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En el Gobierno hay malestar con el vocero presidencial por hablar del precio del dólar y otros "deslices"

Las declaraciones del flamante portavoz generaron tensión interna. Aseguran que lo convocaron para decirle que cometió un error de comunicación
24/07/2026 - 19:29hs
En el Gobierno hay malestar con el vocero presidencial por hablar del precio del dólar y otros "deslices"

El primer mes de Adrián Ravier como vocero presidencial desnudó un problema de comunicación que preocupa en el gobierno de Javier Milei: la sucesión de errores no forzados llegó al extremo este jueves con su afirmación de que el dólar podría trepar a $1.800 en los próximos meses. La definición, aunque buscó plantear un escenario hipotético y demostrar la fortaleza del plan económico, fue interpretada internamente como un serio traspié en uno de los temas más sensibles para el Gobierno: la estabilidad cambiaria.

Según coincidieron distintas fuentes oficiales, Javier Milei, Karina Milei y funcionarios del Ministerio de Economía que conduce Luis "Toto" Caputo le hicieron llegar rápidamente su malestar. La advertencia fue transmitida en términos cordiales, pero la queja existió: un vocero presidencial no puede emitir opiniones que puedan ser interpretadas como una señal del Gobierno sobre el futuro del tipo de cambio.

La estabilidad del dólar constituye una de las principales anclas antiinflacionarias del programa económico libertario y cualquier declaración que pueda generar incertidumbre es observada con extrema preocupación, tanto en la Casa Rosada como en el Palacio de Hacienda.

Pese al enojo, nadie imagina un desplazamiento de Ravier. Su relación personal con Milei, su condición de economista, su paso por la Fundación Faro, su cercanía al asesor presidencial Santiago Caputo y su pertenencia al núcleo ideológico libertario le otorgan un respaldo político que hoy parece inalterable. En cambio, dentro del oficialismo ya hablan de profundizar el trabajo de preparación y entrenamiento comunicacional que coordina el equipo de Santiago Caputo.

El equipo de la consultora de Caputo afila el media training, una práctica que los consultores realizan con políticos, empresarios o voceros para someterlos a escenarios simulados de tensión con periodistas mediante un juego de roles.

"Lo que dijo no fue el mejor comentario", reconoció un funcionario económico del equipo de Caputo. "Pero tampoco hubo una tormenta. No rebotó demasiado en el mercado y, por ahora, no tuvo impacto real. De todas maneras, ya venía acumulando algunos errores y, siendo economista, debería medir mucho más sus palabras", agregó.

Durante toda la jornada, en Balcarce 50 siguieron con atención la evolución del mercado cambiario para verificar si las declaraciones podían alterar las cotizaciones. Finalmente, el efecto fue prácticamente nulo.

El dólar oficial cerró en $1.520, con una suba del 0,70%; el dólar tarjeta terminó en $1.976; el dólar blue bajó un 0,30% hasta los $1.545; el MEP finalizó en $1.531,63, mientras que el contado con liquidación cerró en $1.600,03.

El enojo de Javier Milei por los comentarios del vocero sobre el dólar

Ese comportamiento terminó descomprimiendo parcialmente la tensión política, aunque no eliminó el malestar interno. En la Casa Rosada sostienen que la reacción presidencial fue inmediata: Milei y Karina convocaron al vocero para hacerle saber que había cometido un error de comunicación. También en Economía se mostraron incómodos porque consideran que instalar la posibilidad de un dólar a $1.800 contradice el mensaje de estabilidad que buscan transmitir desde hace meses.

Tras ese episodio, el Gobierno dispuso un virtual cerrojo informativo. La orden fue no alimentar la polémica ni profundizar públicamente la discusión para evitar que escalara hacia los mercados y no debilitar la autoridad del nuevo vocero, que viene acumulando varios errores no forzados.

"Es un chico que todavía no termina de darse cuenta de dónde está parado. Cree que habla como economista cuando en realidad habla en nombre de un Presidente y de todo un Gobierno", resumió con crudeza un funcionario de la Casa Rosada.

Otra fuente fue todavía más gráfica: "Quiso explicar que las reformas son tan sólidas que incluso un dólar algo más alto no alteraría el programa económico. El problema es que lo expresó muy mal".

