Pino fue reelecto como presidente de la Sociedad Rural y Milei celebró con un palo a Macri
Puntos importantes
Nicolás Pino seguirá al frente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), al menos por dos años más. La votación presencial se desarrolló durante toda la jornada en el predio ferial de Palermo, mientras que los socios del interior ya habían votado electrónicamente desde el 22 de julio.
Sobre el cierre de la tarde se conoció el resultado: Pino sumó 1.441 votos contra 592 de Pereda, una ventaja de más de dos tercios que despeja cualquier duda sobre la legitimidad de la reelección puertas afuera de la entidad. Puertas adentro, el mapa fue más parejo de lo que sugiere ese número global.
En Entre Ríos, uno de los distritos con mayor peso relativo, se impuso la lista Renovación con Unidad, la misma que respalda a Pereda, con el 57% de los votos, encabezada por Juan Diego Etchevehere. En Córdoba, en cambio, el oficialismo retuvo el distrito 4 por 138 votos contra 43. La lectura es clara: Pino ganó la presidencia con comodidad, pero el pereda-ismo conserva estructura territorial propia y no desaparece de la vida institucional de la Rural.
La herida del pacto que nunca se cumplió
A pesar de que los contrincantes se dieron la mano, no todo es color de rosa. El primer frente que sigue abierto es político y personal. Pereda sostiene desde hace meses que en 2020, cuando ambos llegaron juntos a la conducción derrotando a Daniel Pelegrina, hubo un acuerdo escrito por el cual Pino le entregaría la presidencia en septiembre de 2026. Pino nunca negó la existencia del documento, pero lo relativizó públicamente: "Esto no es un título nobiliario. Estos lugares hay que ganárselos".
Esa frase resume el quiebre de una sociedad que empezó como alianza y terminó en confrontación abierta. El propio Pereda, ya conocido el resultado, no bajó esa bandera, pues en su descargo en la red social X agradeció a los socios que lo votaron y remarcó que el resultado definió la continuidad de la conducción actual luego de "haber cumplido los tres períodos consecutivos que establece el estatuto", una forma de dejar constancia, incluso en la derrota, de que para su sector la cuestión de fondo -si Pino podía o no ser candidato- sigue sin saldarse moralmente, más allá de lo que diga la Inspección General de Justicia.
Ligado a lo anterior, el segundo frente es estrictamente institucional. La reforma de estatuto de 2023 fijó un tope de tres mandatos consecutivos para la presidencia, pero no estableció con claridad desde cuándo empieza a correr ese conteo. Pino y su sector argumentan que la limitación rige desde la sanción de la reforma, por lo que su mandato actual es el primero bajo la nueva regla.
Pereda y los suyos sostienen que se trata, en los hechos, de un cuarto mandato consecutivo si se cuenta desde 2021. La victoria electoral de Pino no despeja esa controversia estatutaria, sino simplemente la posterga hasta la próxima elección, dentro de dos años, cuando la pregunta sobre si puede presentarse una vez más se va a repetir con la misma intensidad, y probablemente con un handicap distinto según el resultado de las causas administrativas y judiciales que pueda abrir el sector de Pereda en el ínterin.
El escándalo del software genealógico sigue sin resolución
El tercer frente es el que más costó políticamente en los últimos meses y el que menos depende del resultado. Es la digitalización de los registros genealógicos de las razas que administra la SRA, un proyecto que arrancó en 2021 bajo la órbita del propio Pereda como vicepresidente y de su entonces asesor Gustavo Papini.
El contrato original con la empresa Mobile Computing SA -hoy Grid Dynamics Holdings- se firmó en 2023 por 900.000 dólares y nueve meses de plazo; el sistema recién funcionó, y mal, en septiembre de 2025. La conducción de Pino calcula el costo final en unos 3 millones de dólares; el sector de Pereda, sumando sobrecostos y reclamos judiciales pendientes de la propia empresa, lo eleva a 4,5 millones.
La auditoría externa integral que ordenó la SRA en enero sigue trabada porque la proveedora se niega a someterse a ella, y ninguno de los dos bandos tiene incentivos para dejar el tema cerrado: a la gestión de Pino le sirve circunscribir la responsabilidad al área que manejaba su ahora derrotado rival, y a Pereda, aun sin el cargo, le conviene mantener viva una causa que expone a la actual conducción. Es, en los hechos, el único de los cinco frentes que puede terminar en la Justicia y no solo en la interna.
El cuarto frente es geográfico. El resultado nacional de 71 a 29 esconde una Rural fragmentada distrito por distrito, como quedó claro con la victoria de Renovación con Unidad en Entre Ríos frente al triunfo del oficialismo en Córdoba. Esa geografía interna no se reacomoda automáticamente porque Pino haya ganado la presidencia, pues las comisiones directivas y las sociedades rurales locales que responden a Pereda mantienen representación y van a seguir siendo una base de poder territorial de cara a la próxima renovación de autoridades, con capacidad de bloquear o condicionar decisiones que necesiten consenso federal.
El tuit de Milei que metió más leña al fuego
El quinto frente es el más nuevo y el más comentado puertas afuera del agro: la lectura política nacional del resultado. Apenas se conoció el triunfo de Pino, el presidente Javier Milei lo saludó en la red social X con una frase que generó ruido inmediato en el círculo rojo: "ROMA NO PAGA TRAIDORES. Felicitaciones Nicolás…!!!". El mensaje no menciona a Pereda, pero la asociación fue inevitable: Pino está alineado con La Libertad Avanza y Pereda con el PRO de Mauricio Macri, y la frase se leyó como una advertencia política más amplia, en un momento de tensión entre el oficialismo nacional y el macrismo.
Para un sector del ruralismo, el comentario presidencial confirma lo que Pereda venía denunciando durante toda la campaña: que el Gobierno metió la cuchara en una elección gremial que debería mantenerse al margen de la política partidaria, algo que quedó reforzado además por la visita de Pino, un día antes de la votación, al despacho del asesor presidencial Santiago Caputo en la Casa Rosada.
Pino asegura una nueva gestión al frente de la Sociedad Rural con un mandato claro en las urnas, pero gobierna sobre una entidad que llega dividida en al menos cinco frentes que la elección de ayer no cerró, con un vínculo personal roto con quien fue su vicepresidente, una discusión estatutaria sobre los límites a la reelección que va a reaparecer en dos años, una causa por el software genealógico con un pasivo económico todavía en discusión y una eventual instancia judicial pendiente, un mapa territorial donde la oposición retiene poder real en distritos como Entre Ríos, y una lectura política nacional, alentada por el propio Milei, que empuja a la Rural a un terreno de alineamientos partidarios del que la entidad históricamente intentó despegarse. Ganó la conducción. La pax interna, todavía no.