Milei, con todo: dijo que Adorni "no está sucio", que "ni en pedo se va" y reprendió a Bullrich por "espoilear"
Javier Milei salió con los tapones de punta a defender a Manuel Adorni. El Presidente confirmó que el jefe de Gabinete presentará su declaración jurada antes del 31 de julio, plazo establecido por la normativa vigente. Y dejó un mensaje sin vueltas para quienes piden su cabeza: "Ni en pedo se va".
Las declaraciones llegaron horas después de que Patricia Bullrich pidiera públicamente que Adorni muestre "de inmediato" sus números. Un pedido que encendió las alarmas en Casa Rosada y expuso las primeras grietas internas en el oficialismo, justamente en un momento en que el Gobierno necesita unidad para avanzar con su agenda legislativa.
"Manuel estaba en eso, ya tiene los números", aseguró Milei en diálogo con LN+. Acto seguido, reprendió a Bullrich: "Lo que hizo Patricia es espoilear".
Durante la entrevista, el Presidente intentó no dejar margen para interpretaciones y bajar una línea clara: Adorni cuenta con respaldo total y el capítulo de la declaración jurada se cerrará en el marco de lo que establece la normativa. "Es algo inminente que las presente, tiene que ver con la cuestión judicial, soy bastante bruto en cuestiones legales", dijo.
La defensa cerrada y el ataque al periodismo
Milei no se limitó a respaldar a su jefe de Gabinete. Aprovechó la oportunidad para arremeter contra el periodismo y lo que calificó como una "campaña" en su contra.
"El periodismo no puede violentar el principio de presunción de inocencia", disparó. Y agregó: "Creo que ustedes no están por encima de la Constitución".
El mandatario acusó a los medios de hacer "juicios sumarísimos" y condenar sin pruebas. Una crítica que viene repitiendo desde que estalló el escándalo en torno a los gastos de Adorni.
También mencionó a Marcela Pagano, a quien tildó de "gran mentirosa". Según Milei, las acusaciones contra su funcionario son "fantasías engendradas" para ensuciar la imagen del Gobierno.
El Presidente dejó en claro que no modificará su postura aunque la opinión pública o los medios presionen. "Yo no gobierno por la imagen, gobierno para ser el mejor gobierno de la historia argentina", sentenció con firmeza.
Sin enojo con Bullrich pero con límites claros
A pesar de la dureza de sus palabras, Milei restó dramatismo al pedido público de Bullrich. "No me molestó en lo más mínimo lo que dijo Patricia", afirmó.
Reveló que el tema había sido conversado antes de su último viaje al exterior. Una aclaración que busca mostrar coordinación interna, aunque el timing de las declaraciones de Bullrich genera dudas.
De todos modos, el Presidente trazó una línea roja que nadie en su equipo debería cruzar. "El presidente soy yo", recordó. Y advirtió: "Si a alguno no le gusta lo que decido, se lo tendrá que fumar o irse".
Milei dejó en claro que no tolerará presiones internas para tomar decisiones sobre su Gabinete. Menos aún cuando considera que las acusaciones carecen de fundamento.
"He protegido cada vez que han atacado a alguno de mis ministros con calumnias", explicó. Y remató: "No voy a cambiar mi forma de proteger a mis colaboradores cuando son honestos".
La apuesta por Adorni y el mensaje a la tropa
"Las cosas que Adorni me presentó estaban en orden", afirmó Milei. Y fue categórico: "Cuando alguien está sucio no tengo problemas en ejecutar a alguien".
El Presidente aseguró conocer el expediente del jefe de Gabinete al detalle. "Me consta que Adorni no está sucio, está limpio", sentenció.
Milei también puso sobre la mesa el horizonte electoral de 2027. Y lo hizo con un tono desafiante que caracteriza su estilo de comunicación.
"En el 2027 los argentinos determinarán si quieren seguir abrazando las ideas de la libertad y caminar hacia ser una potencia", planteó el Presidente. Una frase que resume su estrategia de polarización electoral.
El mandatario contrapuso dos modelos de país. Por un lado, "las ideas de la libertad" que impulsa su gestión. Por el otro, lo que definió como "el modelo cavernícola para ser Cuba".
"La decisión de mantener este rumbo soy el único que tuvo el coraje de ponerlo en marcha", afirmó. Una autopercepción como líder disruptivo que repite cada vez que enfrenta cuestionamientos.
Y cerró con una provocación que busca mostrarlo inmune a las presiones: "Si la gente decide volver al fracaso, nosotros no tenemos ningún problema, nos volvemos a trabajar al sector privado".
Una declaración que revela tensiones. El caso Adorni puso en evidencia que el consenso interno no está garantizado. Y que las próximas semanas serán clave para medir cuánto poder real tiene el Presidente sobre su propia tropa.