ANEXIÓN DE VENEZUELA

Trump volvió a cargar con la idea de anexar Venezuela a EE.UU.: la contundente respuesta de Delcy Rodríguez

El avance diplomático de Washington desata reacciones en América Latina mientras voceros regionales denuncian violaciones a la soberanía
Por iProfesional
POLÍTICA - 11 de Mayo, 2026

El presidente estadounidense Donald Trump confirmó que está "considerando seriamente" convertir a Venezuela en el estado número 51 de Estados Unidos. La declaración la hizo en una llamada telefónica con John Roberts, presentador de Fox News, quien compartió la conversación en su cuenta de X.

"Acabo de colgar el teléfono con Trump. Me dijo que está considerando seriamente hacer de Venezuela el estado número 51", publicó Roberts. Según el periodista, el mandatario justificó la idea asegurando que los venezolanos "lo aman".

La amenaza de anexión se suma a una lista creciente de territorios que Trump ha mencionado en sus planes expansionistas. Canadá, Groenlandia, Panamá y Cuba figuran entre los países y territorios que el presidente estadounidense sugirió anexar o controlar mediante fuerza militar.

Pero las declaraciones sobre Venezuela llegan en un momento crítico: después de la captura del líder venezolano Nicolás Maduro en enero y mientras funcionarios de la Casa Blanca negocian con compañías petroleras estadounidenses para controlar la infraestructura energética del país sudamericano.

La respuesta de la presidenta interina de Venezuela

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, respondió desde La Haya cuando medios venezolanos le preguntaron sobre las declaraciones de Trump. Su posición fue contundente.

"Eso no está previsto, jamás estaría previsto, porque si algo tenemos los venezolanos es que amamos nuestro proceso de independencia", declaró Rodríguez.

La funcionaria defendió la historia venezolana construida por "la gloria de hombres y mujeres que dieron su vida" por hacer de Venezuela "no una colonia, sino un país libre".

La operación militar que precedió a las amenazas de anexión

Las declaraciones de Trump no son solo palabras. Estados Unidos ya desplegó una de las flotas navales más grandes en el Caribe en décadas y mantiene una campaña de bombardeos letales contra supuestas embarcaciones de narcotraficantes en la región.

La operación militar incluyó la captura de Maduro y su esposa Cilia Flores el 3 de enero. Desde entonces, funcionarios de la Casa Blanca viajaron repetidamente a Caracas para negociar acuerdos con empresas estadounidenses de energía y minería.

Las conversaciones se aceleraron mientras la guerra de Estados Unidos con Irán amenaza el suministro energético mundial. El objetivo: estrechar lazos con Rodríguez y su gobierno interino.

Trump calificó las operaciones estadounidenses en Venezuela como una muestra de "genialidad militar" en declaraciones a periodistas en la Casa Blanca el lunes.

"Venezuela es un país muy feliz en este momento", dijo también Trump a Sharyl Attkisson, del programa Full Measure, en una entrevista que se emitió el 10 de mayo. "Estaban desdichados. Ahora están contentos. Todo está bien gestionado".

El mandatario estadounidense continuó: "La producción de petróleo es enorme, la mayor en muchos años. Y las grandes compañías petroleras están instalando las torres de perforación más grandes y espectaculares que jamás hayas visto".

Qué pasa con la democracia venezolana tras la intervención

Rodríguez no anunció públicamente un calendario para celebrar elecciones democráticas. La ausencia de fechas generó temores de que la Casa Blanca abandonara su objetivo declarado de impulsar al país hacia la democracia.

La líder interina se limitó a decir que las elecciones se celebrarían "en algún momento". Mientras tanto, Estados Unidos consolida su presencia en territorio venezolano.

"Estamos en la fase de estabilidad", declaró recientemente a Politico Jarrod Agen, principal asesor energético de Trump. Y agregó: "Se trata fundamentalmente de concretar los acuerdos energéticos y conseguir fondos para las actividades cotidianas de Venezuela".

Estados Unidos reabrió su embajada en Caracas en marzo. Los vuelos directos desde suelo estadounidense se reanudaron el mes pasado.

Tras el anuncio de la captura de Maduro en enero, Trump dijo que un grupo interino liderado por altos funcionarios de su Administración "gobernaría" el país durante "un período de tiempo". El plazo quedaría a criterio de Estados Unidos para determinar cuándo podría tener lugar una "transición pacífica y justa".

El presidente no descartó enviar tropas estadounidenses a territorio venezolano. Sugirió que los recursos militares de Estados Unidos protegerían la vasta infraestructura petrolera de Venezuela, un país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.

Las limitaciones legales y las reacciones internacionales

Trump no puede declarar legalmente a Venezuela como el estado número 51 sin la aprobación del Congreso de Estados Unidos o el consentimiento venezolano. El mandatario tampoco descartó la intervención militar en lo que respecta a sus ambiciones imperiales de ocupar Groenlandia.

El secretario de Estado Marco Rubio matizó las amenazas militares a Venezuela en su testimonio ante miembros del Congreso en enero. Afirmó que Estados Unidos no estaba "preparado" para emprender acciones militares en Venezuela "en ningún momento" después de la captura de Maduro. "La única presencia militar que verán en Venezuela son nuestros guardias de la Infantería de Marina en la embajada", dijo.

Pero Trump siguió insinuando su interés en anexar el país. "¿Estadidad para Venezuela? ¿Estado N°51?", escribió en Truth Social después de que Venezuela derrotara a Italia en el Clásico Mundial de Béisbol en marzo.

El miércoles pasado aseguró que los venezolanos "están bailando en las calles" por los beneficios económicos de las inversiones estadounidenses en el sector petrolero.

Trump también aprovechó la crisis venezolana para revivir una teoría conspirativa desacreditada. Según esta teoría, las empresas de tecnología electoral fueron diseñadas para amañar las elecciones venezolanas y luego desplegadas en Estados Unidos para manipular los resultados y llevar a Joe Biden a la presidencia. En enero, el presidente compartió una publicación que afirmaba que la CIA había subcontratado a esas empresas para amañar las elecciones en su contra en 2020.

Trump bromeó en varias ocasiones con postularse a la presidencia en unas futuras elecciones de Venezuela, al asegurar que "obtendría un respaldo mayor que el de cualquier otra persona en la historia".

Las amenazas del presidente alarmaron a defensores de derechos humanos. Una coalición de más de 40 grupos que trabajan en América Latina expresó su preocupación en un comunicado conjunto a principios de este año.

"El pueblo venezolano merece una transición democrática y que los responsables de graves violaciones de los derechos humanos rindan cuentas ante la ley", escribieron los grupos.

Los críticos temen que Estados Unidos pueda desconocer acuerdos internacionales y abrir la puerta a que regímenes autoritarios tomen medidas similares en otras regiones del mundo.

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