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Viviendas de madera: por qué la construcción de este tipo gana terreno en Argentina

Este material avanza en obras de viviendas y cabañas turísticas por velocidad, eficiencia y rentabilidad. Cuánto rinde alquilar, plazos de obra y costos
Por Ignacio Raúl Carella
REAL ESTATE - 21 de Febrero, 2026

Mientras en el mundo la construcción en madera dejó de ocupar un lugar marginal para competir de igual a igual con el hormigón y el acero, en la Argentina el sistema empieza a consolidarse desde un ángulo concreto: la vivienda unifamiliar y el desarrollo turístico. La combinación entre industrialización, menor impacto ambiental y plazos de obra acotados explica por qué cada vez más proyectos de cabañas, lodges y complejos de alquiler temporario eligen este material como estructura principal.

Estados Unidos, Canadá y varios países europeos avanzaron durante años con edificios residenciales, educativos y de oficinas en madera de ingeniería, incluso en altura. Esa experiencia internacional encuentra un terreno fértil en la Argentina, que cuenta con unas 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales y una de las tasas de crecimiento más altas del mundo en especies como pino y eucalipto, claves para la construcción.

"Un pino en Canadá tarda cerca de 80 años en alcanzar su madurez. En la Mesopotamia argentina ese ciclo se cumple en unos 18 años. Esa diferencia marca una ventaja enorme en términos de disponibilidad de materia prima renovable", explicó Daniel Vier, presidente de la Cámara Argentina de la Madera y secretario general de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA).

Desde el sector señalan que la construcción con madera cumple un rol estratégico para acelerar soluciones habitacionales, reducir el déficit y dinamizar economías regionales. La velocidad de ejecución aparece como uno de los factores centrales. Una vivienda tradicional demanda entre ocho meses y un año de obra. Con sistemas industrializados de madera, los plazos bajan a dos o tres meses, con mayor previsibilidad.

Sistemas constructivos que ganan terreno

En el país conviven cuatro sistemas principales. El más difundido es el entramado de madera, conocido como platform o balloon frame, basado en estructuras livianas con alta capacidad de aislación térmica y acústica. Este sistema permite reducir hasta un 60% los tiempos de ejecución y lograr niveles de eficiencia energética superiores a la mampostería tradicional.

Otro sistema en expansión es el de paneles estructurales industrializados, que integran estructura, aislación y cerramiento en una sola pieza. Su uso reduce obra húmeda, mejora el control de calidad y acelera los tiempos de montaje. También se utiliza el sistema de poste y viga, con madera laminada encolada, que habilita grandes luces y plantas libres. Por último, el CLT o madera contralaminada integra el universo del mass timber y se asocia a proyectos de mayor escala.

El arquitecto y docente Diego García Pezzano, referente en construcción con madera, señaló que la evolución de la ingeniería aplicada al material amplió de manera significativa sus posibilidades. La madera dejó de asociarse a soluciones rurales o de baja escala para transformarse en un sistema capaz de resolver proyectos complejos, con altos estándares de confort y diseño contemporáneo.

Costos, plazos y eficiencia

En términos de valores, construir con madera en la Argentina se ubica en un rango que va de u$s1.300 a u$s2.500 por m2, según el sistema elegido, el nivel de industrialización y las prestaciones energéticas. Aunque los costos pueden equipararse a los de la construcción tradicional, el menor tiempo de obra reduce costos financieros y permite una ocupación o comercialización más temprana.

Una vivienda de 75 m2 puede completarse en seis o siete semanas. Una casa de 150 m2 demanda entre cuatro y seis meses, de acuerdo con la complejidad y las terminaciones. La etapa de obra gris insume cerca de 60 días y se ejecuta con equipos reducidos, en general de cinco o seis personas, lo que optimiza logística y costos.

Mientras que una cabaña de 50 m2, puede oscilar entre 3 y 6 semanas, para turismo. Por lo general, son levantadas cerca del mar, en Entre Ríos, Misiones, y en el Sur, en Bariloche, San Martín de los Andes, o en El Bolsón. Las turísticas y terminaciones buenas superan los u$s20.000 en adelante. Con materiales más caros y mesadas de materiales ultra resistentes, superan los u$s30.000 por unidad.

La eficiencia energética aparece como otro argumento central. El desempeño térmico de la madera reduce de forma sostenida el consumo de energía durante la vida útil de la vivienda, lo que impacta directamente sobre los costos operativos y mejora la ecuación económica de largo plazo.

Cabañas, turismo y rentabilidad

El avance más visible de la construcción en madera se da en el turismo. Cabañas, glampings y pequeños complejos de alquiler temporario se multiplican en destinos de montaña, costa y entornos rurales. García Pezzano explicó que este tipo de desarrollos combina velocidad de obra con una rápida puesta en renta, una variable clave para el inversor.

Según estimaciones del sector, una cabaña de madera de entre 50 y 70 m2 puede construirse en menos de tres meses, con costos que parten desde u$s1.400 por m2 en versiones estándar. En destinos turísticos consolidados, la ocupación anual promedio se ubica entre 55% y 65%, con picos estacionales que permiten amortizar la inversión en plazos más cortos que en la vivienda urbana tradicional.

"La madera permite arrancar a alquilar rápido y con costos de mantenimiento bajos. En complejos bien ubicados, la renta anual puede ubicarse entre 7% y 10% en dólares, con una demanda sostenida por parte de turistas que valoran el confort térmico y la experiencia", comentó García Pezzano.

En zonas de alta demanda turística, una unidad bien equipada puede generar ingresos brutos anuales equivalentes al 8% del valor de reposición. En comparación, la renta residencial tradicional en ciudades grandes rara vez supera el 4% o 5%.

Panelería y escala media

Dentro de los sistemas industrializados, la panelería SIP se consolida como una de las alternativas de mayor crecimiento. Este sistema integra estructura, cerramiento y aislación en una sola pieza fabricada en planta, lo que reduce tiempos y errores de obra.

Los paneles SIP permiten resolver muros, techos y entrepisos con un mismo sistema, disminuyen la obra húmeda y optimizan la planificación. En términos de costos, estos sistemas se ubican entre u$s1.300 y u$s1.600 por m2, según diseño y terminaciones, con un ahorro energético que se mantiene tanto en invierno como en verano.

La combinación entre menor tiempo de obra, eficiencia térmica y previsibilidad de costos posiciona a la construcción en madera como una opción cada vez más elegida no solo para viviendas unifamiliares, sino también para desarrollos turísticos y proyectos de escala media en todo el país.

García Pezzano concluyó: "El desafío ahora pasa por consolidar normas claras, ampliar la capacitación profesional y seguir derribando prejuicios. El material ya demostró su desempeño. El mercado empieza a entenderlo".

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