Milei en España tras derrota de Trump: pedido al embajador y temor por la ayuda financiera
La caída de Trump provocó incertidumbre en el entorno presidencial, que ahora recalcula su vínculo político y económico con Washington
El presidente Javier Milei llegó a Madrid y ordenó "silencio de Twitter" por la derrota electoral de Donald Trump en Estados Unidos, que "fue la peor noticia que podía recibir", según sus allegados. La Casa Rosada esperaba una elección difícil para el presidente de los Estados Unidos, pero nunca imaginaron semejante paliza, que no solamente debilitó al líder republicano, principal aliado del Gobierno, sino que posicionó a futuros dirigentes demócratas para disputar la Casa Blanca en 2028.
Según pudo saber iProfesional de altas fuentes oficiales, la reacción deliberada de Milei fue el silencio. Un silencio político, mediático y diplomático. Tampoco el canciller Pablo Quirno quiso emitir opinión. "No hay comentarios por ahora", señalaron en el Palacio San Martín.
Demudados ambos, llegaron a Madrid y se pusieron a averiguar las posibles consecuencias de la debacle republicana para el apoyo financiero de los Estados Unidos para la Argentina: la posibilidad de que el Congreso lo impida, y pidieron informes al embajador Alec Oxenford para ver cómo está esa ley de los demócratas en el Capitolio y si conserva estado parlamentario.
El Presidente no felicitó a los demócratas ni hizo ninguna referencia pública al resultado. Tampoco lo hizo Quirno. Las cuentas de la red X de ambos y en las redes sociales permanecieron apagadas frente a un acontecimiento que, si hubiera ganado Trump, habría generado una inmediata celebración o una defensa enfática de sus aliados ideológicos.
El Gobierno ordenó "silencio de Twitter". La instrucción fue evitar declaraciones apresuradas mientras se intenta medir el verdadero impacto de la derrota republicana y, sobre todo, sus consecuencias sobre la relación financiera con Washington. El gobierno de Trump y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, habían afirmado durante la campaña que volverían a rescatar a la Argentina de cara a los vencimientos de deuda de 2027, de 23.300 millones de dólares, si hiciera falta, para asegurar la reelección de Milei en esas elecciones. Ahora, la duda es si Bessent seguirá en su cargo tras la derrota.
"La Cancillería y Quirno están en estado de shock, porque si bien pensaban que perderían la Cámara de Representantes nunca se imaginaron que iban a perder el Senado y que iba a ser un paseo por el parque, como diría Caputo", ironizó a iProfesional un veterano diplomático.
Quienes circulan en el Palacio San Martín admitieron que "Quirno particularmente está en estado de shock porque le dijo a todo su equipo quédense tranquilos porque el Senado lo retiene y no habrá ningún problema con la ayuda a la Argentina". Las fuentes añadieron que es "otra predicción incumplida de Quirno porque cada vez que dijo que Milei apoyaba a un candidato y ganaba, como un talismán de la derecha, finalmente perdió, como Flavio Bolsonaro en Brasil".
"Hay estado de shock, hay bajada de línea de no hablar, no hacer ningún tipo de comentario hacia afuera: intentaron hablar con Peter Lamelas, el embajador en los Estados Unidos, pero no pudo atender hasta ahora", señalaron fuentes del Gobierno a iProfesional.
"Todos muy consternados porque temen que haya un cambio de gabinete de Trump y si se cae Bessent se cae el soporte electoral financiero que hubo en la elección pasada de 2025 cuando anunció una ayuda de 20.000 millones de dólares y la compra de pesos argentinos por 2000 millones para que no se disparara el tipo de cambio", señalan.
"Eso podría generar un problema terminal para la confianza en el país en los mercados. La mayor preocupación es que haya un cambio de gabinete y se vaya Bessent del Tesoro, el amigo de Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo", señalaron. Según las fuentes, a Milei y a Caputo les preocupa más el Tesoro que el Departamento de Estado, que dirige Marco Rubio.
