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ALERTA

Por la crisis diplomática con Brasil, el embajador argentino viajó para reunirse con Quirno

Tras las tensiones generadas por las declaraciones de Javier Milei contra Lula, Daniel Raimondi se verá cara a cara con el Canciller
09/08/2026 - 19:50hs
Por la crisis diplomática con Brasil, el embajador argentino viajó para reunirse con Quirno

La relación diplomática entre la Argentina y Brasil atraviesa uno de sus momentos más complejos y de mayor tensión institucional. El embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, arribó de urgencia a la Ciudad de Buenos Aires con el propósito de mantener un encuentro de trabajo con el canciller Pablo Quirno.

La reunión tiene como eje central evaluar el estado de situación y definir los pasos a seguir luego de la escalada de declaraciones y agravios públicos vertidos por el presidente Javier Milei contra su par brasileño, Luiz Inácio "Lula" da Silva, los cuales derivaron en el pedido de retiro del representante diplomático por parte del Palacio de Itamaraty.

El llamado a consultas y retiro de la sede diplomática marca un enfriamiento drástico en el vínculo bilateral de mayor jerarquía política. Mientras Raimondi permanece en Buenos Aires, la embajada argentina en la capital brasileña quedó temporalmente bajo la conducción de la encargada de negocios, María Emilia Cortés.

De manera simétrica, el embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, se encuentra alejado de la conducción activa de la sede local, manteniendo una gestión acotada únicamente al nivel técnico y administrativo. Aunque ambos funcionarios conservan formalmente sus credenciales, los canales políticos de alto rango entre las administraciones permanecen prácticamente congelados.

El principal foco de inquietud se traslada ahora al plano económico y a la dinámica del comercio regional, dado que Brasil se posiciona como el principal socio comercial de la Argentina, habiendo registrado un intercambio bilateral de aproximadamente 31.000 millones de dólares durante el último período anual.

A su vez, la parálisis en las conversaciones al más alto nivel amenaza con generar demoras operativas y burocráticas en las mesas de trabajo del Mercosur, con un impacto potencial que preocupa de manera directa a sectores industriales estratégicos como la minería y la cadena automotriz.

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