Baratas, rápidas de construir y eficientes: así se convirtieron en boom las casas modulares en Argentina
Con costos desde u$s1.335 por m2, la construcción modular y en seco consolida su crecimiento frente a la obra tradicional, que hoy se ubica en torno a u$s1.600 por m2 más IVA. La búsqueda de previsibilidad, plazos más cortos y mayor control del gasto explica por qué cada vez más personas evalúan sistemas industrializados como una alternativa concreta para acceder a la casa propia sin exponerse a desvíos de costos.
Mientras la construcción tradicional continúa mostrando fuertes variaciones de precios (en CABA, para edificios, nada baja de u$s1.400 por m2 y en premium de u$s1.900 por m2), la construcción en seco permite cerrar presupuestos con mayor certidumbre, reduciendo el impacto de la inflación sobre el costo final de la vivienda y aportando una lógica más eficiente al proceso constructivo.
El fenómeno se apoya en números claros. Según datos del sector, el sistema de Steel Framing creció un 91% entre 2005 y 2023 y se proyecta que continúe expandiéndose unos 10 puntos por encima del promedio de la construcción en los próximos cinco años. La reducción de tiempos de obra, la menor generación de residuos y el ahorro energético explican un cambio de mentalidad que ya no responde solo a una cuestión de precio, sino también de eficiencia y control.
Costos más previsibles en un contexto inflacionario
El costo sigue siendo un factor central en la decisión. De acuerdo con estimaciones relevadas por el mercado, la construcción en seco se ubica entre un 12% y un 15% por debajo de la construcción tradicional, cuando se comparan estándares de calidad similares.
"La principal diferencia no pasa solo por ser más económica, sino por la previsibilidad", explicó Federico Azzollini, socio gerente de Icon . "Al reducir los tiempos de obra y depender menos de procesos húmedos, la inflación impacta menos y el riesgo de sobrecostos baja de manera significativa", señaló.
En un escenario donde la construcción tradicional acumuló aumentos cercanos al 94% desde octubre de 2023, según Zonaprop, la posibilidad de cerrar presupuestos con mayor certidumbre se volvió un argumento decisivo para quienes analizan construir.
Qué es la construcción en seco y por qué avanza
La construcción en seco se basa en sistemas que evitan el uso de mezclas húmedas para fijar los componentes. Las piezas se atornillan, encastran o adhieren a una estructura, lo que elimina los tiempos de secado y acelera los procesos. En términos generales, una obra realizada con este método puede completarse entre un 25% y un 40% más rápido que una construcción tradicional.
Entre las principales ventajas del sistema, Azzollini destacó:
- Menores plazos de ejecución.
- Reducción del impacto ambiental.
- Menor desperdicio de materiales.
- Mayor previsibilidad de costos.
- Mejor aprovechamiento del espacio interior, con paredes de menor espesor.
- Buen desempeño térmico, acústico y estructural.
- Menor presencia de humedad en cimientos y ambientes.
Azzolini explicó: "Cuando el sistema se ejecuta de forma correcta desde lo técnico, la durabilidad y las prestaciones son equivalentes a las de una vivienda tradicional", y añadió que el cambio responde a una lógica más racional del proceso constructivo.
Cambio de lógica
Desde la mirada de los desarrolladores, el crecimiento también responde a un cambio en la lógica de decisión del comprador. Para Lucas Salvatore, director de IDERO, la construcción modular o industrializada dejó de ser una alternativa marginal y pasó a ocupar un lugar central en el análisis inmobiliario.
Amplió: "Hoy la gente compara sistemas, tiempos y costos con mucha más información que antes. La industrialización permite saber de antemano cuánto va a costar la vivienda y cuándo se entrega, algo que en la obra tradicional resulta cada vez más difícil", explicó.
Salvatore señaló que el valor por metro cuadrado, combinado con plazos más cortos y menor exposición a ajustes, impulsa una demanda sostenida tanto para vivienda permanente como para proyectos de inversión, y proyectó que esa tendencia se va a profundizar durante 2026.
