CRISIS POR MALVINAS

Milei, furioso con Tapia por la bandera de Malvinas, mientras Cancillería busca desactivar crisis con el Reino Unido

La exhibición de la enseña en el estadio generó tensión entre autoridades argentinas y británicas, forzando gestiones diplomáticas de urgencia
Por Mariano Obarrio
POLÍTICA - 16 de Julio, 2026

La histórica victoria de la Selección argentina por 2 a 1 sobre Inglaterra, que depositó al equipo de Lionel Scaloni en la final del Mundial frente a España, desató inesperadamente un conflicto diplomático con Gran Bretaña, un país aliado al gobierno de Javier Milei. Los jugadores de "La Scaloneta" exhibieron una bandera con la leyenda "Las Malvinas son Argentinas" durante los festejos. Esto derivó en un reclamo del Reino Unido ante la FIFA y activó gestiones diplomáticas reservadas entre Buenos Aires y Londres para evitar que el episodio escalara a mayores.

Según confiaron a iProfesional fuentes oficiales, en la Casa Rosada y en la Cancillería hubo contactos durante toda la jornada para contener el conflicto. Un vocero del Gobierno de Milei confirmó que existían "reuniones a nivel diplomático por la protesta británica".

En tanto, fuentes diplomáticas agregaron que un enviado del canciller Pablo Quirno acudió a la embajada británica para pedir disculpas, mientras que el Presidente no pudo contener su enojo puertas adentro con el titular de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia, por la exhibición de la bandera. También se mostró molesto por las declaraciones de Lionel Messi sobre la situación económica de la Argentina.

"Es una gran alegría para la gente, porque sabemos que mucha gente no tiene trabajo y no llega a fin de mes", dijo el capitán de la Selección, una frase que desencajó a Milei. No obstante, el Presidente mantiene en pie el ofrecimiento para que, al regreso del Mundial y sea cual fuere el resultado, el plantel pueda celebrar en la Casa Rosada, aunque prometió que ni él ni ninguno de sus funcionarios formará parte de la foto oficial.

Tensión con el Reino Unido: las gestiones de Cancillería ante la queja de Londres

Según reconstruyó iProfesional en base a fuentes diplomáticas, el canciller Pablo Quirno encomendó al subsecretario de Política Exterior, Juan Manuel Navarro —virtual vicecanciller, dado que no hay designado formalmente un secretario de Política Exterior—, mantener un contacto directo con el embajador británico en Buenos Aires, David Cairns, para transmitirle que el Gobierno argentino no tuvo participación en la decisión de los futbolistas.

El argumento oficial de la Casa Rosada fue que el Poder Ejecutivo "no puede controlar lo que hacen los jugadores de fútbol en medio de un festejo". De todas maneras, el embajador le manifestó a Navarro que "tomaba nota" del incidente y delegó el seguimiento del tema en el segundo de la embajada, en una clara muestra de malestar por el inesperado conflicto bilateral.

En Cancillería aseguraron que el diálogo no fue del todo productivo y que el problema aún no ha sido solucionado. "Navarro volvió blanco a la Cancillería", graficaron fuentes diplomáticas muy cercanas al ministro.

En paralelo, el gobierno de Londres protestó formalmente ante la FIFA por la actitud de los jugadores y exigió sanciones. Al mismo tiempo, trascendió que la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, habría sugerido a la Cancillería adelantarse a una eventual protesta formal del Foreign Office y evaluar una respuesta diplomática rápida para evitar un deterioro mayor de la relación bilateral.

Fuentes diplomáticas señalaron que el objetivo central de Quirno fue impedir que el episodio derivara en un conflicto político de mayor magnitud con uno de los principales socios internacionales del oficialismo. Por ahora, la posición dominante en el Palacio San Martín es no sobreactuar con la embajada argentina en Londres ante el temor de generar un efecto bumerán.

Mientras tanto, el Reino Unido elevó formalmente su reclamo ante la FIFA. El secretario de Comercio británico, Peter Kyle, calificó la exhibición de la bandera como "totalmente inapropiada" y reclamó una investigación por considerar que se violó el principio de neutralidad política en los eventos deportivos.

Desde Downing Street endurecieron aún más el tono. Un portavoz oficial sostuvo que "la Copa del Mundo puede no ser nuestra, pero las Islas Malvinas sí", ratificando con firmeza la posición británica sobre la soberanía del archipiélago.

La furia de Javier Milei con el "Chiqui" Tapia y el malestar con los jugadores

En el Gobierno aseguran que Milei quedó profundamente irritado por toda la secuencia. Según distintas fuentes oficiales, el Presidente está convencido de que la aparición de la bandera no fue espontánea y sospecha que Claudio "Chiqui" Tapia impulsó la escena para perjudicar políticamente al oficialismo en un tema extremadamente sensible para su agenda de política exterior.