Las declaraciones que desataron la controversia fueron realizadas durante una entrevista en el canal de streaming Carajo, donde Ravier sostuvo: "Nadie ve un escenario de cuadruplicar el tipo de cambio. Ahora, si el tipo de cambio llega a $1.700 o $1.800 dentro de unos meses, que es una posibilidad, la estabilidad cambiaria sigue estando muy clara". Quedó flotando así la posibilidad de un deslizamiento del tipo de cambio que oficialmente el Gobierno niega.

En el oficialismo consideran que ese tipo de definiciones no deberían formar parte del discurso de un vocero presidencial. La incomodidad, de todos modos, no se limita a este episodio. Desde que asumió hace apenas un mes, Ravier acumuló otros tropiezos que fueron erosionando la confianza de distintos sectores del Gobierno.

La lista de errores que arrastra el vocero presidencial desde que asumió

Los antecedentes y errores no forzados del vocero presidencial incluyen una serie de episodios que preocupan en Casa Rosada:

  • Durante una conferencia de prensa, leyó por error una respuesta correspondiente a otra pregunta y debió interrumpirse para buscar la información correcta, lo cual desnudó que llevaba respuestas escritas para cada posible consulta de los periodistas acreditados. Nunca en la historia de los voceros presidenciales se había visto algo así
  • Luego del partido entre Argentina y Gran Bretaña, en el que los jugadores argentinos mostraron la bandera "Las Malvinas son Argentinas", Ravier posteó en las redes un mensaje que decía: "Si somos un país bananero no recuperaremos las Malvinas". Al día siguiente tuvo que salir a aclarar sus dichos en redes sociales tras el revuelo provocado por la expresión "país bananero", y afirmó: "Niego rotundamente haber dicho que somos un país bananero, lo cual fue interpretado de mala fe"
  • Protagonizó cruces con periodistas por las restricciones impuestas a la prensa acreditada en la Casa Rosada. Incluso sostuvo que en la Casa Blanca la Sala de Periodistas está en un edificio alejado, cuando no es así, lo que los propios cronistas le hicieron saber
  • En el inicio de su gestión señaló, ante la quita de subsidios de gas en las zonas frías, que los usuarios "tienen que abrigarse" para no encender las estufas, lo cual le valió fuertes críticas
  • Atribuyó la alta morosidad en los créditos bancarios a una supuesta "responsabilidad" en el gasto excesivo por parte de los deudores

Por qué extrañan a Manuel Adorni más que nunca

En el oficialismo reconocen que la transición desde Manuel Adorni no resulta sencilla. El estilo de Ravier es respetuoso y carece de la ironía de Adorni, pero suele enredarse en afirmaciones de las cuales le resulta difícil salir airoso. "Hoy lo extrañan más que nunca porque este tipo de errores no los tenía", comentó un dirigente cercano al exvocero y exjefe de Gabinete.

Ravier llegó precisamente para intentar cerrar el capítulo abierto por la salida de Adorni, quien dejó la vocería y la Jefatura de Gabinete tras quedar envuelto en investigaciones judiciales por presunto enriquecimiento ilícito. Su perfil técnico, moderado y académico fue inicialmente bien recibido dentro del Gobierno; sin embargo, el desafío de pasar de analista económico a portavoz presidencial comenzó a mostrar serias dificultades.

"Una cosa es ser economista y otra muy distinta es ser vocero. Ya no habla por sí mismo; cada palabra representa la posición oficial del Gobierno", sintetizó un importante referente libertario.

Pese a las críticas, en el entorno presidencial descartan cambios. "No es el momento y, además, Javier no toma ese tipo de decisiones por un episodio de estas características", explican.

También destacan que Ravier mantiene reuniones permanentes con ministros para interiorizarse sobre cada área de gestión y que continúa con el proceso de capacitación comunicacional coordinado por el equipo político de Santiago Caputo. Pero todavía debe tomar algunas clases más.

"Es inteligente, preparado y valioso. Lo que necesita es más entrenamiento para entender que ya no está dando una clase de economía, sino representando institucionalmente al Presidente", resumió una fuente oficial.

El mensaje que quedó instalado en la Casa Rosada es que los márgenes para nuevos errores se redujeron al mínimo. En un Gobierno que convirtió la estabilidad cambiaria en uno de los pilares centrales de su estrategia económica, cualquier palabra sobre el dólar puede transformarse en un problema político de primera magnitud.

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