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Milei busca organizar una cumbre de la ultraderecha en Buenos Aires para desafiar a Lula

El Presidente le encargó a Quirno que la organice: quiere invitar a todos los líderes latinoamericanos a Buenos Aires para apoyar a Bolsonaro
06/08/2026 - 18:51hs
Milei busca organizar una cumbre de la ultraderecha en Buenos Aires para desafiar a Lula

Puntos importantes

Checkbox Checked Javier Milei ordenó al canciller Pablo Quirno organizar en Buenos Aires una cumbre de líderes de derecha para consolidarse como referente regional.
Checkbox Checked El evento busca confrontar al gobierno de Lula da Silva y apoyar a Flavio Bolsonaro, con el respaldo político del secretario de Estado Marco Rubio.
Checkbox Checked La iniciativa tensiona aún más la crisis diplomática con Brasil, principal socio comercial, mientras el Gobierno ignora llamados a una distensión.

Tras la crisis diplomática con Brasil, Javier Milei dio una orden concreta. El Presidente instruyó al canciller Pablo Quirno para que organice en Buenos Aires, aún sin fecha definida, una cumbre de líderes de derecha de América Latina dirigido a consolidar al mandatario argentino como principal referente regional de ese espacio, profundizar la confrontación con Luiz Inácio Lula da Silva y respaldar a Flavio Bolsonaro con miras a las elecciones presidenciales brasileñas del 4 de octubre.

Altas fuentes diplomáticas señalaron a iProfesional que Quirno transmitió la instrucción al subsecretario de Relaciones Exteriores, Juan Manuel Navarro, encargado de comenzar los contactos con los distintos gobiernos y dirigentes invitados.

En principio, los principales invitados previstos a esa cumbre de derecha, equivalente al Foro de San Pablo para los partidos de izquierda latinoamericana, serían:

  • Nayib Bukele (El Salvador)
  • Daniel Noboa (Ecuador)
  • Keiko Fujimori (Perú)
  • José Antonio Kast (Chile)
  • Rodrigo Paz (Bolivia)
  • Santiago Peña (Paraguay)
  • José Raúl Mulino (Panamá)
  • Luis Abinader (República Dominicana)
  • Abelardo de la Espriella (Colombia)

Según esas fuentes, el canciller considera que la organización del encuentro constituye "una prioridad directa del Presidente". Sin embargo, la figura de Milei ya no causa tanta atracción en los países vecinos y es una incógnita el resultado de la cumbre. Por ejemplo, el presidente de Chile, José Antonio Kast, no quiere enfrentarse con Lula ni se va a sumar al conflicto provocado por Milei con Brasil.

En medios diplomáticos chilenos trascendió que Kast visitó la última vez a Milei en Argentina el 6 de abril último para evitar que el Presidente viaje a Chile.

La primera consecuencia práctica por la ruptura con Brasil es que el gobierno de Lula comenzó a reclamar una deuda pendiente de Argentina con ese país por 63,6 millones de reales por impresión de billetes. Milei había firmado el acuerdo en diciembre y no pagó las primeras cuotas que debía.

Aunque todavía no existe una fecha definida ni un lugar confirmado, la decisión política ya fue tomada. La intención es realizar la reunión en Buenos Aires antes de que ingrese en su tramo decisivo la campaña presidencial brasileña. Las elecciones en ese país serán el 4 de octubre y la segunda vuelta electoral el 25 de ese mes.

La iniciativa comenzó a tomar forma tras la crisis con Brasil y Milei tenía pensado avanzar en la gira que inició por Ecuador y continuará en Colombia. El proyecto iba a ser conversado con el presidente ecuatoriano Daniel Noboa durante la visita oficial a Quito y también forma parte de las conversaciones previstas durante la asunción del nuevo mandatario colombiano, Abelardo de la Espriella.

La estrategia de Javier Milei tras la ruptura con Brasil

Antes de la ruptura diplomática con Brasil, Javier Milei ya había decidido redoblar la apuesta política en la región. Ahora, tras la salida de los embajadores y la mayor crisis bilateral con el principal socio comercial de la Argentina desde el regreso de la democracia, el Presidente ordenó avanzar con una ofensiva diplomática de signo inverso: reunir en Buenos Aires a los principales referentes de la centroderecha latinoamericana para consolidarse como líder regional del espacio y convertir a la Argentina en la base política del alineamiento continental con Donald Trump.

La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, ya fue informada personalmente sobre la iniciativa durante la reciente visita de Milei a Lima para asistir a su asunción presidencial. En cambio, José Antonio Kast aparece como el dirigente que manifiesta mayores reservas frente a una convocatoria que inevitablemente será interpretada como un desafío directo al presidente brasileño.

La lectura que hacen en la Casa Rosada es que, después del conflicto diplomático con Brasil, una actitud moderada sería interpretada como una señal de debilidad política. Por el contrario, consideran que deben profundizar la confrontación.

La crisis bilateral escaló después de que Milei participara en Brasil del lanzamiento de la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro, donde calificó a Lula de "corrupto", "ladrón", "presidiario" y "basura socialista". Luego de que el Palacio de Itamaraty llamara en consulta a su embajador Julio Bitelli, el Presidente argentino reiteró esos calificativos en cuatro entrevistas periodísticas.

