El Senado aprobó cartas con pictogramas obligatorias en restaurantes de todo el país
El Senado aprobó la iniciativa por unanimidad y la giró a Diputados. Restaurantes y bares tendrán 90 días para adaptar sus menús con pictogramas
Elegir qué comer en un restaurante podría dejar de ser una dificultad para muchas personas que necesitan apoyos visuales para comprender información. El Senado aprobó un proyecto que establece la incorporación obligatoria de cartas con pictogramas en los establecimientos gastronómicos de todo el país.
La medida apunta a que quienes tienen dificultades de comunicación, comprensión o procesamiento de contenidos puedan consultar las opciones disponibles sin depender necesariamente de la asistencia de otra persona. El alcance incluye a restaurantes, bares, confiterías y otros comercios del sector.
Los locales podrán presentar estos menús en papel o mediante dispositivos digitales. En cualquiera de los dos casos, deberán respetar un requisito: ofrecer los mismos datos esenciales que las cartas tradicionales y mantenerlos actualizados.
Cuándo deberán adaptarse los restaurantes
La implementación tendrá un plazo definido, aunque antes será necesario establecer pautas comunes para todos los establecimientos alcanzados.
El proyecto asigna al Poder Ejecutivo la responsabilidad de designar una autoridad de aplicación. Ese organismo deberá preparar una guía técnica que determine los criterios para incorporar y utilizar los códigos visuales. Una vez que ese documento sea publicado, comenzará a correr un período de 90 días para que los comercios adecuen sus menús.
La iniciativa también contempla la participación de las jurisdicciones locales: invita a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires a adherir a la normativa y nombrar sus propias autoridades para llevar adelante la implementación.
Cómo funcionan los pictogramas y por qué son importantes
Estos recursos consisten en imágenes que representan objetos, acciones, emociones o conceptos. Su finalidad es transmitir información de manera visual y facilitar su interpretación cuando el lenguaje escrito o verbal representa una barrera.
La herramienta puede resultar especialmente útil para personas con trastorno del espectro autista (TEA), aunque el alcance de la medida comprende también a otras personas que requieren apoyos para procesar información o comunicarse.
Los fundamentos de la propuesta destacan que contar con referencias visuales permite desenvolverse con mayor independencia en distintos ámbitos públicos. En una salida gastronómica, por ejemplo, una carta adaptada puede ayudar a reconocer los platos y seleccionar una opción sin necesitar que alguien traduzca o explique cada elemento del menú.
La falta de estas herramientas también puede condicionar las actividades cotidianas de las familias. Para quienes necesitan entornos accesibles, una actividad habitual como compartir una comida afuera puede convertirse en una experiencia difícil si el establecimiento no ofrece alternativas de comunicación.
La defensa del proyecto en el Senado
La iniciativa fue impulsada por la senadora chubutense Edith Terenzi, con el respaldo de representantes de diferentes espacios políticos. Durante la sesión, la legisladora recordó que la propuesta integraba una serie de proyectos que venía promoviendo en favor de las personas neurodivergentes, especialmente de aquellas dentro del espectro autista.
Como miembro informante, Terenzi puso el acento en que las dificultades de acceso no deben atribuirse exclusivamente a las personas, sino también a los entornos que no contemplan sus necesidades.
"Trabajamos mucho para traer este proyecto al recinto. Los pictogramas son imágenes de la realidad para que las personas con un problema neurodivergente puedan entender de qué se trata. En el caso de las cartas de restaurantes es para que puedan comprender el menú. El problema no está en la persona que no comprende, sino que no somos capaces de generar los entornos que le faciliten este acceso a algo tan simple como sentarse en la mesa de un restaurante y elegir qué comer", explayó.
La senadora consideró que incorporar este tipo de recursos supone una modificación acotada para los establecimientos, pero puede representar una diferencia considerable para sus destinatarios.
Terenzi señaló que son "cambios pequeños, pero para esas personas son demasiado importante", y concluyó: "Los pictogramas le permiten acceder a una información a la que el individuo puede tener a mano sin tener que recurrir a asistencia. Esto es inclusión, proveer el entorno para las personas que lo necesitan".
Qué falta para que la obligación se convierta en ley
El proyecto consiguió 53 votos afirmativos y fue aprobado sin votos en contra durante su tratamiento en el Senado. Antes de llegar al recinto había obtenido dictamen favorable de las comisiones de Población y Desarrollo Humano y de Industria y Comercio.
Con esta votación, la propuesta completó la primera etapa del debate parlamentario y fue girada a la Cámara de Diputados. Allí deberá conseguir la aprobación definitiva para convertirse en ley.