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ALERTA

Milei se embandera en Malvinas con sanciones, apoyo de Trump y un proyecto que busca alinear al Congreso

El Presidente toma en serio los guiños de EE.UU. Apela al sentimiento nacional para marcarle la cancha a la oposición. Las claves de su nueva estrategia
03/09/2026 - 23:20hs
Milei se embandera en Malvinas con sanciones, apoyo de Trump y un proyecto que busca alinear al Congreso

El presidente Javier Milei decidió explotar para ello la pulseada entre los Estados Unidos de Donald Trump y el Reino Unido para embanderarse en la causa del reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas con un endurecimiento de sanciones para las empresas que avanzan en la explotación de petróleo en el territorio ocupado y un proyecto de ley que apunta a unificar a todo el Congreso, en momentos en que al Gobierno le cuesta manejar la agenda.

Milei decidió dar un mensaje por cadena nacional luego del guiño que hizo Trump al reclamo de soberanía que sostiene la Argentina sobre las Islas Malvinas, cuando afirmó el lunes que podría revisar la "neutralidad" de Estados Unidos frente al tema. Horas antes del discurso del Presidente, lo ratificó en una entrevista con una periodista británica. "Hay vientos de cambio favorables a nuestro reclamo", resaltó el libertario.

En ese aspecto, sobresale el trascendido de que Trump envió a la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso estadounidense un documento informativo sobre la posición oficial frente a la cuestión Malvinas. Otra señal favorable que Milei tomó. De hecho, en la elaboración del mensaje participó, además de la Cancillería, la Secretaría de Inteligencia (SIDE).

Eso indica que muchas de las definiciones que lanzó Milei, como que los Estados Unidos "están revaluando su posición histórica" porque "saben que en Argentina tiene un socio confiable" en una "posición estratégica", que no tiene problemas internos como los de que afectan la política del Reino Unido -al que Trump presiona para que eleve el gasto en defensa dentro de la OTAN al 5% de su PBI- pasaron por el filtro de los contactos entre la gestión libertaria y la Casa Blanca, donde talla el asesor Santiago Caputo, quien influye también en la SIDE.

Milei toma la causa Malvinas, apalancado por Trump: la versión británica de un acuerdo 

Milei entiende que Estados Unidos hoy está más cerca suyo que del Reino Unido. Con ese análisis, pega un volantazo en la agenda política local con un tema que despierta el fervor nacional -más después del partido de la Selección contra Inglaterra en el Mundial- y al mismo tiempo avanza con un endurecimiento de sanciones que apuntan a reforzar el reclamo diplomático al Reino Unido.

En ese aspecto, firmará un decreto para dotar de mayor celeridad a los procedimientos sancionatorios" que dispone la Ley 26.659 aprobada en 2011 contra las empresas que realicen explotación o exploración de hidrocarburos en la región de las Islas Malvinas. Las sanciones incluirán no solo a las compañías, sino también a directores y accionistas.

Lo acompañará con un DNU para "ampliar los recursos del Ministerio de Defensa con el fin de construir una base naval en Tierra del Fuego e incrementar" las capacidades en telecomunicaciones. Milei aseguró que será el "polo logístico más importante del Atlántico Sur". Detrás de ese anuncio hay otro intento de Milei de aprovechar la tensión entre Washington y Londres para que Trump incline la balanza a favor de Argentina en el foro internacional por su propio interés geopolítico.

En la prensa británica se especula con que, en paralelo a las advertencias de Trump al premier británico, Andy Burnham, haya una negociación entre Buenos Aires y Washington para que Estados Unidos gane acceso a la explotación de petróleo en la región de las Malvinas. El portal The Telegraph lo mencionó en un artículo titulado "Argentina amenaza los yacimientos patroleros de las Flaklands", horas antes de la cadena nacional.

De esta forma, Milei y Trump harían una presión conjunta: el argentino para buscar algún avance en la discusión por la soberanía y recuperar la iniciativa en la política doméstica, y el norteamericano para plantar bandera en otro yacimiento petrolero y aumentar la presión sobre el gobierno británico en la OTAN. Pero además de petróleo, las Malvinas tienen un paso bioceánico estratégico para Estados Unidos en un el escenario hipotético de conflicto bélico on China.

¿De qué se trata y cuándo ingresará al Congreso el proyecto anunciado por Milei?  

El tercer anuncio de Milei fue el envío de un proyecto de ley "con carácter urgente", según dijo, sobre "defensa de la soberanía nacional" para modificar la ley 26.659 y endurecer las sanciones y penas contra las compañias que exploten los recursos naturales de las islas y los proveedores de esos proyectos.

Actualmente, esa norma impone, entre otros castigos, la inhabilitación para operar o recibir concesiones en todo el territorio argentino por plazos de hasta 20 años. Según adelantó el Presidente, la iniciativa para modificarla contemplará que a los infractores también se les aplicará, si corresponde, "el juicio en ausencia".

