COMPRA SIN BANCO

Viviendas en cuotas sin crédito hipotecario: cómo funciona el sistema de saldo de precio

Saldo de precio con hipoteca: un recurso legal que permite acuerdos directos entre partes, brindando nuevas formas de acceso a la vivienda
Por L.C.
REAL ESTATE - 25 de Mayo, 2026

El acceso a la vivienda en Argentina continúa siendo una dificultad para gran parte de la población. Aunque en los últimos años volvió a registrarse movimiento en el mercado de créditos hipotecarios, las condiciones de acceso, los ingresos requeridos y las restricciones bancarias mantienen a muchas personas fuera del sistema financiero tradicional.

En ese contexto, comenzaron a tomar mayor relevancia alternativas de financiamiento entre particulares, impulsadas por la menor disponibilidad de financiamiento bancario y las dificultades para acceder a préstamos. Una de las modalidades que volvió a ganar presencia en operaciones inmobiliarias es la compra mediante saldo de precio con garantía hipotecaria, un esquema que permite adquirir una propiedad en cuotas sin necesidad de recurrir a un banco.

La operatoria existe desde hace años en el mercado local, pero la menor disponibilidad de financiamiento bancario y las dificultades para acceder a préstamos impulsaron nuevamente su utilización. En este tipo de acuerdos, comprador y vendedor negocian directamente las condiciones de pago de una parte del inmueble, mientras se constituye una hipoteca como garantía.

Qué es la hipoteca por saldo de precio

La hipoteca por saldo de precio combina dos conceptos dentro de una misma operación inmobiliaria. Por un lado, el saldo de precio representa la parte del valor de la propiedad que no se abona al momento de la escritura y queda financiada a futuro. Por otro, la hipoteca funciona como garantía legal para el vendedor hasta que el comprador complete el pago acordado.

En la práctica, el comprador entrega un anticipo y cancela el resto mediante cuotas pactadas entre ambas partes. Mientras exista deuda pendiente, el inmueble queda hipotecado a favor del vendedor.

Según explicó el escribano del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires (CECBA) y docente universitario, Nicolás Chejanovich, el saldo de precio determina la forma de pago, mientras que la hipoteca protege jurídicamente al vendedor ante un eventual incumplimiento.

Este mecanismo permite formalizar operaciones privadas sin intervención de entidades financieras y bajo condiciones definidas directamente entre las partes involucradas.

Diferencias entre el saldo de precio y un crédito hipotecario

La principal diferencia con un crédito hipotecario tradicional es la ausencia de un banco o entidad financiera en la operación.

En un préstamo hipotecario convencional, el banco otorga el dinero al comprador, el vendedor recibe el monto total al momento de la escritura y el comprador asume una deuda con la entidad financiera.

En cambio, en el sistema de saldo de precio:

  • El vendedor financia parte de la operación
  • No existe un préstamo bancario
  • Las condiciones son negociadas de forma privada
  • Las cuotas pueden adaptarse al acuerdo entre las partes

Este esquema evita los requisitos de calificación crediticia exigidos por los bancos, como ingresos mínimos demostrables, historial financiero o relación cuota-ingreso.

Por esa razón, la modalidad comenzó a ser utilizada por personas que no reúnen las condiciones necesarias para acceder a un crédito hipotecario tradicional.

Cómo es el proceso para comprar una propiedad con saldo de precio

La operatoria requiere una serie de pasos legales y registrales antes de concretar la escritura. El objetivo es verificar que la propiedad pueda transferirse sin inconvenientes y dejar correctamente documentada la deuda pendiente.

Estudio del título: El escribano analiza los antecedentes del inmueble para confirmar la titularidad y detectar posibles restricciones o conflictos legales.

Informes registrales: Se solicitan informes de dominio e inhibiciones para verificar la situación jurídica de la propiedad y de las partes involucradas.

Verificación de deudas: También se revisan expensas, impuestos y servicios pendientes. En caso de existir deuda, suele descontarse del monto total de la operación.

Impuestos y retenciones: Dependiendo de cada caso, pueden aplicarse tributos como impuesto de sellos o retenciones impositivas vinculadas a la transferencia.

Controles antilavado: La operación queda alcanzada por las normas vigentes de prevención de lavado de activos, por lo que el escribano debe realizar controles sobre el origen de los fondos y la documentación presentada.

Firma de la escritura: Finalmente, en la escritura se deja constancia del precio total, el monto financiado, la forma de pago, los plazos acordados y la constitución de la hipoteca sobre el inmueble.

Especialistas del sector señalan que el rol del escribano resulta central para garantizar que ambas partes comprendan el alcance legal de la operación y las obligaciones asumidas.

