Purga en Olivos: fiestas familiares, una amiga de Karina Milei y filtraciones desopilantes
La limpieza en la residencia se desató tras descubrirse eventos privados pagados con dinero estatal y graves irregularidades internas
La Casa Rosada y la Quinta de Olivos se llenaron de versiones conspirativas. El presidente Javier Milei y su hermana Karina Milei decidieron proceder al despido de 12 empleados de Olivos para dar inicio a la reestructuración del personal civil y reemplazarlos por oficiales y suboficiales de la Casa Militar, en una trama de intrigas que tiene como protagonistas a personajes de la intimidad del poder como Belén Agudiez, cuyos familiares nombrados en Olivos hacían fiestas familiares los domingos y Mario Suli, que influyó sobre las decisiones del Presidente.
El principal afectado resultó Osvaldo Javier Sosa, cuñado de Belén Agudiez, subsecretaria de Planificación General de la Presidencia de la Nación, al que culpan de organizar fiestas con los recursos públicos de Olivos.
"Los domingos se transformaba en una sucesión de fiestas y los familiares de Agudiez ocupaban Olivos como si fuera su casa", señalan en la Casa Rosada a iProfesional. Curiosamente Karina Milei mantendrá a Agudiez, su mano derecha. "La situación general es de un lumpenaje ridículo, Mario Suli le llenó la cabeza a Milei", señaló otra voz oficial.
Mario Suli es el secretario y asistente personal de Milei, que lo acompaña a sol y a sombra, siempre de barba tupida y una gorra de visera. "Agudiez es una pelotuda que hacía lo que quería ahí adentro... todo ridículo", señalan en la Casa Rosada.
También Milei se enfureció con recientes filtraciones a la prensa de sendos episodios: uno fue el que reveló la periodista Nancy Pazos, que dijo que en Olivos ingresan 15 gallinas vivas por semana, pero no para uso gastronómico. El otro la licitación de 29 toneladas de carne por $500 millones con cortes Premium y de la mejor calidad.
Uno de los motivos de tanta carne obedece a que Milei tiene antojos por las madrugadas y pide a cualquier hora a los cocineros que le hagan un bife o una entraña, su corte preferido. En los últimos días, trascendió que había reprendido a uno de los cocineros tres veces porque no le gustaba el punto de la cocción.
La particularidad es que está comiendo carne para seguir una dieta proteica para bajar de peso. La Quinta de Olivos volvió a convertirse en un territorio de intrigas, desplazamientos y sospechas.
El pretexto oficial y la razón real detrás de los despidos
Esta vez, el detonante no habría sido una decisión política ni una pelea de gabinete, sino algo mucho más doméstico: quién entraba, quién salía y quién podía disponer de la residencia presidencial los domingos.
La decisión oficial fue presentada como una reestructuración destinada a fortalecer la seguridad presidencial y el pretexto fue la venida del papa León XIV el 8 de noviembre próximo que requerirá de mejorar los movimientos de Milei. Sin embargo, los efectivos de la custodia presidencial tienen vasta experiencia de varios mandatos presidenciales.
La Casa Militar asumirá el control integral de la Residencia Presidencial de Olivos y de las residencias transitorias utilizadas por Javier Milei y su familia. En un plazo máximo de 60 días deberá completarse el traspaso de responsabilidades y bienes y quedará disuelta la Administración General de la Residencia Presidencial.
Pero detrás del expediente administrativo aparece una historia bastante más íntima. El nombre que aparece en el centro de las versiones internas es el de Belén Agudiez, subsecretaria de Planificación General de la Presidencia de la Nación y una funcionaria de estrecha confianza de Karina Milei, a quien conoce desde los tiempos de la campaña libertaria.
Agudiez no será desplazada. Sí lo serán, en cambio, varios de los empleados que llegaron a Olivos bajo su órbita y que conforman parte de su núcleo familiar.
Otro de los nombres que surgió por estos escándalos es el del secretario privado de Milei, Mario Suli, de perfil bajo, sin cargo formal, pero muy influyente por ser parte de la corriente ortodoxa del judaísmo Jabad Lubavitch, de la cual Milei es seguidor.
Desde 2022 está con Milei y Karina Milei, algunos lo apodan "Mr. Baron B" porque le gustaba invitar con champagne marca Baron B en algunos eventos sociales que rodearon al entorno presidencial.
Quiénes son los echados y qué les atribuyen en la Casa Rosada
Entre los despedidos está Osvaldo Javier Sosa, cuñado de Agudiez y presunto autor de esas fiestas que molestaron a Milei y a su hermana, quien había sido designado como una suerte de intendente de la residencia. También quedó afuera el jardinero Franco Castelli, a quien distintas fuentes vinculan familiarmente con Agudiez y que dentro de la Casa Rosada había ganado el apodo de "la sombra del Jefe".