También trascendió que Quirno le pidió al embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford, que informe sobre las perspectivas de que el Congreso, ahora con mayoría demócrata en ambas cámaras de Senado y Representantes, frene la ayuda financiera a la Argentina. En esas cámaras existe un proyecto que se llama "ley de no ayuda a la Argentina", que no tuvo mayoría, pero sí la tendría ahora. "Están muy asustados y le pidieron a la embajada en Washington saber cómo está eso", dijo un funcionario.
"Milei está mudo, no habla, no hubo comunicación con Washington. Están viendo cómo se ordena todo. Suponen que el financiamiento se mantendrá, pero el Congreso ahora demócrata puede dificultar los planes de Scott Bessent para la Argentina", confesó un funcionario de la Casa Rosada.
El año clave es 2027 y los vencimientos que preocupan a Milei
La preocupación tiene una fecha concreta: 2027. La Argentina deberá afrontar vencimientos por unos 23.300 millones de dólares entre el FMI, los organismos multilaterales y la deuda privada. El Gobierno confía en que el Fondo pueda refinanciar sus propios compromisos y los de otros organismos internacionales, pero la incógnita es qué ocurrirá si vuelve a necesitar el respaldo extraordinario del Tesoro norteamericano y cómo reaccionará el mercado.
La derrota de Trump no significa necesariamente el fin de la asistencia financiera. Pero cambia el escenario político en el que esa ayuda podría concretarse.
En octubre de 2025, Washington había puesto a disposición de la Argentina un mecanismo de estabilización cambiaria por hasta 20.000 millones de dólares, instrumentado mediante una línea de swap entre el Tesoro estadounidense y el Banco Central. Aquella intervención fue decisiva para sostener las expectativas financieras del Gobierno en la antesala de las elecciones legislativas.
El mecanismo no implicó una transferencia inmediata de 20.000 millones de dólares y las operaciones utilizadas fueron posteriormente canceladas, según informó el BCRA. Sin embargo, dejó instalado un precedente extraordinario: la posibilidad de que Estados Unidos actuara como prestamista de última instancia frente a una eventual corrida cambiaria.
Ahora esa carta tiene menos valor político. Los demócratas podrán impulsar investigaciones parlamentarias, citar funcionarios y someter las decisiones de Trump a un escrutinio mucho más exigente. Aunque el Tesoro conserva facultades para realizar determinadas operaciones mediante el Exchange Stabilization Fund sin una nueva autorización presupuestaria del Congreso, la capacidad legal no equivale necesariamente a disponibilidad política.
"Trump va a tener que negociar con el Congreso, pero los demócratas no tendrán los dos tercios para impulsar un juicio político. En política exterior, va a redoblar la apuesta en Cuba, Irán y Venezuela", especuló otra fuente oficial.
En Balcarce 50 intentan transmitir tranquilidad. Sostienen que Trump seguirá respaldando a Milei porque necesita mantener un aliado estratégico en América Latina. También recuerdan que Bill Clinton ayudó financieramente a México en 1994 sin necesitar una autorización específica del Congreso. "Trump también lo puede hacer, aunque con un límite de fondos", explican.
Pero el problema es que el Gobierno argentino construyó buena parte de su estrategia internacional alrededor de un solo hombre. Y ese hombre acaba de recibir una derrota histórica.
Las crisis que se acumulan y golpean al gobierno libertario
La caída electoral de Trump se suma a una sucesión de acontecimientos adversos para la Casa Rosada. En los últimos meses se acumularon las repercusiones negativas:
- La caída de Fernando Cerimedo, ex asesor de Milei en campañas electorales preso por el intento de femicidio contra su ex pareja Nadia Beller
- Las giras proselitistas fallidas de Milei por Estados Unidos y España
- La derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil, previo apoyo e insultos a Lula da Silva
- El desgaste provocado por el operativo de ayuda para facilitar una fuga desde Puerto Iguazú monitoreado por Santiago Caputo con agentes de inteligencia
El denominador común es la pérdida de capacidad para exhibir victorias políticas en el frente internacional. El Presidente apostó fuertemente a construir una red de aliados de derecha, pero varios de esos referentes comenzaron a sufrir reveses electorales, judiciales o políticos.
