Paradoja de la motosierra: en la UBA se fortalece el poder de la "casta"
Un histórico referente liberal de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, Dr. Alejandro González Escudero, resumió el estado actual de la conducción de la importante facultad de la avenida Córdoba y del rectorado de la institución educativa más prestigiosa de la Nación, "es como si Oscar Shuberoff continuara siendo rector".
La mención al fallecido y controvertido rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA) entre los años 1986 y 2002, Oscar Shuberoff, sirve para explicar el poder creciente de dos dirigentes de la Unión Cívica Radical (UCR) que, en las últimas semanas, se convirtieron en protagonistas de una lucha por presupuesto que consiguió obtener un consenso generalizado en toda la comunidad educativa y en la opinión pública del país.
Paradoja de la Motosierra: ¿hay ajuste en la UBA con Javier Milei?
Las marchas universitarias se han convertido en un ejemplo perfecto de resistencia contra el ajuste implacable que realizan las autoridades de la administración de Javier Milei al no ejecutar la Ley de Financiamiento Educativo y judicializar la norma ratificada por el Parlamento a pesar de contar con un fallo judicial en contrario que parece inamovible por sus fundamentos.
La protesta del gobierno libertario se radicó ante la Corte Suprema de Justicia que deberá dirimir en este conflicto de poderes que pone en riesgo el funcionamiento de la educación superior en todo el país. Pero, sea cual fuere la definición del caso presentado, la IV marcha estudiantil de esta semana, ubicó en primer plano la figura saliente y calva del vicerrector de la UBA y dirigente de mayor peso de la tradicional casa de estudios, Emiliano Yacobitti.
Yacobitti, es una figura en ascenso en el universo del radicalismo y la oposición frontal al proyecto de La Libertad Avanza para la Nación y su figura se vio beneficiada por la insólita decisión del gobierno nacional de enfrentarse a los estudiantes y profesores de las universidades que pone a tres de sus principales funcionarios, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, el secretario de Educación, Carlos Torrendell y el subsecretario, Alejandro "galleguito" Álvarez al borde de ser imputados por presunto incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos.
Los rectores ya avisaron que se avanzará en ese sentido y, tras el éxito de lo reciente movilización, comenzaron a confirmarse quienes decidirán el destino de la UBA, al tiempo que se erigirán en los principales opositores al gobierno de los hermanos Milei.
La casta universitaria no se diluye desde el año 1986
González Escudero señaló a iProfesional que "si la idea del Gobierno era cambiar las cosas en la UBA, no lo estaría logrando si se toma en cuenta el enorme triunfo conseguido hace unos días por el dirigente universitario y ex ministro de producción porteño de Horacio Rodríguez Larreta, José Luis Giusti, en el claustro de profesores. Consiguió 15 consejeros sobre 16 y la oposición sólo consiguió 1 de la lista Verde".
Giusti ya fue decano y renunció en el 2015 alegando motivos personales luego que fuera señalado por presuntas vinculaciones con proveedores de hospitales de la UBA. "La victoria que consiguió recientemente lo pone en carrera para ser decano por segunda vez en Económicas y fortalecer el armado con la conducción que su espacio ejerce, además, en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas", afirmó González Escudero.
Pero, la avanzada con la motosierra de Milei generó el crecimiento de la figura del vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti. Es el verdadero poder detrás de la figura del actual rector, el ex decano de la Facultad de Medicina, Ricardo Gelpi, y tienen mandato hasta fines de julio de este año.
EL 1° de agosto deberá haber un nuevo decano surgido de la asamblea que domina ampliamente la conducción de Yacobitti. El nombramiento del rector de la UBA es el paso final de un procedimiento que se inicia con la conformación de los Consejos Directivos de las 13 facultades que tiene la Universidad, pasando por la posterior designación de un decano en cada una de ellas, hasta llegar a la elección de los integrantes del Consejo Superior. El momento de la elección del nuevo rector es la Asamblea Universitaria, que está compuesta por 236 consejeros.
Todo indica que será el momento de Emiliano Yacobitti de suceder a Gelpi y continuar con una tradición de dominio de la UBA que inauguró Oscar Shuberoff en 1986 y que para Javier Milei no se trata más que una "casta" enquistada en el poder universitario.
Durante la realización de la I Marcha Educativa en 2024, el Presidente señaló públicamente, "...vimos como, una vez más, aquellos que pretenden seguir viviendo a expensas de los argentinos se montaron sobre una mentira para promover sus intereses. Al margen de la discusión acerca de cuál modelo de educación superior es deseable para un país en el que seis de cada diez chicos menores de 14 años son pobres, los mismos vivos de siempre utilizaron el escudo de una causa que suena noble para defender sus intereses de casta".
El poder no se comparte como parte del legado de Shuberoff
Como muchos jueces, sindicalistas, y empresarios que detentan el poder desde sus cámaras sectoriales, Shuberoff, decidió que era preferible afianzarse en el poder del rectorado de la UBA y, desde ese lugar de trascendencia, ver pasar presidentes y gobiernos enteros. Dieciséis años de gobierno de la UBA que el analista, Marcos Britos analiza desde una posición de la izquierda política.
"A lo largo de los últimos treinta y cinco años la Universidad Pública fue siendo fagocitada por el capital privado, financiero y mercantil, en un acuerdo de partes reglamentado en su repartija por el Consejo Superior de sus gerentes académicos. Esta reconversión fue planteada y desarrollada en sus bases fundacionales por Oscar Shuberoff a partir de 1985 y sellada entre Carlos Menem y Raúl Alfonsín cuando acordaron los límites de la reforma constitucional en el Pacto de Olivos de 1992/3", escribió Britos para justificar el domino de Shuberoff y sus continuadores en el poder de la UBA.