La respuesta brasileña fue inédita. El canciller Mauro Vieira convocó al embajador argentino Daniel Raimondi, le notificó oficialmente el retiro definitivo del embajador brasileño en Buenos Aires y le solicitó a Raimondi regresar inmediatamente a la Argentina, lo cual equivale a una expulsión. La relación bilateral quedó reducida al nivel de encargados de negocios, la mayor degradación diplomática entre ambos países en décadas.

Por qué el Gobierno rechaza buscar una distensión con Brasil

Sin embargo, lejos de buscar una distensión, el Gobierno decidió avanzar exactamente en sentido contrario. En la Cancillería sostienen que la decisión brasileña estuvo atravesada por la campaña electoral. "Lula mide cada movimiento político y hoy le conviene enfrentarse con Milei", señaló una alta fuente diplomática.

No obstante, distintos analistas brasileños sostienen una interpretación diferente. Señalan que la irrupción de Milei en la campaña terminó favoreciendo más al propio Lula que al bolsonarismo: una parte importante del electorado brasileño rechaza que un presidente extranjero intervenga en la política interna mediante agravios personales al jefe del Estado.

Dentro del Gobierno argentino también elaboraron una explicación jurídica y política del conflicto. Quirno sostiene que Lula convirtió una diferencia ideológica en un conflicto institucional. Sin embargo, esa interpretación encuentra límites evidentes. Los insultos fueron pronunciados por el propio Presidente argentino, máxima autoridad institucional del país, y reiterados en varias oportunidades, por lo que para Brasil dejaron de ser opiniones personales para convertirse en posiciones oficiales del Estado argentino.

Aun así, en Balcarce 50 consideran que retroceder sería un error estratégico. La apuesta consiste en producir un fuerte impacto político regional durante la campaña brasileña.

El invitado central sería Flavio Bolsonaro, cuya presencia buscaría transformarse en un respaldo internacional a su candidatura presidencial frente a Lula. La organización también tendría un componente geopolítico más amplio.

El respaldo de Estados Unidos a la cumbre de líderes de derecha

Fuentes oficiales señalaron que existen conversaciones desde hace varios días con funcionarios estadounidenses para coordinar la iniciativa y que Quirno asegura contar con respaldo político del secretario de Estado, Marco Rubio. El objetivo de fondo es consolidar un eje latinoamericano alineado con Washington y con el espacio político de Donald Trump, una suerte de contrapeso regional frente a los gobiernos de izquierda.

En la Casa Rosada imaginan una especie de "Grupo de Lima" con signo ideológico inverso: ya no para aislar al régimen venezolano, sino para construir un bloque permanente de gobiernos y dirigentes de centroderecha que respalden las políticas impulsadas por Milei.

Los invitados previstos incluyen al presidente salvadoreño Nayib Bukele; el ecuatoriano Daniel Noboa; la presidenta peruana Keiko Fujimori; el chileno José Antonio Kast; Rodrigo Paz, de Bolivia; el presidente paraguayo Santiago Peña; el panameño José Raúl Mulino; el dominicano Luis Abinader y el presidente colombiano Abelardo de la Espriella, entre otros.

No todos muestran el mismo entusiasmo. Algunos dirigentes consideran inconveniente involucrarse de manera tan explícita en la campaña electoral brasileña y prefieren preservar sus vínculos institucionales con el gobierno de Lula.

Esa es precisamente una de las preocupaciones que existe en la Cancillería. El calendario electoral brasileño obliga a acelerar las definiciones. La primera vuelta será el 4 de octubre y la eventual segunda vuelta el 25 de ese mismo mes.

Quirno explicitó públicamente la visión estratégica del Gobierno durante la conferencia de prensa realizada esta semana en Cancillería. "El presidente Milei lidera el cambio en la región", afirmó. "Hay que defenderlo", dijo. "La oposición a estas ideas está localizada en el gobierno de Lula", señaló.

Y concluyó: "Milei está claramente en una posición de liderazgo en la región." Detrás de esas declaraciones aparece un cambio de escala en la política exterior argentina. Ya no se trata solamente de una diplomacia orientada a fortalecer la relación con Estados Unidos o Israel, sino de un intento de construir un liderazgo ideológico continental.

Sin embargo, fuentes diplomáticas aseguran que Milei comenzó a ser visto como un presidente en declive por las constantes derrotas parlamentarias en su país, como la ley de tierras, la parálisis económica y los arranques temperamentales que hacen sospechar a algunos sobre su equilibrio emocional, lo cual es comentario en la región.

La paradoja es que esa estrategia se despliega precisamente cuando la relación con Brasil —principal socio comercial de la Argentina, integrante del Mercosur y vecino estratégico desde hace casi dos siglos— atraviesa su peor momento en décadas.

En la lógica del Gobierno, sin embargo, la geopolítica dejó de estar organizada alrededor de los intereses tradicionales de los Estados y comenzó a estructurarse alrededor de afinidades ideológicas globales. Bajo ese prisma, la disputa con Lula deja de ser un costo diplomático para convertirse en una oportunidad política: consolidar a Milei como la principal referencia latinoamericana del nuevo bloque conservador internacional alineado con Donald Trump.

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