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El regreso del crédito impulsa un nuevo ciclo inmobiliario: qué anticipa el sector para 2026

Indicadores como riesgo país, volumen de consultas y velocidad de venta anticipan un año de mayor actividad e inicio de un proceso de revalorización del m2
Por Leila Ganem
REAL ESTATE - 24 de Enero, 2026

Luego de años de estancamiento, 2025 fue de gran crecimiento para el mercado inmobiliario. Y si bien hacia fin de año el ritmo de las operaciones de compraventa de propiedades se desaceleró, el nivel de actividad sorprendió y fue constante durante todo el año.

Con ese punto de partida, según varios referentes del sector, las perspectivas para 2026 son marcadamente positivas. "La estabilización monetaria, la baja del riesgo país y el reordenamiento macroeconómico generaron un clima que no veíamos desde hace mucho tiempo. Los activos financieros ya reflejaron ese cambio y, quizás más relevante aún, la reciente devaluación no se trasladó de manera proporcional a los precios. Esa reacción confirma que estamos frente a una dinámica inflacionaria mucho más controlada", indica Alex Sakkal, cofundador y director comercial de Grupo Nómada.

De cara a 2026, los indicadores adelantados como riesgo país, volumen de consultas y velocidad de venta en proyectos de alta calidad, "anticipan un año de mayor actividad y el inicio de un proceso de revalorización del metro cuadrado", agrega.

Además, según señala el desarrollador, un riesgo país en descenso "abre la puerta a instrumentos financieros que durante años fueron inviables" como deuda en el mercado de capitales, créditos hipotecarios de mayor plazo o esquemas de securitización con un mercado secundario más profundo.

Sobre la Ciudad de Buenos Aires, dice que "seguirá funcionando como un imán para la inversión extranjera" porque los valores actuales del metro cuadrado continúan siendo competitivos frente a otras capitales de la región.

Sakkal concluye que "todo indica que 2026 será el año de la economía real". En ese sentido, cree que si el escenario de estabilidad se mantiene, "2027 podría encontrar al mercado inmobiliario argentino en una fase de crecimiento estructural, apalancado además por el ingreso proyectado de divisas del sector energético".

El crédito hipotecario, la clave del nuevo ciclo

En números concretos, en relación al valor del segmento residencial usado, el 2025 cerró con precios de propiedades más altos que el 2024. "La variación estuvo arriba del 7% y entre las principales causas se ubica el crédito hipotecario", explica Fabián Achaval, CEO de la inmobiliaria homónima, quien destaca que ese número fue "traccionado por las unidades de menor ticket, que son las de u$s150.000 o u$s200.000 adquiridas a través de préstamos con el banco".

Además, en 2024, informa Achaval, se realizaron 5.000 actos de compraventa a través de créditos hipotecarios que representaron un 9% del total de las transacciones inmobiliarias anuales. "En 2025, con el corte hecho a octubre, fueron 14.500 transacciones consolidadas mediante préstamos hipotecarios que representaron un 22% del total, o sea, 10 mil operaciones más. Sin dudas, se trató de un gran año", destaca.

En ese sentido, desde WGW Desarrollos, su socio director Sebastián Wierzba señala que "la perspectiva es muy positiva, especialmente por lo que se viene vislumbrando desde el resultado electoral de octubre en adelante", y subraya que el factor decisivo será el regreso del crédito hipotecario, clave para ampliar la demanda y dinamizar las operaciones.

Uriel Broitman, director de SYGSA, coincide en el diagnóstico, aunque introduce una cuota de cautela: "No esperamos un crecimiento explosivo, sino una consolidación gradual", apalancada en "un contexto de mayor previsibilidad". En ese sentido, remarca que el crédito puede convertirse en el principal motor del sector "si logra estabilidad en tasas, plazos y reglas claras".

En la misma línea, Francisco Altgelt, presidente de Altgelt, anticipa "una suba muy moderada" de los precios, condicionada por la evolución del dólar y el financiamiento. Según explica, "una reactivación del crédito hipotecario ampliaría la demanda y podría acelerar levemente el alza de los valores".

En este sentido, al analizar el escenario 2026, la estabilidad macroeconómica aparece como la variable más mencionada. Desde WGW Desarrollos prevén una "mayor estabilidad desde todo punto de vista, tanto en tasas, inflación y tipo de cambio, lo que genera confianza y previsibilidad para toda la cadena del sector".

Para Rodríguez Nader, de CMNV, el financiamiento es determinante: "Sin crédito de largo plazo no hay mercado moderno", enfatiza y agrega que "un dólar calmo incentiva a sacar ahorros del colchón y volcarlos a la economía real".

En cuanto a tendencias, Broitman destaca un cambio claro en la demanda: "Los nuevos desarrollos están orientados a la diferenciación y a la búsqueda de experiencias, más que a la mera oferta de metros cuadrados", con foco en proyectos de menor densidad, arquitectura cuidada y una fuerte relación entre los espacios interiores y exteriores.

Desde CMNV refuerzan esta visión y elevan el estándar: "Los desarrollos más competitivos combinan sustentabilidad real, flexibilidad e integración honesta con el entorno", donde la eficiencia térmica, la durabilidad y el bajo mantenimiento ya no son opcionales.

En términos de rentabilidad, Rodríguez Nader estima que debería tender a normalizarse en niveles del 15% al 20% en dólares para el ciclo completo de obra, aunque advierte que "en un escenario de costos más altos, la rentabilidad se defiende con valor agregado".

Altgelt, por su parte, introduce una señal de alerta: "Una retracción del tipo de cambio puede generar una suba de costos de obra y complicar la planificación".

Segmento de unidades en pozo y a estrenar

En comparación con el 2024, durante 2025 la demanda de viviendas en pozo se mantuvo sostenida aunque estuvo impulsada por factores distintos en cada etapa. "El pico registrado en 2024 estuvo fuertemente traccionado por el blanqueo de capitales. Por su parte, el 2025 estuvo marcado por la aparición de los créditos hipotecarios", explica Martín Flachsland, gerente de marketing de Estudio Kohon.

Respecto del año anterior, los valores de las unidades en pozo, en el 2025, aumentaron. "El incremento promedio fue entre el 10% y el 15%", detalla Flachsland. Esa variación, dice, "dependió estrictamente del barrio y del tipo de propuesta arquitectónica".

Finalmente, y en relación a la financiación, ante la falta de créditos bancarios viables para obras que aún no cuentan con escritura, la financiación directa del desarrollador se consolidó como la herramienta principal para absorber unidades.

​"El 2026 abre un abanico de oportunidades muy atractivo porque combinamos la seguridad de la entrega inmediata con la rentabilidad de los proyectos a largo plazo. Tenemos un volumen de obra muy significativo y una planificación que cubre todo el calendario del próximo año", señalaron desde Kohon.

Con el crédito nuevamente en agenda, un comprador más exigente y la estabilidad como valor central, el real estate argentino se encamina a un 2026 de recuperación gradual y selectiva. Ya no alcanza con construir: el mercado premia planificación, diferenciación y visión de largo plazo. El desafío será sostener el equilibrio entre costos, precios y confianza, en un país donde —como recuerdan los propios protagonistas— la previsibilidad sigue siendo el activo más escaso.

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