Las cuentas de Kicillof: menos ingresos, más deuda y caída de la inversión
La provincia profundizó recortes en áreas clave pero el desplome en la recaudación y el peso de la deuda desencadenaron un saldo negativo histórico
La provincia de Buenos Aires registró un déficit primario de $142.000 millones durante el primer semestre de 2026, pese a una reducción real del gasto público. La caída de los ingresos, el aumento de los intereses de la deuda y el retroceso de la actividad económica marcaron las cuentas de la administración de Axel Kicillof, según datos oficiales y estimaciones privadas.
De acuerdo con la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP), dependiente del Ministerio de Economía de la Nación, Buenos Aires fue uno de los seis distritos que cerraron el período con déficit primario. Santa Fe encabezó la lista, con un rojo de $710.000 millones, seguida por la provincia de Buenos Aires y Tucumán, ambas con $142.000 millones. Detrás se ubicaron:
- Santa Cruz, con $130.000 millones
- Tierra del Fuego, con $108.000 millones
- Catamarca, con $18.000 millones
El resultado bonaerense, de acuerdo al diario Clarín, mostró una mejora respecto del primer semestre de 2025, pero los intereses de la deuda elevaron el déficit financiero a $917.000 millones. Al mismo tiempo, la provincia registró una contracción de la inversión en obra pública y de distintas partidas del gasto corriente.
Cómo evolucionaron los ingresos y gastos de la Provincia
Según las estimaciones de PolitikonChaco, elaboradas a partir de datos oficiales, los recursos de la provincia sumaron $20,7 billones en los primeros seis meses del año y registraron una caída real interanual del 1,6%.
La baja estuvo vinculada con el retroceso de la recaudación tributaria provincial y de los fondos de origen nacional. Entre estos últimos se encuentran la coparticipación federal y las transferencias corrientes, que incidieron en la disponibilidad de recursos de la administración bonaerense.
En el mismo período, el gasto primario alcanzó los $20,8 billones, con una reducción real interanual del 3,9%. El recorte estuvo impulsado principalmente por la caída de la inversión en obra pública, aunque también disminuyeron otras partidas.
Las cifras difundidas por la consultora Sigma Análisis Económico, a partir de la ejecución presupuestaria provincial, muestran una baja real del 2,6% en el gasto total frente al primer semestre de 2025. El informe identificó retrocesos en los gastos de personal, las jubilaciones y los gastos operativos.
En particular, el gasto en personal cayó un 0,8% real interanual y las erogaciones previsionales retrocedieron un 0,3%. Los gastos operativos de funcionamiento disminuyeron un 6,2%, según ese relevamiento.
La inversión de capital, que comprende principalmente la obra pública, totalizó $971.008 millones y registró una contracción real del 30,8% interanual, de acuerdo con Sigma Análisis Económico. En otra medición, la DNAP registró una caída del 31,3% en las erogaciones destinadas a obra pública.
En cambio, los intereses de la deuda aumentaron. Según los datos de la ejecución presupuestaria analizados por Sigma, ese componente fue el único rubro del gasto que mostró un incremento real del 19,2% interanual. La DNAP, por su parte, contabilizó intereses por $774.000 millones, con una suba nominal del 41,7%.
El déficit primario se redujo, pero aumentó el peso de la deuda
La diferencia entre los ingresos y los gastos primarios dejó un déficit de $142.000 millones durante el primer semestre. El rojo se redujo un 78% interanual, según los datos de la DNAP.
Sin embargo, al incorporar los intereses de la deuda, el déficit financiero llegó a $917.000 millones, un 23,5% menos que en el mismo período de 2025.
Desde el Gobierno bonaerense señalaron que la provincia mejoró su resultado primario pese al desempeño de los ingresos tributarios. También atribuyeron parte de la caída de los recursos a la reducción de las transferencias nacionales.
"La Provincia viene haciendo un gran esfuerzo, mejorando su sendero fiscal (el resultado primario del primer semestre mostró una mejora respecto del primer semestre de 2025), a pesar del mal desempeño de los ingresos tributarios, que se ven afectados por la crisis de la actividad económica y el recorte ilegal de las transferencias obligatorias no automáticas realizado por el Gobierno nacional", indicaron fuentes de la administración provincial.
En paralelo, la diputada bonaerense Silvina Vaccarezza, integrante de la comisión de Presupuesto e Impuestos de la Cámara de Diputados provincial, vinculó la mejora del resultado fiscal con la reducción del gasto.
"Los números del primer semestre reflejan con claridad que la provincia está transitando un proceso de contención del gasto para ordenar el balance fiscal, pero ese esfuerzo trae como consecuencia un freno al desarrollo productivo y la obra pública, lo que se traduce en menor calidad de vida para los bonaerenses", sostuvo.
La legisladora también señaló que los intereses de la deuda aumentaron mientras se redujeron partidas vinculadas con el funcionamiento estatal y la inversión en infraestructura.