La derrota de Trump es especialmente delicada porque no se trata solamente de una afinidad ideológica. Detrás de la relación personal entre ambos presidentes existe una expectativa financiera concreta. En la Casa Rosada reconocen que el resultado estadounidense fue "peor de lo esperado". Durante los días previos admitían que una victoria demócrata era posible, pero no anticipaban derrotas en territorios tradicionalmente republicanos ni una recuperación tan contundente de la oposición.
Con Milei y Quirno viajando hacia Madrid y dos integrantes de la mesa política, Eduardo "Lule" Menem e Ignacio Devitt, en Washington, el clima en los despachos oficiales era de preocupación.
Uno de los pocos funcionarios que salió públicamente a defender la estrategia republicana fue Juan Pablo Carreira, conocido como Juan Doe, director de Comunicación Digital y referente del espacio de Santiago Caputo. Pidió al Partido Republicano que no se modere y que profundice las políticas que llevaron a Trump a ganar las elecciones anteriores. Pero es un funcionario de rango menor.
En el oficialismo también miran el futuro del Partido Republicano. La derrota debilita el liderazgo de Trump y abre interrogantes sobre la sucesión presidencial de 2028. Hasta ahora, las principales figuras eran el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. El primero quedó golpeado por el resultado en Ohio, mientras que Rubio logró sostener una victoria en Florida.
Del lado demócrata, en cambio, la recuperación electoral comienza a proyectar nuevos candidatos presidenciales. Milei vuelve a quedar expuesto por su estrategia de apostar todo a un solo dirigente. No construyó relaciones significativas con los sectores demócratas de Estados Unidos, como tampoco lo hizo con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil ni con el oficialismo socialista de Pedro Sánchez en España.
La diplomacia argentina quedó demasiado identificada con las preferencias personales del Presidente.
La agenda en Madrid y el desplante del Rey Felipe VI
La llegada de Milei a España para participar de la Cumbre Iberoamericana, donde el anfitrión central es el Rey Felipe VI, tampoco ofrece demasiadas oportunidades para compensar el golpe político estadounidense. La agenda presidencial es acotada y no contempla reuniones bilaterales con otros presidentes iberoamericanos.
La Cancillería respondió con cautela ante las consultas sobre las consecuencias de la derrota de Trump. "Sin comentarios por el momento. El canciller ya se encuentra en España participando de la Cumbre Iberoamericana", fue la respuesta oficial. "Todo se irá informando según vaya pasando", señalan.
Este miércoles a las 18.30, hora argentina, Milei tiene previsto reunirse con Santiago Abascal, presidente de VOX. Será el encuentro político más relevante de su estadía en Madrid. En medio de la debacle electoral de Trump, ambos intentarán exhibir una sintonía ideológica y transmitir que el movimiento internacional de las derechas conserva capacidad de expansión. Pero el escenario es preocupante para ellos. La fotografía con Abascal, que hace dos semanas lo recibió en Madrid con una videollamada, difícilmente pueda disimular el cambio de clima internacional.
Este jueves, a las 5 de la mañana de la Argentina, Milei participará de la sesión plenaria de jefes de Estado y de Gobierno en la Galería de las Colecciones Reales. A las 17 partirá de regreso al país, con una escala técnica en Las Palmas de Gran Canaria. Su arribo está previsto para el viernes a las 7.30. Tampoco habrá una cumbre con el rey Felipe VI. El monarca mantendrá encuentros con distintos jefes de Estado participantes de la reunión iberoamericana, pero no tiene previsto recibir al Presidente argentino.
La ausencia tiene un trasfondo político y diplomático. Milei insultó públicamente a Pedro Sánchez en Madrid durante su último viaje a España y la relación entre ambos gobiernos nunca consiguió normalizarse. El problema es que Sánchez no es solamente un adversario ideológico del Presidente argentino: es el jefe del Gobierno de un país europeo cuya jefatura de Estado ejerce Felipe VI.
La diplomacia española no parece dispuesta a ofrecerle al mandatario argentino una fotografía institucional que pueda interpretarse como una reconciliación.
