Los demócratas se quedaron con el control del Congreso y dejan a Trump contra las cuerdas
Puntos importantes
Los demócratas produjeron un tsunami político este martes en las elecciones de medio término en Estados Unidos. Se adueñaron del Congreso completo en un resultado que marca un punto de inflexión.
La oposición ganó el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado. Un revés histórico para Donald Trump que compromete los dos años que le quedan en la Casa Blanca.
Con ambas cámaras en manos demócratas, Trump enfrenta ahora la amenaza concreta de investigaciones sobre su gobierno, su familia y decisiones clave como la guerra en Irán.
Bastiones republicanos cayeron uno tras otro
Los demócratas cosecharon triunfos en estados tradicionalmente competitivos como Carolina del Norte, Carolina del Sur y Ohio. Pero lo más impactante sucedió en territorios que parecían blindados para los republicanos.
En Texas, James Talarico, un pastor presbiteriano, se alzó al Senado con una victoria arrolladora sobre Ken Paxton, el candidato que Trump había apoyado con fuerza. También en ese estado, Gina Hinojosa venció a Gregg Abbott, quien buscaba la reelección.
Kansas escribió una página histórica. Adam Hamilton se convirtió en el primer demócrata electo a la Cámara Alta por ese estado desde 1932. Casi un siglo sin representación azul en el Senado.
Iowa votó a su primer senador demócrata desde 2008. Y en Míchigan, Abdul El Sayed cantó victoria en una pelea reñida que lo convertiría en el primer musulmán electo por el Senado en la historia del país.
El resultado refleja preocupaciones profundas en torno al costo de vida, con el alza del combustible y de los precios de los alimentos golpeando el bolsillo de millones de estadounidenses.
Trump reconoció la derrota en medio de una noche aciaga
El mandatario reconoció la derrota en una conversación con periodistas del New York Times durante la velada electoral. Un tono inusualmente conciliador para quien suele negarse a aceptar resultados adversos.
"Estoy absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados", dijo Trump, citado por el diario. Una declaración que contrasta con su historial de denuncias de fraude.
"Creo que los demócratas hicieron un buen trabajo, realmente lo creo", agregó el mandatario de 80 años en una entrevista con Fox News. "Pelearon duro".
Pero más temprano, cuando las proyecciones comenzaban a mostrar el triunfo azul, Trump había intentado desmarcarse. "Yo no estaba en la papeleta y, si lo hubiera estado, ¡habríamos ganado POR UNA VICTORIA APLASTANTE!", escribió en redes sociales.
El senador Jon Ossoff, reelecto por Georgia, no dejó pasar la oportunidad de clavarse en la herida. "Con victorias arrolladoras y contundentes, el pueblo estadounidense ha repudiado la depravación, la corrupción y la incompetencia del fracasado presidente saliente Donald Trump", sostuvo.
Qué viene ahora para Trump y el gobierno republicano
La toma demócrata del Congreso abre un nuevo capítulo político. Los legisladores de la oposición ya prometen abrir investigaciones sobre el presidente, su familia y su gobierno.
También pusieron en la mira la conveniencia de seguir financiando la guerra en Irán. El principal negociador iraní en los diálogos con Washington, Mohamad Baqer Qalibaf, celebró los resultados. Dijo que los estadounidenses votaron "NO A LA GUERRA".
Con el control de ambas cámaras, los demócratas pueden bloquear iniciativas de Trump, citar funcionarios a declarar y forzar la publicación de documentos que la administración ha mantenido ocultos.
Incluso donde ganaron, los republicanos perdieron terreno
Los republicanos retuvieron Florida, pero por márgenes mucho más pequeños que en elecciones anteriores. Un signo de que el mapa político se está redibujando.
El gobernador electo Byron Donalds, el primer jefe de gobierno negro en la historia de ese estado sureño, ganó con una ventaja de apenas 1,5 puntos porcentuales.
Hace cuatro años, su predecesor Ron DeSantis se había impuesto con 20 puntos porcentuales frente a su rival demócrata. La diferencia habla de un electorado que se está moviendo.
Florida, tradicionalmente un bastión republicano sólido, ahora muestra fisuras. Los demócratas perdieron, pero por poco. Y eso, en política, también es una señal de cambio.