El Gobierno, atento a la crisis en Bolivia: no descarta reforzar la seguridad en la frontera
El Gobierno nacional monitorea con preocupación la crisis política y social que atraviesa Bolivia y no descarta reforzar la seguridad en la frontera norte si el conflicto continúa escalando. En la Casa Rosada aseguran que la situación está "bajo evaluación permanente" y que cualquier decisión operativa quedará en manos del Ministerio de Seguridad, encabezado por Alejandra Monteoliva.
Por el momento, en Nación aclaran que no está previsto reactivar el denominado Plan Roca, el esquema de despliegue militar para tareas de vigilancia en zonas fronterizas. Sin embargo, admiten que el agravamiento de la crisis boliviana podría generar consecuencias directas en provincias del norte argentino.
En el Ejecutivo sostienen que siguen el escenario con cautela para evitar señales de sobrerreacción, aunque reconocen que en las últimas horas se intensificó el seguimiento de los acontecimientos en el país vecino.
La preocupación oficial gira en torno a dos ejes centrales: un posible incremento de los movimientos migratorios y el riesgo de una mayor actividad vinculada al crimen organizado en pasos fronterizos y corredores del norte del país.
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Mientras tanto, Bolivia atraviesa días de máxima tensión política y social. Las protestas contra el presidente Rodrigo Paz se multiplicaron en distintas regiones, con bloqueos de rutas, enfrentamientos callejeros y problemas de abastecimiento.
La Central Obrera Boliviana volvió a movilizarse para exigir la renuncia del mandatario, mientras persisten las largas filas para conseguir combustible y se profundizan las dificultades para acceder a alimentos y oxígeno medicinal en hospitales. En medio de la crisis, además, presentó su renuncia el ministro de Trabajo, Edgar Morales.
La Argentina ya tuvo participación indirecta en el conflicto. El canciller Pablo Quirno rechazó las acusaciones de Evo Morales sobre un supuesto envío de asistencia militar argentina al gobierno boliviano.
Según explicó el funcionario, los vuelos argentinos tuvieron únicamente fines humanitarios y estuvieron destinados al traslado de alimentos y provisiones ante los bloqueos que afectan distintas regiones bolivianas. En el Gobierno remarcan que esa asistencia no implica una intervención operativa en la crisis interna del país vecino.
En Balcarce 50 también siguen de cerca el posible impacto regional del conflicto y analizan distintos escenarios en caso de que la situación continúe deteriorándose. La atención oficial está puesta especialmente en los pasos fronterizos, la circulación de personas y mercaderías y las necesidades de control que podrían surgir en el norte argentino.
Si bien existen antecedentes recientes de operativos especiales en la frontera norte, desde el Ejecutivo insisten en que cualquier refuerzo dependerá de cómo evolucionen los acontecimientos en Bolivia y del nivel de riesgo detectado en la zona limítrofe.
Por ahora, la instrucción oficial es mantener el monitoreo constante, coordinar acciones entre las áreas involucradas y evitar decisiones apresuradas. En paralelo, el Gobierno busca sostener una postura de respaldo institucional hacia la administración de Rodrigo Paz, aunque sin avanzar en un despliegue local inmediato.