Bullrich se despega y empieza a construir candidatura propia
Mientras el Presidente intenta administrar el impacto internacional de la derrota de Trump, la crisis política doméstica también se profundiza. La relación con Patricia Bullrich atraviesa uno de sus momentos más delicados y en el entorno presidencial ya consideran que los puentes están prácticamente rotos.
Karina Milei levantó este martes la reunión de la mesa política. Según fuentes del oficialismo, no quería compartir la reunión con Bullrich. La secretaria general mantiene, además, restricciones al ingreso de la senadora a la Casa Rosada. La tensión alcanza también a los Menem y se convirtió en una disputa por el control político del oficialismo. El conflicto se agravó cuando Karina intentó impulsar a la senadora Nadia Márquez para conducir el bloque legislativo, una decisión que profundizó las diferencias con Bullrich y su entorno y no tuvo apoyo del bloque libertario.
"Karina Milei no le perdona eso a Patricia", señalan en la Casa Rosada. Milei sabe que Patricia empieza a mirar su propio futuro electoral y que su proyecto político es una candidatura presidencial. Pero no puede romper porque se debilitaría el gobierno y sus apoyos del círculo rojo entrarían en crisis. La senadora, por su parte, evita confirmar sus movimientos, pero deja señales cada vez más explícitas.
"Estoy mirando escenarios y votos", comenta en su entorno, según pudo saber iProfesional, donde siguen de cerca las encuestas y la evolución de la imagen presidencial.
Bullrich está convencida de que Milei puede sufrir un deterioro electoral si no consigue reactivar la economía productiva. Su diagnóstico es que la estabilidad macroeconómica, por sí sola, no alcanza para garantizar la recuperación del empleo, la industria y la construcción. Por eso comenzó a utilizar las redes sociales para marcar diferencias y apropiarse de iniciativas que considera propias.
Después del anuncio de Luis Caputo para frenar los embargos, Bullrich salió a recordar que ella venía reclamando medidas de ese tipo desde hacía meses. No fue un comentario inocente. Buscó exhibirse como una dirigente más sensible a los problemas concretos de las empresas y los trabajadores, y al mismo tiempo dejar expuesta la demora del Gobierno en adoptar determinadas decisiones.
Este miércoles volvió a marcar territorio con un mensaje que parece dirigido tanto al equipo económico como al propio Presidente: "El rumbo es el correcto. Necesitamos más medidas, como las de ayer, que acompañen a quienes producen, invierten y generan puestos de trabajo". Y agregó una definición que tiene una lectura política más profunda: "En este momento hay sectores que crecen bien y otros rezagados y tenemos que asegurarnos de que lleguen a la otra orilla. Para nosotros es importante la industria, la construcción y que los sectores estén apoyados y tengan perspectiva de crecimiento".
La frase no es menor. Bullrich está planteando una discusión sobre el modelo económico y sobre la necesidad de ampliar los beneficios de la estabilización. Es una manera de decir que no alcanza con ordenar las cuentas públicas si una parte importante del aparato productivo continúa sin encontrar una salida. Su discurso busca instalar una economía que permita llegar a todos a la otra orilla. Una definición que contrasta con la visión más ortodoxa del equipo económico y que intenta recuperar una sensibilidad social y productiva que el Gobierno fue perdiendo en medio del ajuste.
También es una señal hacia el electorado que acompañó a Bullrich en 2023 y que hoy podría sentirse desplazado por la estrategia económica de Milei. En el oficialismo interpretan que Patricia está construyendo una plataforma propia. Ya no se limita a reclamar cambios de gestión: comienza a disputar el diagnóstico, las prioridades y el futuro político del espacio.
La Casa Rosada enfrenta así un escenario de múltiples frentes abiertos. Trump perdió poder en Estados Unidos; Flávio Bolsonaro sufrió una derrota en Brasil; Cerimedo quedó envuelto en una crisis que salpicó al oficialismo; las relaciones diplomáticas con España siguen deterioradas y Bullrich comienza a comportarse como una dirigente con autonomía política y aspiraciones propias.