Trump endureció la disputa con Canadá y ordenó excluir sus productos de contratos del Gobierno de EE.UU.
La disputa comercial entre Estados Unidos y Canadá escaló nuevamente luego de que Donald Trump ordenara excluir los productos canadienses de determinados programas de contratación del Gobierno estadounidense.
La decisión afecta a los programas de adjudicación múltiple de la Administración General de Servicios (GSA), el organismo encargado de gestionar parte de las compras del Gobierno federal. Según la instrucción del mandatario, la medida deberá ser coordinada con el Representante Comercial de Estados Unidos (USTR).
El anuncio se conoció mientras ambos países mantienen un enfrentamiento por las condiciones de acceso a sus respectivos mercados. Washington ya había aplicado nuevos aranceles a productos canadienses y Ottawa respondió con medidas equivalentes sobre importaciones estadounidenses.
La medida anunciada por Trump
Trump utilizó su plataforma Truth Social para comunicar la orden y vinculó la decisión con lo que considera una falta de reciprocidad para empresas y productores estadounidenses que buscan operar en Canadá.
"Por este medio ordeno a la GSA (Administración General de Servicios), que trabaja con el USTR (Representante Comercial de Estados Unidos), tomar todas las medidas necesarias para RETIRAR los productos de origen canadiense de los programas de adjudicación múltiple de GSA a menos que Canadá restablezca de manera plena y equitativa la reciprocidad para los granjeros y las compañías estadounidenses", escribió Trump en Truth Social.
El presidente estadounidense centró parte de sus cuestionamientos en el sector agropecuario. También relacionó la producción automotriz canadiense con acuerdos comerciales alcanzados durante administraciones anteriores en Estados Unidos.
"Canadá no permite que nuestros grandes productores lecheros vendan en el mercado canadiense y la única razón por la que Canadá fabrica autos es debido a desastrosos acuerdos comerciales previos elaborados cuando otros presidentes ocupaban el cargo", dijo Trump.
Reclamos por las compras gubernamentales
Otro de los argumentos utilizados por Trump estuvo relacionado con las contrataciones de organismos públicos canadienses. El mandatario sostuvo que las restricciones no solo afectan al Gobierno federal, sino también a las administraciones provinciales.
"Canadá nos ha estado estafando durante años, el Gobierno canadiense, incluyendo a las provincias canadienses, ha prohibido a las pequeñas empresas y las compañías estadounidenses vender en sus mercados de adquisición gubernamental", dijo Trump, y advirtió que "Eso no es reciprocidad, es una estafa comercial canadiense".
A partir de ese planteo, Trump anticipó que Estados Unidos dejará de aplicar el criterio de reciprocidad que, según su postura, no estaría siendo respetado por Canadá. "A partir de ahora, ¡NADA DE RECIPROCIDAD, NADA DE ACCESO!", declaró .
Cómo avanzó el conflicto arancelario
La decisión de Washington llega en un momento de fuerte tensión comercial. Desde el 22 de agosto, Estados Unidos aplica aranceles del 50% sobre unos u$s20.000 millones en productos canadienses, mientras que Canadá decidió responder con medidas de similar magnitud sobre bienes provenientes de Estados Unidos.
Las nuevas represalias de Ottawa entraron en vigencia el 8 de septiembre. El Gobierno canadiense estableció aranceles de entre 15% y 50% sobre productos estadounidenses, en una lista que incluye distintos bienes industriales y de consumo.
La respuesta canadiense se produjo después de que las negociaciones comerciales entre ambos países no lograran evitar una nueva escalada. Con las medidas ya activas, el conflicto dejó de concentrarse exclusivamente en las declaraciones de ambos gobiernos y pasó a traducirse en nuevas restricciones concretas para las empresas que operan en ambos mercados.
Trump amplió las restricciones contra Canadá
En paralelo con la decisión sobre las compras públicas, la administración Trump avanzó con nuevas restricciones a productos canadienses. Entre los bienes que serán alcanzados aparecen determinados productos lácteos, bebidas alcohólicas y motocicletas.
La Casa Blanca también elevó la presión sobre el sector aeronáutico. Trump amenazó con impedir que Bombardier, fabricante canadiense de aviones, continúe vendiendo sus aeronaves en Estados Unidos si la compañía no incrementa su producción dentro del territorio estadounidense.
La advertencia contra Bombardier agregó un nuevo frente a la disputa, que hasta ahora había tenido como principales protagonistas a los sectores vinculados con los bienes industriales, el agro y las compras gubernamentales.
La empresa tiene una presencia significativa en Estados Unidos, por lo que una eventual restricción a sus operaciones podría tener efectos también sobre la actividad que desarrolla en ese país. La amenaza de Trump provocó además una caída de las acciones de Bombardier en Toronto.
Una guerra comercial que suma nuevas medidas
Con las últimas decisiones, el conflicto entre Washington y Ottawa incorporó herramientas que van más allá de los aranceles. Estados Unidos avanzó contra el ingreso de determinados productos canadienses y, ahora, también decidió excluir bienes de ese país de sus programas de contratación pública.
Canadá, por su parte, puso en marcha sus nuevos aranceles sobre unos u$s20.000 millones de productos estadounidenses, mientras continúan las diferencias entre ambos gobiernos por las condiciones de acceso a sus respectivos mercados.
La disputa suma así nuevos sectores y aumenta la presión sobre las relaciones comerciales entre dos países con una fuerte integración económica. La incorporación de restricciones a las compras gubernamentales y las amenazas sobre compañías específicas muestran que la escalada ya no se limita al intercambio de aranceles