La molestia presidencial también alcanzó a los futbolistas de La Scaloneta que participaron activamente del festejo. A ello se sumó el enojo por las declaraciones de Lionel Messi tras el partido.

El capitán argentino afirmó que el equipo quería regalarle una alegría a un país donde "hay gente que no tiene trabajo y no llega a fin de mes", una frase que en Balcarce 50 interpretaron de inmediato como una referencia crítica hacia la gestión económica nacional.

Otro foco de malestar interno fue que el Gobierno terminó señalado públicamente por las restricciones para el ingreso de banderas al estadio, una situación que generó cuestionamientos hacia los funcionarios responsables del operativo. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había comunicado el día anterior al partido que estaban prohibidas las banderas y consignas sobre Malvinas, en un gesto unilateral hacia Gran Bretaña y los Estados Unidos.

El mensaje de Milei y la paradoja en la política exterior del Gobierno

Durante una entrevista con El Observador, Milei intentó mantener un delicado equilibrio. En un primer momento, sostuvo que la expresión de los jugadores era "un sentimiento perfectamente válido y lícito" de los argentinos. Sin embargo, inmediatamente buscó marcar diferencias.

Señaló que "un partido de fútbol es un partido de fútbol" y sostuvo que la recuperación de las Islas Malvinas debe encararse estrictamente por la vía diplomática, destacando la gestión internacional del canciller Pablo Quirno y del embajador Gerardo Werthein.

De todos modos, el mandatario afirmó que ellos habían logrado que las Naciones Unidas obligaran a Inglaterra a negociar la soberanía sobre las islas; no obstante, en Cancillería aclararon por lo bajo que lo único que ocurrió es lo que acontece todos los años en el Comité de Descolonización de la ONU, donde simplemente se insta a las dos partes a iniciar un proceso de negociación.

Asimismo, Milei advirtió que mezclar ambos planos puede generar consecuencias indeseadas y sostuvo que "ciertos errores, cuando los cometen personas con responsabilidades, pueden tener consecuencias muy negativas". Aquello pareció un mensaje teledirigido a la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien antes del encuentro había calificado a los británicos como "piratas usurpadores" y afirmó que no se trataba de un partido más.

Pero, de rebote, el tiro también impactó en La Scaloneta. Milei respondió que esas expresiones correspondían a "personas intrascendentes" cuyos dichos no eran tomados seriamente en el plano internacional.

Mientras intentaba desactivar el conflicto por la bandera, la propia Cancillería difundió oficialmente una nota de protesta presentada días antes contra el Reino Unido por el ingreso del buque militar HMS Medway en aguas del Atlántico Sur sin notificación previa.

El Ministerio de Relaciones Exteriores calificó ese movimiento como una acción ilegal y expresó su "más enérgico rechazo", al considerar que profundiza las tensiones bilaterales y vulnera los compromisos vigentes entre ambos países.

La coincidencia temporal entre esa protesta oficial y el conflicto desatado por la bandera de la Selección terminó exponiendo la complejidad del escenario diplomático que atraviesa el Gobierno en plena antesala de la final del Mundial.

En la línea diplomática aseguraron a iProfesional que todo el episodio "repite lo de siempre: las Malvinas son argentinas y se reclaman por vía diplomática, pero no se hace nada porque no hay ni una idea sobre cómo seguir, Navarro no tiene nivel para esas gestiones y la secretaria de Malvinas, Paola Di Chiaro, no tiene intervención".

"Solo existe actividad protocolar. Existe una preocupante improvisación", señalan los diplomáticos de carrera, quienes advierten que la cartera se maneja "por reacción y sin acción". Muchos expertos aconsejan negociar un gran acuerdo comercial para resolver todos los problemas en ese marco, pero en la Cancillería lo quieren hacer sin Brasil y se desconoce la opinión del sector privado al respecto.

Esta última vía había sido propuesta por la ex canciller Diana Mondino. El nivel de amateurismo, señalan otros observadores, es muy evidente en la política exterior y aseguran que este escenario "es inédito".

"Un hecho histórico y muy beneficioso para dar visibilidad a la Causa Malvinas en el mundo —una semifinal de un Mundial en Estados Unidos— les terminó volviendo en contra por querer congraciarse con las autoridades estadounidenses cuando nadie se los había pedido", analizó un experimentado embajador de carrera. En el Senado, incluso en el bloque de La Libertad Avanza que lidera Patricia Bullrich, están convencidos de que la Ley de Inviolabilidad de Propiedad Privada o extranjerización de tierras se cayó debido a esta polémica. "Nadie quiere quedar como entreguista en este momento de argentinidad a tope", concluyó un funcionario avezado de la Cancillería.

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