Alejandro González Escudero, profesor en la facultad de Ciencias Económicas, vivió el momento de asunción de Shuberoff al poder en 1986 y lo que estaba en juego en ese momento para el futuro. "Ese año la asamblea universitaria se disponía a resolver entre los dos candidatos principales: Alejandro Paladini, un prestigioso biólogo con reconocimientos académicos ycientíficos de relieve, y Oscar Shuberoff, un contador fuertemente ligado a la famosa Franja Morada, eficiente expresión política de una parte del radicalismo".
Escudero reseñó, "La discusión se enfocaba en qué forma se le daría a la Universidad después del gobierno militar. Por ejemplo, sobre el ingreso a la Universidad, si sería irrestricto, tal como lo había establecido Alfonsín, o con examen de ingreso. Si la Universidad tenía que ser un vehículo de acción de política partidaria o debía mantenerse como un ámbito de debate, sin ser un instrumento operativo. En definitiva, si el gobierno de la Universidad tenía que ser ejercido por los políticoso por los académicos.Shuberoff obtuvo 108 votos. Paladini, 58.El bastión de Shuberoff a lo largo de su gestión fue la Facultad de Ciencias Económicas, dedonde surgieron sus principales colaboradores, seguidores y, desde luego, también los que lo continuaron".
Para Marcos Britos, ese momento, abril de 1986, fue bisagra para la consolidación de lo que Milei entiende como "casta", porque, "La resultante, (del Pacto de Olivos y el dominio de Shuberoff), es un presente en el cual la Universidad Pública usa sus herramientas generadoras de conocimiento al servicio de la acumulación de plusvalía de empresas privadas, con un beneficio empresario recíproco: las universidades estatales también acumulan plusvalía por la venta de su mercancía en forma de "transferencia tecnológico/científica. Las consecuencias son múltiples y se expresan en acumulación de denuncias de corrupción y competencia, repartija de empujones y beneficios de particulares o grupos de particulares, en un contexto de discusiones que ocurren en las Comisiones de los Consejos Superiores, donde lo central pasa por las cláusulas de los convenios, los contratos, las prestaciones de servicios a terceros, los recortes presupuestarios internos y la respuesta a los chantajes financieros externos e internos, con prestidigitación financiera. Luego, como en un directorio empresario, se dan discursos y se levanta la mano en base a los acuerdos logrados en las oficinas circundantes".
Tras la gestión del rector, Guillermo Jaim Etcheverry, un reconocido médico, académico e investigador en 2002, pareció que los tiempos cambiarían. Pero no logró consolidarse y para González Escudero, el estado de cosas actual no cambiará porque todo indica que Shuberoff dejó sus herederos corporizados en figuras como Yacobitti o Giusti.
"Luego del paso de Etcheverry, el control fue retomado por los grupos afines a la gestión de Shuberoff. Y aunque algunos de los futuros rectores no provinieron de la cantera de la Facultad de Ciencias Económicas, la poderosa Secretaría de Hacienda de la Universidad, que maneja los recursos y el presupuesto,estuvo siempre en manos de este cerrado grupo de contadores y economistas. Fueron rectores Rubén Hallú, de Veterinaria, de 2006 a 2014, Alberto Barbieri, contador, integrante del grupo de Económicas, de 2014 a 2022 y Ricardo Gelpi, de Medicina, de 2022 hasta este año".
La novedad pasa por el gobierno de Javier Milei que está produciendo una paradoja. Allí donde dice combatir a la "casta" no hace más que fortalecerla con sus decisiones.
Para Marcos Britos, en un paper redactado para huella del sur, explicó, "Milei y su delirio capitalista financiero a ultranza, se corrió de los acuerdos del Pacto de Olivos y se propuso enfrentar al Partido del Estado, es decir, lo que él considera una alianza entre radicales, peronistas (y variantes) para aprovecharse de los empresarios usando al Estado como herramienta de presión y sometimiento. Como parte de esa disyuntiva, la Universidad Pública se encuentra en la misma situación que cualquier otra institución del sistema Estado: hundirse o acordar con el gobierno", señaló.
A su vez justificó, "... acordar con Milei es acordar un precio, no un objetivo. Su objetivo se asienta en que al país que él imagina, le alcanza con las empresas de educación privadas que ya existen. Por eso propone una reducción total de la financiación pública y su reemplazo por los enormes ingresos (que solo conocen y manejan los gerentes académicos) de esa venta de servicios a terceros, para que ese capital no se destine a las campañas partidarias de los gerentes académicos y sus negocios. Y si hiciera falta más dinero, que cobren los títulos de grado, como ya lo hacen con los posgrado."
Por ese cruce se explica el fortalecimiento de figuras de la UCR que alzan las banderas de la educación pública.
González Escudero lo advirtió en diálogo con iProfesional: "El irresuelto problema del financiamiento universitario abrirá una oportunidad para quel os herederos de Shuberoff, además de tener el poder, puedan ostentar sin disimulos los principales cargos. Algunos de los viejos defensores de la 'independencia' de la Universidad hoy ya mayores,quedamos perdidos entre los miles de docentes que trabajan en sus aulas cotidianamente, aunque muy lejos de influir con esas ideas sobre el futuro de la organización".