La recaudación bonaerense cayó y también disminuyeron las transferencias a municipios
La evolución de los ingresos estuvo condicionada por la menor recaudación tributaria provincial. Según el informe de Sigma Análisis Económico, esos recursos retrocedieron un 1,6% real interanual durante el primer semestre.
El Impuesto sobre los Ingresos Brutos, que representa el 75,1% de la recaudación tributaria provincial, fue uno de los componentes afectados por la evolución de la actividad económica y el consumo.
En contraste, el Impuesto Inmobiliario registró un aumento real del 15,9%, vinculado con las modificaciones incorporadas en la Ley Impositiva 2026.
Los fondos tributarios de origen nacional, que incluyen la coparticipación federal y las leyes especiales, disminuyeron un 3,2% real interanual, según el mismo relevamiento.
La menor disponibilidad de recursos también repercutió en los municipios bonaerenses. Las transferencias corrientes directas a los 135 distritos de la provincia registraron una caída real del 2,3% frente al primer semestre de 2025.
Vaccarezza atribuyó estos movimientos al retroceso de la actividad económica y del consumo. "El enfriamiento de la actividad económica y especialmente la caída del consumo impactan directamente en Ingresos Brutos y la coparticipación federal. El camino del ajuste nacional del gobierno de Javier Milei ya tiene consecuencias gravísimas en la actividad económica de la provincia", afirmó.
La deuda bonaerense llegó a u$s12.100 millones
Al cierre de junio, el stock de deuda de la provincia de Buenos Aires alcanzó los u$s12.100 millones, medidos en dólares, según datos de la administración bonaerense. El monto representó un aumento de aproximadamente u$s353 millones, equivalente al 3% interanual.
Casi el 80% de los compromisos estaban nominados en dólares y euros. El resto correspondía a obligaciones denominadas en dólares pagaderos en pesos, pesos y pesos ajustados por inflación mediante el coeficiente de estabilización de referencia (CER).
La provincia enfrenta vencimientos por u$s2.068 millones durante 2027. De ese total, u$s860 millones corresponden a pagos a bonistas internacionales, previstos para marzo y septiembre, mientras que otros u$s240 millones están vinculados con préstamos de organismos multilaterales.
Durante su gira por Nueva York en septiembre, Kicillof sostuvo ante inversores que la provincia había ordenado sus cuentas fiscales y manifestó su interés en refinanciar los compromisos con los bonistas para evitar desembolsos en efectivo.
El acceso a los mercados internacionales representa uno de los desafíos financieros de la administración bonaerense. La suba del riesgo país encarece el financiamiento externo y condiciona las alternativas para refinanciar los vencimientos.
Además, el Gobierno provincial necesita autorización legislativa para tomar nueva deuda. Sin mayoría propia en la Legislatura, Kicillof debe reunir los apoyos necesarios para aprobar el endeudamiento, mientras que las operaciones en moneda extranjera también requieren el aval del Ministerio de Economía de la Nación, a cargo de Luis Caputo.
Desde la administración bonaerense indicaron que el programa financiero para 2027 contempla cancelar los servicios de los bonos sin recurrir a nuevas colocaciones en el mercado internacional, salvo que las condiciones mejoren de manera significativa.
La estrategia recuerda a la aplicada en 2024, cuando la provincia afrontó vencimientos mediante la compra de divisas en cuotas, recursos propios y nueva deuda en pesos autorizada por el Gobierno nacional.
Recesión económica y desempleo en el Gran Buenos Aires
El escenario fiscal coincide con una contracción de la actividad económica provincial. Según PulsoPBA, el indicador adelantado del Banco Provincia, la economía bonaerense registró en septiembre una caída del 1,2% mensual y del 0,9% interanual.
De acuerdo con esa estimación, la actividad se ubicó un 2,9% por debajo del nivel de diciembre de 2025. La evolución de dos trimestres consecutivos con caídas situó a la economía provincial en recesión técnica.
En el mercado laboral, los partidos del Gran Buenos Aires registraron una tasa de desempleo del 8,8% durante el segundo trimestre de 2026, según los datos citados en el relevamiento. El indicador se ubicó entre los más elevados del país, junto con los de Ushuaia-Río Grande, también con el 8,8%; Mar del Plata, con el 9,9%; Gran Córdoba, con el 10,5%, y Gran Rosario, con el 11,5%.
La pobreza también mostró un nivel superior al promedio nacional. Durante el primer semestre, alcanzó al 36,9% de la población de los partidos del Gran Buenos Aires, frente al 32,3% registrado en el conjunto del país.
Ese porcentaje equivale a aproximadamente 4.888.000 personas en el Gran Buenos Aires, sobre un total de 9.729.000 personas en situación de pobreza en los 31 aglomerados urbanos relevados.
De esta manera, la administración bonaerense enfrenta una combinación de menores ingresos reales, reducción del gasto público, caída de la inversión en infraestructura y mayores compromisos financieros, en un contexto de retroceso de la actividad económica y de indicadores laborales y sociales elevados.