Qué ocurre si el comprador deja de pagar

En caso de incumplimiento, el vendedor tiene la posibilidad de iniciar una ejecución hipotecaria.

Ese procedimiento judicial le permite reclamar la deuda pendiente y solicitar el remate del inmueble para recuperar el dinero adeudado, además de intereses y gastos asociados.

Por ese motivo, antes de firmar, suele recomendarse evaluar la capacidad de pago y establecer condiciones claras sobre plazos, cuotas y eventuales penalidades.

La hipoteca funciona justamente como respaldo legal para el acreedor, en este caso el vendedor de la propiedad.

Cómo se pactan las cuotas y en qué moneda

En el mercado inmobiliario argentino, gran parte de estas operaciones se acuerdan en dólares estadounidenses.

Las condiciones pueden variar según cada negociación:

  • Cantidad de cuotas
  • Plazos de financiación
  • Existencia o no de intereses
  • Forma de actualización
  • Moneda de pago

En algunos casos, el costo financiero ya queda incorporado dentro del precio total de la propiedad, por lo que no siempre aparece una tasa de interés explícita.

Los plazos también son variables. Algunas operaciones se pactan a pocos meses y otras pueden extenderse durante varios años.

Ventajas y riesgos para comprador y vendedor

La modalidad presenta beneficios y riesgos para ambas partes.

Para el comprador

Entre las principales ventajas aparece la posibilidad de acceder a una vivienda sin necesidad de obtener aprobación bancaria.

También existe mayor flexibilidad para negociar condiciones de pago adaptadas a la situación económica de cada comprador.

Sin embargo, el principal riesgo es el incumplimiento de las cuotas, que puede derivar en una ejecución hipotecaria y la pérdida del inmueble.

Para el vendedor

Para quien vende la propiedad, este sistema amplía la cantidad de potenciales compradores y puede facilitar el cierre de operaciones en contextos de menor acceso al crédito.

A su vez, permite negociar condiciones financieras propias dentro de la compraventa.

No obstante, también implica riesgos. Si el comprador incumple, el proceso judicial para ejecutar la garantía puede extenderse durante largo tiempo.

Por eso, especialistas recomiendan analizar previamente la solvencia económica del comprador y dejar toda la operatoria correctamente instrumentada.

El contexto que impulsa esta modalidad

La hipoteca por saldo de precio volvió a ganar espacio en un escenario marcado por las dificultades para acceder al financiamiento hipotecario tradicional.

Aunque algunos bancos reactivaron líneas de crédito UVA y otros préstamos destinados a vivienda, los requisitos de ingresos y las condiciones financieras continúan siendo una barrera para numerosos sectores.

En paralelo, el encarecimiento de las propiedades y la necesidad de encontrar mecanismos alternativos de pago impulsaron nuevamente acuerdos privados entre compradores y vendedores.

Durante las últimas semanas, esta herramienta también tomó visibilidad pública a partir de la situación patrimonial del vocero presidencial y jefe de Gabinete, Manuel Adorni, luego de que trascendiera la adquisición de un departamento en el barrio porteño de Caballito mediante una hipoteca privada por parte del valor de la operación.

El caso generó repercusión debido a una investigación por presunto enriquecimiento ilícito, en la que se analizaron movimientos patrimoniales, préstamos y declaraciones de deuda.

A partir de esa situación, creció el interés público por comprender cómo funcionan las hipotecas privadas entre particulares y cuáles son los controles legales sobre este tipo de transacciones.

Qué propiedades pueden comprarse mediante saldo de precio

La modalidad no tiene restricciones específicas respecto del tipo de inmueble.

Puede aplicarse a:

  • Departamentos
  • Casas
  • Terrenos
  • Locales comerciales
  • Naves industriales

El requisito principal es que la propiedad sea escriturable, ya que la hipoteca debe constituirse formalmente ante escribano y registrarse.

Qué recomiendan los especialistas antes de firmar

Profesionales del sector inmobiliario y notarial aconsejan documentar todos los aspectos de la operación de forma precisa para evitar conflictos futuros.

Entre las principales recomendaciones figuran:

  • Dejar por escrito monto, cuotas y plazos
  • Definir claramente la moneda de pago
  • Establecer las condiciones de la hipoteca
  • Revisar penalidades por incumplimiento
  • Contar con asesoramiento notarial desde el inicio

También se recomienda evitar cláusulas ambiguas y verificar que todas las obligaciones queden correctamente reflejadas en la escritura.

Según explicó Chejanovich, una correcta instrumentación jurídica resulta fundamental para prevenir problemas legales posteriores y garantizar seguridad para ambas partes dentro de la operación inmobiliaria.

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