Asimismo, el mandatario advirtió que las empresas involucradas "tendrán que elegir entre una apuesta ilegal, en un territorio disputado, y una operación rentable y segura en un país soberano con reglas claras y previsibilidad".

El proyecto también establece la creación de un "Consejo de Seguridad Nacional" que definirá una política de segudridad nacional "para todo el Estado" y definirá un marco para la protección de "infraestructuras críticas". Participarán, según anunció, las áreas de Cancillería, Defensa, Inteligencia y Economía.

Según deslizaron a iProfesional fuentes parlamentarias, la iniciativa ingresaría al Congreso la próxima semana e incluirá el pedido para que se le otorguen "las facultades necesarias" a ese Consejo de Seguridad responder mediante herramientas económicas y diplomáticas frente a actores estatales o no estatales que representen una "ameanza para la seguridad nacional".

Alinear al Congreso, recuperar la agenda o incomodar a la oposción 

El proyecto tiene un inocultable objetivo de política interna: forzar a la oposición a elegir entre acoplarse a la agenda del Gobierno u oponerse en un tema de alta sensibilidad social como es la defensa de la soberanía sobre las Islas Malvinas.

La presentación de esa iniciativa es oportuna, dado que por estos días la oposición le traba a Milei una parte importante de su agenda en el Senado, como el proyecto de Súper RIGI o la reforma electoral, y lo presiona en Diputados con proyectos sobre endeudamiento familiar y morosidad, que instalan indirectamente en la agenda pública el problema de los ingresos y el poder adquisitivo.

Milei maquilló la intención de recuperar la agenda detrás de un mensaje de unidad nacional para la política. "Podemos discutir mis formas, estar en desacuerdo sobre la política fiscal o cambiaria, pero este causa demanda que mostremos un frente unido como nación y como sociedad", expresó, lejos del tono confrontativo que suele utilizar. En ese marco, invitó a toda la dirigencia a "sumarse como una misma voz a este reclamo".

El mensaje no fue ingenuo. Por un lado, la Ley 26.659 fue impulsada en 2011 por el espacio Proyecto Sur de Fernando "Pino" Solanas -referente de la "izquierda" a la que Milei suele denostar- y tomada como bandera propia por el gobierno de Cristina Kirchner. En tanto, la diputada Marcela Pagano (Coherencia), exaliada y hoy crítia furiosa del Gobierno, también tiene presentado un proyecto contra las empresas multinacionales que operan en Malvinas.

La intención de Milei es incomodar al kirchnerismo y a toda la oposición "dura", con un proyecto al que les será difícil oponerse sin entrar en contradicciones. Los bloques pondrán la lupa en las facultades que se pedirá para el Consejo de Seguridad Nacional. El oficialismo insistirá con la importancia de la causa Malvinas, para tratar de hacerle pagar algún costo político a quienes se opongan.

Las empresas a las que apuntó Milei y la apuesta política inesperada  

Pero además el Presidente defiende el proyecto con un argumento que bien podría ser compartido por el kirchnerismo o cualquiera de sus antagonistas. En la cadena habló de "un nuevo peligro" para la soberanía argentina sobre las Malvinas y una profundización del incumplimiento del Reino Unido frente a la solicitud de la ONU de no realizar acciones unilaterales en el territorio disputado.

Le apuntó así de forma directa al proyecto petrolero Sea Lion, que desarrollan la empresa Navitas Petroleum, de Israel, y la británica Rockhopper Exploration. Milei señaló que "tiene fecha para inciiar la explotación petrolera off shore" en los próximos meses y advirtió: "Si hoy no actuamos con firmeza y celeridad en pocos meses tendrán la capacidad de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar".

Allí hay un motivo estratégico real que tallará en el debate parlamentario sobre el proyecto. En el Gobierno apuntan que si el proyecto de las petroleras británica e israelí se desarrolla a su máxima potencia, la pelea por la soberanía será todavía más difícil. Milei lo sugirió al afirmar que si Argentina permite la puesta en marcha de Sea Lion el Reino Unido "profundizará" la ocupación.

El argumento puede tener peso en el debate con el que el Gobierno pretende volver a acercar a los aliados políticos hoy distantes y forzar a la oposición a alinearse con su agenda porque, además, muestra a Milei por primera vez en la vereda opuesta a los intereses de Israel, su otro aliado estratégico con el que tiene, además, un vínculo espiritual.

Se trata de una apuesta osada. La israelí Navitas y la británica Rockhopper ya comprometieron una inversión de u$s1.800 millones en el yacimiento Sea Lion, que contempla la producción de 1.700 millones de barriles y constituiría la reserva más grande de los dominios británicos.

Con esto, Milei toma por sorpresa incluso a sus detractores, al apartarse excepcionalmente de su línea ideológica sobre la libertad total de empresa y pone además una pausa en un vínculo que parecía irrompible, para sentenciar que "las Malvinas son argentinas, por historia y por derecho, no hay discusión al respecto", en un mensaje al electorado que intenta seducir y al Congreso que busca domar, con un aval de Donald Trump que -espera- se vuelva más concreto.