"Andá por el lado de Belén Agudiez. Poné la lupa en ella. Hacía fiestas para sus amigos en la quinta... con la tuya", resumió un funcionario del entorno de Karina Milei con furia e indignación, al describir el malestar que se había acumulado puertas adentro.
La versión que circula en los pasillos de Gobierno sostiene que el grupo vinculado a Agudiez había comenzado a utilizar Olivos para reuniones familiares, cumpleaños y asados, especialmente durante los domingos.
"Los Agudiez se movían como okupas en Olivos", describió, crudamente, una fuente que conoce el funcionamiento cotidiano de la residencia. Más allá de la dureza de la expresión, el problema que aparece detrás de esa frase es político: Milei habría comenzado a sentir que la residencia que utiliza para su intimidad personal estaba perdiendo precisamente ese carácter.
La quinta presidencial tiene una particularidad que ningún organigrama administrativo puede explicar completamente. Es al mismo tiempo una dependencia del Estado, un lugar de trabajo, un dispositivo de seguridad y el espacio privado en el que el Presidente recibe a su círculo más cercano.
Y, según las versiones que circulan en el Gobierno, esa frontera se habría vuelto demasiado difusa.
Cómo terminó el episodio de los perros de Javier Milei
El episodio terminó de escalar cuando uno de los perros de Milei sufrió una descompostura y debió ser atendido en la guardia veterinaria instalada en la residencia.
Fuentes con acceso a Olivos sostienen que el Presidente llegó a sospechar que podía tratarse de un intento de envenenamiento. En paralelo apareció otra filtración que irritó especialmente al Presidente: la información sobre la compra de unas 29 toneladas de carne por un monto superior a los $500 millones para abastecer al Presidente y a funcionarios.
La explicación oficial sobre la reestructuración apunta a cuestiones de seguridad y eficiencia. En el entorno presidencial, sin embargo, se atribuye a Milei un fuerte enojo por las filtraciones provenientes de Olivos.
"Se enojó por la filtración y mandó a echar a todos", afirmó una fuente del Gobierno citada en la reconstrucción del episodio. El resultado fue una poda drástica del personal civil. De acuerdo con las versiones internas, alrededor de una docena de trabajadores quedaron fuera y sólo permanecería un pequeño grupo, entre ellos el electricista y otros cuatro civiles.
La explicación institucional es otra: la Casa Militar concentrará las funciones de seguridad y administración para reducir estructuras y separar las tareas de seguridad, administración y control.
El Gobierno también vinculó la medida con la necesidad de reforzar los dispositivos de seguridad ante la visita del papa León XIV y el ingreso de personal externo para realizar obras y servicios en la residencia.
La decisión se encuadra formalmente en las atribuciones de la Casa Militar y en la normativa de Defensa Nacional. Pero en Olivos saben que una resolución administrativa no necesariamente explica una purga.
Por qué renunció el cocinero
En la intimidad de la residencia circulan, además, historias que permiten reconstruir un clima de trabajo cada vez más tenso. Una de ellas tiene como protagonista a un cocinero que habría terminado renunciando después de una serie de episodios vinculados con los horarios y las exigencias gastronómicas del Presidente.
Según trabajadores consultados para esta reconstrucción, Milei suele tener antojos durante la madrugada y pide comida fuera de los horarios habituales. La entraña sería uno de sus cortes preferidos y el consumo de carne estaría relacionado con la dieta hiperproteica que sigue para bajar de peso.
La anécdota que circula entre empleados es que un cocinero habría recibido tres veces un churrasco devuelto porque no estaba suficientemente jugoso. En el tercer intento lo habría servido prácticamente crudo. El primer pedido, según esa versión, habría llegado cerca de las tres de la madrugada.
Más allá de cada episodio, los relatos coinciden en describir una dinámica difícil para los trabajadores de la residencia: horarios imprevisibles, cambios de rutina y una relación cada vez más complicada entre el Presidente y parte del personal.
"Es todo un delirio, muy border y lumpenaje", sintetizó un funcionario cercano a Karina Milei, aunque aclaró que utilizaba esa expresión para referirse a la situación general y no específicamente a Agudiez.
Las sospechas sobre los topos y la obsesión por las filtraciones
A la tensión interna se agregó otra obsesión: las filtraciones. En el entorno presidencial comenzó a circular la sospecha de que podía haber empleados que transmitieran información desde Olivos y la Casa Rosada.
En ese contexto apareció el nombre de la diputada Marcela Pagano, con quien el Presidente mantiene un enfrentamiento político. Una versión sostiene que Milei habría vinculado algunas filtraciones con personas relacionadas con ella.
