha demostrado pragmatismo en lo que respecta a su equipo de gobierno. Personas que habían merecido sus elogios y a quienes defendió públicamente de las críticas, pasaron abruptamente a ser defenestrados cuando las condiciones políticas cambiaron.

Victoria Villarruel, Nicolás Posse, Diana Mondino, Guillermo Francos, José Luis Espert, entre otros de una larga lista, pueden dar cuenta de que una expresión de apoyo de Milei no es, en absoluto, una garantía de supervivencia política.

En algunas ocasiones, las salidas del equipo de gobierno han sido parte de una venganza contra algún sector -como cuando el entonces director de AFIP, Osvaldo Giordano, fue echado como castigo indirecto a su esposa, la diputada Alejandra Torres, por no dar su apoyo a la primera versión de la ley Bases-.

En otros casos, hubo sospechas de traición, como es notoriamente la situación de la vicepresidente Villarruel. También hubo situaciones de recambios de funcionarios en las que se buscó saldar disputas internas en el partido de gobierno o mejorar la situación con aliados.

Pero acaso el caso más paradigmático sea el del ex diputado Espert, elegido para encabezar la lista de candidatos en la crucial batalla electoral por la provincia de Buenos Aires. Espert era acusado de ser asociado de Fred Machado, un empresario argentino preso por narcotráfico y con pedido de extradición a Estados Unidos. Machado había donado u$s200 mil a la campaña de Espert, cuando en 2019 se postuló a la presidencia.

Milei, que había apoyado enfáticamente a Espert y hablaba sobre operaciones mediáticas para perjudicar las chances electorales del gobierno, no tuvo inconveniente en aceptar la "renuncia" del candidato y buscar un sustituto de urgencia.

El presidente justificó la decisión con el argumento de que no podía permitir que "una operación maliciosa" pusiera en riesgo el proceso de reformas. Es decir, el mismo argumento con el que antes había apoyado a Espert fue la justificación para sacarlo de la lista.