VIDEO | Crisis en Bolivia: violentos enfrentamientos sacuden La Paz y exigen la renuncia del presidente
La Paz se convirtió este lunes en el epicentro de una jornada de violencia política que dejó al menos un manifestante herido y el centro administrativo de Bolivia completamente paralizado. Las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a columnas de manifestantes que intentaron romper el cerco policial y militar en torno a la Plaza Murillo, donde funciona el Palacio de Gobierno.
El presidente Rodrigo Paz, quien asumió hace apenas seis meses poniendo fin a dos décadas de hegemonía del Movimiento Al Socialismo (MAS), enfrenta su mayor desafío político. El conflicto escaló con la llegada a la capital de la marcha liderada por sectores afines al expresidente Evo Morales, tras siete días de movilización desde distintos puntos del país.
Los sectores movilizados, encabezados por la Central Obrera Boliviana (COB), sindicatos de campesinos y maestros rurales, ratificaron su principal demanda: la dimisión del mandatario. Las protestas ya cumplieron dos semanas sin señales de retroceso.
Enfrentamientos violentos en el corazón de la capital
Los choques de este lunes registraron un nivel de hostilidad sin precedentes en las últimas semanas. Según informes oficiales y de prensa, los manifestantes respondieron a los agentes químicos de la policía con el uso de petardos, palos con clavos y explosivos caseros.
El viceministro de Régimen Interior, Hernán Paredes, calificó estas acciones como "delincuenciales" y advirtió que los responsables serán procesados penalmente. La violencia dejó imágenes de caos en pleno centro paceño, con columnas de humo, barricadas improvisadas y civiles corriendo entre gases.
En este contexto, el fiscal general del Estado, Roger Mariaca, confirmó que se emitió una orden de aprehensión contra Mario Argollo, secretario ejecutivo de la COB. La medida se basa en informes de inteligencia y denuncias del Ministerio de Gobierno por presunta instigación a la violencia.
El vocero presidencial, José Luis Gálvez, fue más allá y denunció que grupos radicales, como los denominados "Ponchos Rojos", habrían pasado al uso de armas de fuego y estarían realizando llamados a una "guerra civil". Estas acusaciones elevaron la tensión política a niveles críticos.
Qué hay detrás de la crisis que paraliza Bolivia
La crisis tiene raíces económicas y sociales profundas. Las protestas comenzaron con la exigencia de un aumento salarial del 20% para los trabajadores, pero derivaron rápidamente en el pedido de renuncia del mandatario, reflejando un descontento más amplio con las políticas del nuevo gobierno.
Actualmente, se estima que existen al menos 15 puntos de bloqueo en las rutas principales que rodean La Paz y El Alto. Esta situación ha generado un paulatino desabastecimiento de combustible, alimentos y medicinas en la capital boliviana.
El gobierno de Rodrigo Paz rechazó las movilizaciones por considerarlas un intento de desestabilización política. El pasado fin de semana, el mandatario hizo un llamado al diálogo que fue tajantemente rechazado por los líderes de la protesta, quienes sostienen que solo la renuncia presidencial puede desactivar el conflicto.
El desabastecimiento ya impacta en la vida cotidiana de los paceños: largas filas en estaciones de servicio, escasez de productos básicos en mercados y dificultades para acceder a medicamentos esenciales, configurando un escenario de creciente emergencia social.
La sombra de Evo Morales sobre la crisis política
Mientras La Paz arde, la figura de Evo Morales continúa en el centro de la escena política boliviana. El expresidente se mantiene refugiado en la región del Chapare debido a una orden de captura vigente por una causa de corrupción de menores.
Sin embargo, su influencia sobre sectores sindicales y campesinos sigue intacta. Los grupos movilizados este lunes responden mayormente a organizaciones que durante años fueron la base electoral y de poder del MAS, el partido que Morales fundó y lideró durante dos décadas.
La llegada de Rodrigo Paz a la presidencia representó el primer quiebre significativo en la hegemonía del MAS. Ahora, apenas seis meses después, esa ruptura enfrenta su primera prueba de fuego en las calles.
El gobierno insiste en que no cederá ante la presión y acusa a sectores ligados al expresidente de orquestar un intento desestabilizador. Los manifestantes, por su parte, sostienen que ejercen un derecho legítimo de protesta ante políticas que consideran perjudiciales para los trabajadores y sectores populares.