Franquicias de comidas versus cuidado y belleza: qué inversión demandan y qué rentabilidad ofrecen
Invertir en franquicias sigue siendo una de las alternativas más buscadas por quienes apuntan a emprender con un modelo probado. Sin embargo, al momento de decidir, aparece una de las comparaciones más frecuentes del mercado: franquicias de comidas versus franquicias de belleza y estética. Ambos rubros crecen, pero lo hacen bajo lógicas distintas, con estructuras de costos, ritmos de recupero y niveles de exigencia operativa que no siempre se ajustan al mismo perfil de inversor.
Marcelo Bernardini, socio consultor de Franquicias que Crecen, explicó que la elección no admite una respuesta única. "Los dos sectores son rentables, pero por razones distintas. La gastronomía se apoya en volumen y rotación; la belleza, en margen y recurrencia. El error es creer que uno es mejor que otro sin analizar el modelo y el rol del franquiciado", señaló.
Rentabilidad: volumen versus margen
El rubro gastronómico mantiene su lugar histórico como el más elegido. La razón es simple: responde a una necesidad cotidiana. Incluso en contextos económicos complejos, el consumo se adapta, pero no desaparece. En formatos eficientes —take away, fast food, especialización en un producto— la rentabilidad aparece por repetición y flujo constante de ventas.
Esa fortaleza, sin embargo, tiene su contracara. La gastronomía exige una gestión diaria muy precisa, control de insumos, personal numeroso y presencia activa del franquiciado, sobre todo en las primeras etapas. Resumió Bernardini: "Es un negocio rentable, pero demanda ejecución constante".
En el caso de las franquicias de belleza y estética, el escenario es distinto. El consumo se volvió más habitual y menos excepcional. Tratamientos, cuidado personal y bienestar pasaron a integrar la rutina de amplios segmentos. Este modelo suele trabajar con turnos, menor desperdicio y costos variables más previsibles. La fidelización juega un rol central: un cliente satisfecho vuelve durante meses o años.
"En términos de margen por operación, la estética suele ser más rentable; en términos de volumen, la gastronomía sigue liderando", diferenció Bernardini.
Inversión inicial: cuánto capital se necesita
La barrera de ingreso varía según formato, marca y complejidad operativa, pero existen rangos de referencia claros. También en locales comerciales, es aconsejable elegir entre los que poseen 50 y 120 m2, más depósito.
En gastronomía, los formatos low cost arrancan entre u$s19.000 y u$s25.000. Esa inversión se reparte entre:
• Canon de ingreso y uso de marca.
• Equipamiento y mobiliario.
• Adecuación del local.
• Capacitación y soporte operativo.
En estética y bienestar, la inversión inicial suele ubicarse entre u$s25.000 y u$s35.000, con mayor peso relativo en:
• Aparatología y tecnología.
• Cabinas y ambientación.
• Capacitación técnica y comercial.
• Marketing y acompañamiento.
Diego Schvartzman, socio y CEO de 300 Franchising Argentina, advirtió que los rangos son orientativos. "En el sistema de franquicias argentino se ven inversiones desde u$s16.000 hasta más de u$s100.000. No hay promedios rígidos. Lo importante es entender qué incluye la inversión y qué peso tiene cada componente".
Costos fijos y estructura operativa
La diferencia central entre ambos rubros aparece en qué variable mueve la rentabilidad.
En gastronomía, el producto es el eje. Los costos de mercadería, la rotación de stock y el control de mermas resultan determinantes. A eso se suma una estructura de personal más amplia y alquileres generalmente más altos, por la necesidad de ubicaciones de alto tránsito y locales de mayor superficie.
En estética, el costo crítico es el recurso humano. Profesionales capacitados, agenda bien gestionada y calidad de atención sostienen el negocio. Los insumos suelen ser más controlables, aunque ciertos equipos importados o tecnología específica pueden elevar la estructura.
Schvartzman fue claro: "Un gastronómico bien diseñado, con carta simple y procesos estandarizados, puede tener excelentes márgenes. Un centro de estética con baja ocupación de agenda puede sufrir, aun con costos más livianos. El rubro no define el resultado".
Recupero de la inversión: tiempos y variables clave
Los plazos de recupero también muestran diferencias.
• Gastronomía: recupero promedio entre 12 y 14 meses. En casos de fuerte involucramiento del franquiciado, algunos modelos logran retornos en 6 a 8 meses.
• Belleza y estética: recupero más gradual, en torno a los 18 meses, por el tiempo necesario para construir cartera de clientes y recurrencia.
Entre las variables que aceleran el retorno se destacan:
• Elección correcta del local.
• Apertura con estrategia comercial activa.
• Disciplina operativa y control de costos.
En sentido inverso, una mala ubicación, alquiler desalineado o exceso de estructura retrasan el proceso en cualquier rubro.
Riesgos, consumo y fidelidad.
Históricamente, la gastronomía mostró mayor resistencia en crisis, por su carácter de primera necesidad. Sin embargo, esa diferencia se achicó. El bienestar se asocia cada vez más a salud y calidad de vida, lo que sostiene hábitos de consumo más estables.
En contextos de retracción fuerte, la estética puede ver ajustes en frecuencia, pero la fidelidad amortigua el impacto. Bernardini explicó: "En gastronomía la fidelidad se vincula al producto y al precio. En bienestar es relacional: el cliente vuelve por la experiencia".
Escalabilidad y crecimiento
La gastronomía suele escalar más rápido en cantidad de sucursales. Los procesos estandarizados y la lógica de producto facilitan la réplica y el pasaje del rol operativo al estratégico, con ingresos semi pasivos a mediano plazo.
En estética, la expansión es más progresiva. Depende del capital humano y de equipos bien formados. Una vez consolidado el modelo, la recurrencia y la estabilidad permiten construir redes sólidas, aunque a un ritmo menor.
Schvartzman concluyó que "la velocidad de crecimiento no la define el rubro, sino la capacidad del modelo de replicarse sin romperse. Cuando el franquiciado vuelve a invertir y abre una segunda unidad, ahí aparece la verdadera escala. Y eso depende del diseño del sistema, no de si vende comida o servicios".