Seguridad estructural y certificación de materiales
El crecimiento del sector también puso el foco en la calidad de los materiales. Desde el Instituto de la Construcción en Seco (INCOSE) remarcaron la importancia de utilizar perfiles de acero galvanizado certificados, en línea con las Resoluciones 236/2024 y 237/2024 de la Secretaría de Comercio.
Estas normas establecieron la obligatoriedad de certificar los perfiles bajo estándares IRAM, tanto para Steel Framing como para otros sistemas de construcción en seco. El objetivo es garantizar condiciones de seguridad, durabilidad y desempeño energético.
"Los perfiles de acero son el corazón de cualquier estructura en seco. Su calidad define la estabilidad del edificio y su comportamiento a lo largo del tiempo", explicó Francisco Pedrazzi, presidente de INCOSE.
La normativa incorporó un sistema de verificación dual que permite comprobar la certificación mediante grabados en los perfiles y códigos QR en los paquetes. Al escanearlos, se accede a la documentación técnica correspondiente.
"La certificación no es un trámite administrativo, es una garantía técnica y legal para todos los actores involucrados", acotó Pedrazzi.
Ahorro energético y menor impacto ambiental
Más allá del costo inicial, la construcción en seco ofrece ventajas a largo plazo. Según datos de INCOSE, una vivienda construida con materiales certificados puede reducir hasta un 60% el consumo de energía destinado a climatización, un beneficio que se mantiene durante toda la vida útil del inmueble.
En términos ambientales, el sistema reduce hasta un 60% la generación de residuos y disminuye más del 40% la huella de carbono frente a la construcción tradicional. La producción industrializada, el uso de materiales a medida y la optimización logística explican estas diferencias.
La mirada modular: escala y déficit habitacional
Desde la Cámara Argentina de la Construcción Modular Industrializada (CACMI), el crecimiento se explica también por una necesidad estructural. Para Juan Pablo Rudoni, presidente de la entidad y referente de Ecosan, la construcción industrializada responde a un déficit habitacional que no puede resolverse con métodos tradicionales.
"El déficit no se soluciona vivienda por vivienda, sino con capacidad industrial, procesos estandarizados y calidad controlada", explicó Rudoni.
La construcción modular permite diseñar, presupuestar y fabricar gran parte de la vivienda en planta antes de llegar al terreno, lo que reduce incertidumbre y mejora la eficiencia.
Además, como cambio cultural, la gente joven, menos de 40 años, prefiere los sistemas industrilizados porque entienden que se acortan plazos y costos, además, la panelería, containers, acero, madera, steel frame u otros materiales, permiten generar diseños minimalistas y vanguardistas.
Los ambientes se culminan con los mismos insumos que las viviendas tradicionales como pisos de porcelanato, mesadas ultra resistentes y baños funcinonales con accesorios y muebles suspendidos.
Plazos y costos de una vivienda modular
En términos de tiempos, una vivienda modular estándar puede completarse en un período total de entre 90 y 120 días, según el proyecto y el nivel de terminaciones. Una vez lista la platea y los servicios, el montaje en el terreno se realiza en pocos días.
En cuanto a costos, una vivienda modular de 50 metros cuadrados se ubica entre u$s65.000 y u$s90.000, lo que equivale a un rango aproximado de u$s1.300 a u$s1.800 por m2. Las variables que más inciden son el equipamiento interior, los materiales de la envolvente, la logística y el alcance del formato llave en mano.
"La ventaja principal no siempre está en ser más barata por m2, sino en evitar sobrecostos y extensiones de plazo", explicó Rudoni.
Qué tener en cuenta antes de elegir
Los especialistas recomiendan evaluar algunos puntos clave antes de avanzar con este tipo de construcción:
- Cumplimiento normativo y calidad estructural.
- Certificación de materiales.
- Desempeño térmico y acústico.
- Documentación técnica y garantías.
- Logística de traslado y montaje.
En paralelo, comenzaron a aparecer líneas de financiamiento específicas para viviendas industrializadas, un factor que puede impulsar aún más la demanda.
No se trata de una moda ni de una solución transitoria. Es una evolución natural de la industria de la construcción", concluyó Rudoni. En un contexto donde cada decisión de inversión se analiza con mayor detalle, la industrialización aparece como una respuesta concreta a las nuevas demandas del mercado habitacional. algo que se potenciaría en 2026.