El antecedente que alimentó esa sospecha fue una declaración pública de Pagano sobre determinados hábitos personales del Presidente, entre ellos que agregaría azúcar a una gaseosa. Desde el entorno de Milei se interpretó ese tipo de información como una señal de que alguien con acceso a la intimidad presidencial estaba hablando.
No hay, sin embargo, evidencia que permita establecer o confirmar que Pagano haya colocado infiltrados en Olivos o en la Casa Rosada. En la intimidad le adjudicaron a la diputada un comentario hilarante respecto de los comentarios de la Casa Rosada sobre supuestas actividades de espionaje de la diputada.
La sospecha, aun sin pruebas conocidas, sirve para entender el clima que rodea actualmente al Presidente: en el universo más íntimo de Milei, una filtración sobre comida, un empleado que habla o un dato doméstico puede convertirse rápidamente en una cuestión de seguridad.
Las gallinas y la fábrica de rumores
A ese clima se sumó otro episodio, mucho más extravagante. La periodista Nancy Pazos afirmó en su programa Inteligencia Artesanal, por C5N, que ingresarían alrededor de 15 gallinas vivas por semana a la residencia presidencial.
La afirmación generó inmediatamente especulaciones en redes sociales sobre el destino de los animales e incluso teorías relacionadas con supuestos rituales o brujería. La vicepresidenta Victoria Villarruel alimentó la conversación al publicar una fotografía junto a una gallina.
Hasta el momento, no hay pruebas públicas ni confirmaciones oficiales que permitan afirmar que en Olivos se realicen sacrificios rituales ni cuál sería exactamente el destino de las aves mencionadas. Pero el misterio rodea a las gallinas y a los rumores avícolas.
El episodio, sin embargo, volvió a mostrar hasta qué punto la Quinta de Olivos se transformó en una usina de rumores.
El negocio familiar que quedó bajo sospecha
También quedaron bajo la lupa las contrataciones realizadas desde el área de Agudiez. Según las versiones que circulan, la funcionaria habría ampliado significativamente el presupuesto de la Secretaría General de Planificación y habría impulsado la contratación de personas de su entorno, entre ellas Javier Sosa y Agustín Expósito.
Una de las versiones incluso sostiene que Castelli ya habría estado prestando servicios en Olivos antes de su contratación formal y que una licitación posterior habría servido para regularizar esa situación.
Una exlibertaria fue todavía más lejos y calificó el episodio como "un negocio de familia montado dentro de Olivos", aunque se trata de una interpretación y no de una conclusión confirmada. Los voceros oficiales de la Casa Rosada no respondieron las consultas de iProfesional.
El dato políticamente más significativo es otro: Agudiez conserva su cargo mientras varios de los empleados vinculados con ella son desplazados. Eso permite leer la decisión de dos maneras diferentes. Desde la explicación oficial, se trata de una reorganización estructural que devuelve a la Casa Militar el control de la residencia.
Desde la lectura interna del Gobierno, la decisión aparece como una forma de cortar una red de empleados civiles que había adquirido demasiada autonomía dentro de Olivos.
Casa Militar entra en escena
La Casa Militar será, a partir de ahora, la responsable integral de la seguridad de Olivos y de las residencias transitorias del Presidente y su familia. El cambio supone una transformación relevante: la Administración General de la Residencia Presidencial desaparece como estructura y las tareas quedan reorganizadas bajo el dispositivo militar.
El Gobierno argumenta que la medida busca elevar los estándares de seguridad y eficiencia y responde también a necesidades operativas vinculadas con la agenda presidencial.
Pero el movimiento ocurre después de una sucesión de episodios que dejaron expuesta la intimidad del Presidente: la compra de carne, el estado de uno de sus perros, las versiones sobre gallinas, las fiestas familiares, las contrataciones y las sospechas de filtraciones. Demasiadas cosas para un lugar cuya principal función informal debería ser que nada de eso salga a la luz.
Olivos siempre fue una casa particular, donde ocurrieron episodios extremos. Desde la expulsión de la exesposa de Carlos Menem, Zulema Yoma, por parte del jefe de la Casa Militar, la fiesta de Olivos de Alberto Fernández, hasta la irrupción de un intruso bajo el gobierno de Néstor Kirchner con los memorables partidos de fútbol del kirchnerismo. Allí conviven el Estado y la intimidad, los funcionarios y los empleados, la seguridad y la vida cotidiana. Con Milei, esa frontera parece haberse vuelto todavía más estrecha. Ahora Casa Militar tendrá el control y Agudiez seguirá en su despacho. Una de las residencias más custodiadas del país terminó convertida en uno de los lugares donde más información privada del poder comenzó a circular.